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lunes, 8 de enero de 2018

Cuenta 140 ("lo clásico", "los regalos" y "la indignación")


El 166, de Buster
Al ver la factura de la electricidad, le dio un infarto. Una vez muerto, en la más absoluta oscuridad, no se atreve a ir hacia la luz.

El 139, de Mallú
El padre se empeñó en que estudiase Derecho, como él. Acabó haciéndose cargo del kiosco familiar.

El 138, de Hoffman
En la Editorial, continuaron publicando novelas inéditas del prestigioso autor fallecido mientras vivía su negro.

El 136, de Tirith
En la agencia, dudaba entre viajar a Camelot o a la Atlántida. Cuando le dijeron que eran lugares ficticios, se levantó y regresó a Macondo.

El 112, de Curvo
Iba a diario al estanco: guardaba la esperanza de que su marido cumpliese lo que le dijo hacía un año, cuando salió de casa.



Los anteriores microrrelatos que presenté al Cuenta 140 de El Cultural resultaron finalistas en la semana dedicada a lo clásico. A continuación, dejo también los que corrieron la misma suerte en las semanas dedicadas a los regalos y a la indignación.


El 116, de Jilbo
Mientras los capitanes, en el centro del campo, intercambiaban banderines, un portavoz del equipo local entregaba un maletín al visitante.

El 78, de tejano
Sonreía: por fin podría hacerse famoso. Cumplía catorce años y acababan de regalarle un rifle.

El 58, de Uli
Para Reyes, le regalaron los juguetes más caros del mercado. Tras abrirlos, el niño pequeño sólo prestó atención a las cajas.

El 20, de Gunter
Tras la boda, la joven le regaló a su anciano marido multimillonario un salto en paracaídas.

El 11, de Mupe
Cuando le regalaron el décimo de lotería premiado, le dio un infarto. Tumbado en el suelo, sin aliento, dijo que lo cambiaba por salud.


El 135, de Arelga
Subió raudo a la azotea. Vio que estaba en la cornisa, pensándose si saltar. Recordó lo que le decía en la nota de suicidio y lo empujó.

El 120, de Bundio
Al comprobar que su declaración en el juicio era totalmente opuesta a lo que le contó, el abogado pasó a ser la acusación particular.

El 101, de Mun
Les ordenaron matar a los campesinos inocentes de aquella aldea. Agarraron los “Kaláshnikov” y comenzaron a disparar a sus propios mandos.

El 79, de Ridobés
En la manifestación, mientras gritaba, se desmayó. Despertó en una cama del hospital privado contra el que se realizaba la protesta.


http://www.elcultural.com/blogs_fecha/Cuenta_140/25/1/2018

http://www.elcultural.com/blogs_fecha/Cuenta_140/25/12/2017



sábado, 23 de diciembre de 2017

X Concurso de Microrrelatos Sol Cultural


Libre

Vivo en el parque. Adoro despertar con el canto de los pájaros, dar paseos entre las acacias y sentarme a la sombra del olmo a releer Papillon. No salgo. Almuerzo en el bar que hay cerca de la fuente o pido una pizza para que me la lleven a la entrada –mi móvil lo cargo gracias al apaño que hice en una farola–. Guardo mi ropa y una manta en el escondite que encontré junto al casón del estanque, donde me baño cuando cierran la puerta. Para dormirme, miro las rejas. Rogué que no me conmutaran la perpetua.


El anterior microrrelato, inspirado en la serie de fotografías que puedes ver más abajo, ha sido seleccionado por el jurado de la décima edición del Concurso de Microrrelatos Sol Cultural, de Santander. Aparecerá publicado en el libro que se editará en 2018. Vaya mi agradecimiento para el jurado y mi felicitación para los ganadores, finalistas y seleccionados.


 
 
Primer premio del Concurso de Fotografía Sol Cultural
“The River Great Ouse”
Darren Lee Marsh



En el enlace que dejo a continuación, puedes leer el fallo del jurado: 
http://www.solcultural.com/x-concurso-micro-relatos-2/ 

lunes, 18 de diciembre de 2017

Cuenta 140 ("Paredes de papel")



El crítico escribió que para desgracia de los vecinos las paredes del teatro tampoco hicieron bien su papel.

Ella se duchaba en el 5° B y él, en el A. Cantaban a dúo, ajenos a que en la letra C vivía un productor musical.


Los dos microrrelatos anteriores han sido mencionados en el Cuenta 140 de El Cultural de El Mundo en la semana dedicada a las "paredes de papel". Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y mi felicitación para Francisco Manuel Aguado, ganador con este tema.

Entre los otros microrrelatos que presenté, resultaron finalistas:


Ya habían detenido al asesino del administrador, pero las paredes eran tan finas que creía que los vecinos escuchaban sus remordimientos.

Su madre le aseguró que las paredes no hablaban. El niño fue a su habitación y, golpeando el gotelé, dijo: “¿Lo has escuchado? Cállate”.

Nuestra hija se fue a su habitación para hablar por teléfono. Más tarde, escuchando a los vecinos, nos enteramos de que estaba embarazada.

En el ascensor, mi escandaloso vecino guardaba silencio y temblaba. No le aclaré que era actor y que estuve ensayando mi papel de sicario.


http://www.elcultural.com/blogs_fecha/Cuenta_140/25/12/2017

domingo, 10 de diciembre de 2017

V Concurso de Microrrelatos de la san Silvestre Salmantina


A contratiempo
En cuanto dieron el pistoletazo de salida, la clave de sol despuntó en la segunda línea. El pentagrama se constituyó sobre el asfalto y arrancamos. Mi esposa Carmen corría a ritmo de semicorchea tras dos pequeñas fusas: nuestros gemelos que construían una escala ascendente de cuatro octavas con siete bemoles. Dos arpegios a su derecha, Mario (su amante) avanzaba en un sí sostenido con tempo Allegro, sonido en el que yo desafinaba desde que sólo escuchaba mi propio diapasón. Mientras intentaba alcanzarlo, me caí en un silencio de duración indefinida y tuve que esperar a que las notas de otros corredores me ayudaran a levantarme. Con sus ligaduras, consiguieron reintroducirme en la partitura de la carrera. Recuperé el compás y aceleré en un do de pecho. Aún podía formar un nuevo acorde con mi familia.


Tuve la alegría de que el anterior relato recibió el tercer premio del V Concurso de Microrrelatos de la San Silvestre Salmantina. Vaya mi agradecimiento para el jurado y la organización, así como mi enhorabuena para los demás premiados, mencionados y seleccionados.

Puedes leer el fallo del jurado y todos los microrrelatos premiados desde el siguiente enlace: 
http://www.sansilvestresalmantina.com/concurso-micro-relatos.php

sábado, 9 de diciembre de 2017

Wonderland (25-11-2017)



Amante religiosa
Lleva varios meses sin salir. Entra en un bar. Ve a una mujer que contonea sus caderas como olas con resaca. Anhela bañarse. Se acerca. Se presenta.  Se fija en la medalla del santo que cuelga de su cuello.  Van a su casa. Sobre el cabecero de la cama, un gran crucifijo observa. Ella le anuncia que es virgen. Él la lanza sobre el colchón y la penetra. Los gemidos se escuchan en la iglesia de enfrente, donde ella acude a confesar sus pecados. En pleno orgasmo,  él se enamora y pierde la cabeza. Ella llora sosteniéndola entre sus manos.



El anterior relato fue finalista del Wonderlnad de Ràdio 4 de RNE el pasado sábado, 25 de Noviembre. Muchas gracias a Àgnes Batllé, a Jordi Muñoz, al profesorado de la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés y, por supuesto, a Rosa Gil.

Finalistas del Cuenta 140 entre septiembre y noviembre




Si dijera que el concurso del Cuenta 140 no resulta adictivo para mí, mentiría. Todas las semanas suelo enviar varios microrrelatos. Dejo por aquí los que fueron finalistas en los diferentes temas. Gracias por leerlos y os animo a participar si no lo hacéis.



El precio de las cosas
  • Después de diez años, aún sigue pagando a quienes lo ayudaron a ser presidente.
  • Antes de colgarse de la viga, dejó pegado al taburete una nota con los gastos del sepelio y los nombres de sus deudores.
  • Lo escondía en el sótano de su rancho. Antes de entregarlo, convenció al sheriff para que le añadieran un cero al cartel de "SE BUSCA".
  • Cuando sacaba un extracto de la cuenta bancaria, se deprimía; cogía la VISA y se iba de compras.


La pena de muerte
  • Al alba, fueron a por él. Por el camino, se cayó, lo levantaron, vomitó. Cuando subió al cadalso, más tranquilo, se negó a blandir el hacha.
  • Se sentó entre los familiares de las víctimas. Sonrió. Tras la muerte del condenado, se convirtió en el único que conocía su inocencia.
  • El condenado subió al cadalso. Al contrario que otras veces, la plaza estaba vacía. El verdugo propuso suspender la función.
  • Era el encargado de pulsar el botón para aplicar la inyección letal. Una tarde, recibió una llamada: lo citaban en la central de misiles.
  • El sueldo como verdugo le daba solvencia económica, pero necesitaba hacer horas extras como conductor de ambulancia para poder dormir.


La identidad
  • Al llegar a su casa, leyó la nota de suicidio que redactó el día anterior. Le encontró muchos peros y escribió otra para el día siguiente.
  • Siempre quiso ser como su vecino del 3° A. Una tarde, al llegar del trabajo, lo encontró con su mujer, hizo la maleta y se fue al 3° A.
  • Leyó sus tuits, sus retuits, sus “me gusta”, vio sus fotos, ojeó su perfil, creó una cuenta y se siguió.
  • Al llegar a la última página del libro, tuvo la sensación de que se trataba de su autobiografía.


El bastón
  • Prometió no especular con el terreno público. Mientras juraba el cargo, se le cayó el bastón de mando y lo recogió el concejal de Urbanismo.
  • Jugaba con el bastón de su abuelo entre las ruinas. Apuntaba al cielo como si fuera a cazar perdices. En la azotea, un francotirador lo vio


La frivolidad
  • Lloraba junto a la cama de su esposa moribunda. Cuando ya daba todo por perdido, escuchó el gol que forzaba la prórroga. (Este microrrelato fue el ganador semanal).
  • Tras la primera palada, escuchamos un grito. Sacamos apresuradamente el ataúd, lo abrimos. Nos reprochó que la hubiéramos vestido así.
  • Sus hijos, sentados junto a él, nunca lo habían visto así. Era la primera rueda de prensa a la que iban y se mostraba cariñoso y sonriente.
  • En plena batalla naval, nuestro capitán gritó: “¡B4!”.


El pelo
  • Lo invité a mi jardín. Mientras la lluvia lo mojaba, se le cayeron pelos sobre la tierra. Al día siguiente, asomaban las primeras cabezas.
  • Desobedeciendo a su padre, el rey, agarró a su madre de los pelos y se la llevó. En su habitación, a solas, se abrazó a la cabeza cortada.
  • Encontró el sepulcro de Cristo y en el interior de éste un pelo suyo. Lo utilizó para clonarlo, pero obtuvo una paloma que voló.
  • Conforme mejoraba su estado de ánimo, se dejó crecer la melena. Nos dio miedo verlo rapado, inmóvil sobre la cornisa.
  • Me dijo que iba a la peluquería. Volvió más despeinada que cuando hacíamos el amor.
  • Por primera vez encontraba una prueba: un vello púbico del violador en otra víctima irreconocible. Lo envió a analizar. Resultó ser suyo.


Los globos
  • El payaso aspiró el globo de helio y comenzó a hablar. Reíamos a carcajadas cuando disparó al primer rehén.
  • Para que se reconciliasen, les regalamos un viaje en globo. Desconocemos quién cayó primero.
  • En Halloween, la tutora repartió globos para que escribiéramos los monstruos que nos asustaban. El mío explotó al poner la tilde sobre papá.
  • Para limpiar su imagen, concedió una entrevista en su casa. Su hija irrumpió en escena portando un globo con publicidad de un banco suizo.


El punto de no retorno
  • Se dirigió hacia la iglesia con dudas. Al comenzar la boda, estaba seguro de su decisión, pero cuando el sacerdote le preguntó dijo que sí.
  • Fue hacia la luz con la esperanza de una nueva vida. Se quedó pegado a la fuente de emisión, electrocutado junto a otros como él.


La falta de oxígeno
  • Despertó dentro de uno de los ataúdes herméticos que él mismo fabricaba. Antes de quedarse sin oxígeno, sintió el calor de la incineradora.


La tila
  • Como último deseo, pidió una tila para su verdugo.
  • Estaba convencido de que lo citaban por el ascenso. Antes de sentarse, vio que todos tomaban café y que a él le habían servido una tila.
  • Junto a la tila todavía humeante que le había preparado, estaba su nota de suicidio.


El nuevo de la clase
  • Vino con el director. El terror se leía en su cara. Se sentó en el único sitio libre y, con voz tenue, nos hizo un dictado. (Este microrrelato fue el ganador semanal).
  • El equipo directivo no tenía referencias del nuevo alumno, pero les extrañó que pensara que el despacho del jefe de estudios era su clase.


La deformación profesional
  • Observaba cómo se introducía la cabeza del domador en la boca del tigre. Luego, recordó lo que le hizo un niño en su clínica dental.


El bronceado
  • Su esposa pensaba que seguía trabajando como albañil: tomaba el sol en camiseta en cuanto abandonaba la oficina de empleo.
  • Los miembros del tribunal le rogaron discreción, pero llamó la atención de todos al ser el único opositor bronceado.
  • Lo detuvieron en agosto. Estaba tan moreno que el testigo del asesinato, cometido en diciembre, no pudo identificarlo.
  • Todas las mujeres de la aldea sabían, de primera mano, que el señor feudal no estaba bronceado como sus maridos campesinos.
  • Cada 1 de septiembre, Peláez nos restregaba sus vacaciones. Este año, mientras hablaba de las Maldivas, su bronceado se diluyó con su sudor.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Cuenta 140 ("La frivolidad")

Lloraba junto a la cama de su esposa moribunda. Cuando ya daba todo por perdido, escuchó el gol que forzaba la prórroga.


Este microrrelato fue el ganador del Cuenta 140 en la semana dedicada a "la frivolidad". Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.





Wonderland (11-11-2017)


En paz

Faltan un par de minutos para amanecer. Vienen a por mí. Me entra la llantina. Me sobrepongo y comienzo a dar los pasos de mi cruel camino. Tropiezo y caigo. Me ayudan a levantarme. No he cumplido ni diecinueve años, pero profeso un terrible pavor por la muerte. Tiemblo. A escasos metros del paredón, me pregunto si ser consecuente con mis ideas merece la pena. Me detengo y vomito. Miro a los soldados. Cuando el jefe del pelotón ordena fuego, estoy tranquilo y sólo pienso en la nueva vida que me espera: ni siquiera apoyo sobre mi hombro el fusil.


El anterior relato fue finalista del Wonderland de Ràdio 4 de RNE ayer, sábado 11 de noviembre de 2017. Ganó Lluis Talavera y fueron también finalistas: José Manuel Dorrego, Rafa Olivares, Juan Carlos Ferrer y Pilar Alejos.  Enhorabuena a todos.

martes, 10 de octubre de 2017

Finalista de la XI Edición de Relatos en Cadena



Otra
La ciudad del amor estaba plagada de mujeres. No me costó encontrar a otra de tu estatura y silueta. Sí que tuviera el color de tus ojos, la forma de tu nariz, tu boca…
Para solucionar el problema del pelo, le eché un tinte rubio y se lo corté a la altura de los hombros, como lo llevabas. Respecto a su voz, intenté suavizarla dándole miel. Aun así, su timbre era tan diferente que le rogué que no hablara. Y mira por donde, me di cuenta de que en silencio era clavada a ti. Sobre todo cuando me mirabas con esa cara de terror.

Este microrrelato resultó finalista de la cuarta semana de la XI Edición de Relatos en Cadena. La frase de inicio era "La ciudad del amor", se recibieron 1125 relatos y ganó Francesc Barberá (el otro finalista fue Enrique Medina).
Aquí tenéis el enlace al concurso: https://escueladeescritores.com/concurso-finalistas-rec-2017/ y en este otro enlace, el audio de La Ventana de La Ser: http://play.cadenaser.com/audio/cadenaser_laventana_20171009_180000_190000/#

viernes, 6 de octubre de 2017

VI Premio de Nanorrelato (Taller de Escritores)



LA MÁQUINA DEL TIEMPO 
Tras inventarla, decidió vivir el presente.

El anterior nanorrelato (no podía superar las 10 palabras, incluido el título) ha sido uno de los 6 finalistas del VI Premio de Nanorrelato, organizado por Taller de Escritores, en el que la ganadora (se ha llevado 600€ de premio. Vaya mi agradecimiento para Taller de Escritores y mi enhorabuena para María Rosa Terraf (no os perdáis su nanorrelato en el enlace del fallo del jurado). 

También resultó seleccionado, en una lista de 70, éste que presenté a concurso:

EL PRISIONERO CONTABLE
Vivía encerrado en una celda de Excel


El número total de nanorrelatos presentados fue: 2741.
Aquí tenéis el fallo del jurado: https://www.tallerdeescritores.com/premio-nanorrelato-2017-fallo