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domingo, 18 de junio de 2017

Tercer relato para el concurso de Zenda Editorial "Palabras al viento"

Soliloquio de compañía

Dijeron que yo no era un árbol caducifolio, pero hubo un verano en el que el viento de levante se llevó todas mis hojas.  Ella dejó de sentarse en el banco en el que yo no daba sombra y me sentí muy triste. Llegó el otoño.  Luego el frío invierno.  Mis ramas se cubrieron de nieve y tuve que aferrarme a las raíces para sobrevivir. Con la venida de la primavera, me salieron hojas nuevas y ella regresó.
Ahora ha pasado otra vez. No me da miedo  quedarme para siempre sin hojas o que ella no vuelva. Lo que me aterra es que ya nadie busque mi sombra.

Segundo relato para el concurso de Zenda Editorial "Palabras al viento"

Escalador incansable

Acaba de alcanzar la cima del K2 sin necesidad de oxígeno. La euforia por coronar su primer ochomil lo lleva a olvidar las dificultades de un ascenso en solitario. Saca el móvil para echar unas fotos. Cuando decide hacerse un selfie, ve a su espalda una puerta erguida, solitaria, perfectamente cerrada. A pesar de las rachas de viento, ni cimbrea. Se gira. Se acerca despacio. No se atreve a abrirla. Le aterra la idea de que tras ella se halle una escalera que conduzca al cielo. No podría resistirse a subirla y hace rato que padece el mal de altura.

Primer relato para el concurso de Zenda Editorial "Palabras al viento"

La bicicleta estática
“A” vive solo. Hace cinco años que no sale a la calle. Su trabajo, programador informático, le permite hacerlo desde casa.
De pequeño, era un niño extrovertido al que le encantaba relacionarse. Ahora, no se ve más que con su amigo “B”, médico de profesión, que lo visita con frecuencia para intentar, sin éxito, llevárselo de cañas.
Pero a “A” no le preocupa ni su existencia monótona ni su soledad (aunque añora su niñez, en la que siempre estuvo acompañado). Tampoco otros aspectos relacionados con su salud, como su pálido color de piel -a pesar de que toma el sol a diario en su pequeña terraza- o su agorafobia acompañada de un miedo atroz al viento. A “A” le preocupan esos quince kilos que ha cogido desde que no pisa la calle. Tanto que, para perderlos, ha comprado una bicicleta estática por Internet.
Acaba de llegarle. Desembala la caja. Al contrario de lo que creía, la bici viene montada -le llama la atención la leyenda de la pegatina del manillar: “ÚNICO EJEMPLAR EN EL MUNDO”-. Sin vestirse con ropa de deporte, se sienta y comienza a darle a los pedales. Al principio, eufórico. Con el tiempo se va desinflando. Sin embargo, no se detiene hasta recorrer 10 km.
Arrastrando los pies, se dirige al baño, se mira en el espejo y se lleva un susto descomunal: ha envejecido varios años (uno por cada kilómetro recorrido, aunque esto aún no lo sabe). Agobiado, llama a su amigo “B”. No responde. Vuelve a intentarlo. Sigue sin dar señales. Con las pocas fuerzas que le quedan, busca el manual de instrucciones de la bici (sólo es una hoja). En él lee, para su asombro, que lo que le ha ocurrido es un efecto adverso contemplado por el fabricante. Una línea más abajo, para su tranquilidad, se aporta la solución para rejuvenecer: pedalear hacia atrás, siempre sentado sobre el sillín.

Entonces, vuelve a subirse. Echa mano de las fuerzas que su ilusión inventa y pedalea. Pedalea y pedalea. Incluso aumenta el ritmo... Y es tal su entusiasmo que no se da cuenta de que ya no le alcanzan los pies a los pedales… Y el sillín no baja más. Ya no baja más…

lunes, 15 de mayo de 2017

Radio Castellón (12-05-2017)

Estrés a sueldo
Un desconocido me dispara en un sueño que se repite cada noche. Despierto en una habitación de hotel con cuatro cosas en la maleta, sudando, tembloroso, perdido entre las sombras de unas ramas que se mecen en el techo. Cuando tomo conciencia de que todo pasó mientras dormía, aparto las sábanas y me levanto, feliz de seguir vivo. Enciendo el móvil, accedo al WhatsApp y miro la foto del tipo que me encargan matar. Hoy, por primera vez, coincide con el de mi pesadilla.

Este microrrelato fue el ganador del concurso que organiza semanalmente la Cadena Ser de Castellón. Desde el siguiente enlace puedes escucharlo narrado por Alberto Suárez, presentador de "Hoy por Hoy".


domingo, 7 de mayo de 2017

Wonderland (06-05-2017)


Amor con pinzas
De la sujeción anclada a la fachada del patio interior, parten cinco cuerdas paralelas (accesibles desde la ventana del lavadero) que alcanzan otra fijación similar.
Ella tiende la colada como si añadiera notas musicales a un pentagrama. Las blusas y las camisas son negras; los pantalones, blancas; las faldas, redondas; los jerséis, corcheas; la ropa interior (excepto las medias, que hacen las veces de sostenidos y los calcetines, de bemoles), semicorcheas.
Él se encarga de recoger la ropa seca. Y canta mientras lo hace. Hoy tararea una melodía con un silencio inesperado al descubrir un calzoncillo que no es suyo.  

Este microrrelato fue el ganador del Wonderland de ayer, 6 de mayo. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y Jordi Muñoz. 
Fueron finalistas: Mª José Viz, Pilar Alejos, Juancho Plaza y Asier Susaeta. Felicidades a todos/as.

Dejo el enlace por si queréis escuchar el audio del programa y leer todos los relatos:

Wonderland (29-04-2017)


Crujidos
Daniel es hijo único y cursa tercero de primaria. Camino del colegio en su Jerte natal, no presta atención al crujido de las hojas bajo sus pies. Le apasiona la lectura y, desde que  comenzó “El Principito”, sueña con hacerse mayor para ser piloto, volar y descubrir nuevos planetas.
Win Bui es analfabeto. Tiene ocho años y es el mayor de cinco hermanos. Trabaja en los sembrados de arroz de Camboya. Vive el día a día sin plantearse qué hará pasado mañana. Si al atravesar el campo escucha un crujido bajo sus pies, sueña con no volar por los aires.

Este microrrelato fue finalista del Wonderland del sábado 29 de abril. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y Jordi Muñoz.

http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/los-peque%C3%B1os-detalles-son-los-que-tienen-el-secreto-de-la-vida.html

sábado, 29 de abril de 2017

Wonderland (22-04-2017)


AVENTURAS
Cada día, despierta una mujer diferente en mi cama… La de hoy se llama Carmen. La de ayer, Victoria. Y la de anteayer, he olvidado su nombre.
Me levanto antes que ellas, les preparo el desayuno y les ofrezco una toalla por si quieren ducharse. Aprovechando que mi oficina está en el centro, se vienen conmigo. Las dejo junto a la calle principal. Al despedirnos, me comentan que les encantaría repetir, pero empiezo a estar cansado de esta vida. Cuando llegue esta tarde a casa, voy a decirle a mi mujer que ya no quiero que me sustituya por otra.

Este microrrelato fue el ganador del Wonderland del 22 de abril. Muy agradecido a Rosa Gil y a Jordi Muñoz. Fueron finalistas un plantel de lujo: Ángel Saiz, Sergi Cambrils, Enrique Mochón, Belén Saenz, Asun Paredes y Juan Caros Ferrer. Mis felicitaciones para ellas y ellos.
Dejo el enlace con los relatos y el audio del programa: http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/una-aventura-loca.html

domingo, 2 de abril de 2017

Wonderland (01-04-2017)


Resistencia

El viento sopla fuerte. Se lleva mis manos. La cabeza me la arranca como fruta de un árbol boca abajo. La siguen mis piernas, pero logro mantener la posición. Mis brazos son mariposas que se sienten orugas. La carne de mi torso, un enjambre de abejas que  huye de su propia colmena. Con ráfagas violentas, me extirpa costillas, omóplatos, caderas y columna vertebral, dejando al descubierto mis vísceras, que acaba lanzando a una altura superior a las partes de mi cuerpo que robó con anterioridad. Le resulta imposible llevarse mi corazón, encaramado al suelo, latiendo solo.  Sólo por si vuelves.



El anterior microrrelato ha sido finalista del Wonderland de Ràdio 4. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y el profesorado de la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés.
Resultó ganadora Mei Morán y también fueron finalistas: Rosy Val, Calamanda Nevado, Pablo Núñez, Asier Susaeta y Pilar Alejos. Mi enhorabuena a todos/as.

El enlace para que podáis leer los relatos es... http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/volver-a-los-or%C3%ADgenes-no-siempre-es-satisfactorio.html




domingo, 12 de marzo de 2017

Tornillos sin tuercas

Asenjo representaba el futuro de su empresa. Era creativo, responsable, eficiente, positivo, ágil… Una lista interminable de cualidades para una persona con una capacidad empática muy por encima de la máxima perceptible.

La plantilla estaba formada por once hombres y una sola mujer (Laura), aunque no por mucho tiempo. Un tres de abril, Asenjo despertó con más caderas que el día dos: tenía el pecho desarrollado, no asomaba un solitario vello por sus mejillas y había desaparecido lo que el día anterior sobresalía entre sus piernas. —¡Me he transformado en mujer! —gritó frente al espejo mientras resbalaba por su nariz una gota de sudor precipitándose  al vacío.  En cuanto ésta tocó el suelo, Asenjo ya se había acostumbrado a su nuevo cuerpo y fue a trabajar como siempre.

Cinco horas más tarde de comenzar su jornada, cuando estaba a punto de cerrar un nuevo contrato para su compañía, Asenjo recibió una efusiva carta, firmada por el gerente, con treinta líneas de agradecimiento (idéntica a la de Laura, que buscaba tener su primer hijo). En los dos renglones siguientes, se rompía la igualdad: a Asenjo se le notificaba una bajada de sueldo; a Laura, el despido.





Relato presentado al concurso "Historias por la igualdad", de la Editorial Zenda e Iberdrola.

Mensaje para una náufraga

A las siete, nada más despertarse, escribe una nota para su esposa, la introduce en una botella y la tira al agua -dice que la echa de menos y quiere probar si esta forma de comunicarse con ella le resulta eficaz-.
Mientras se toma un café, lee el periódico, con las tertulias políticas de la tele de fondo. En cuanto desayuna, se viste y se va a trabajar. A mediodía no vuelve a casa -le pilla cerca, pero prefiere comer en el restaurante frente a la oficina-. La jornada de tarde comienza a las cinco y termina a las siete, momento en el que aprovecha para ir a tomarse unas copas al bar de Luis. A las diez, cuando regresa al hogar, encuentra la cama hecha, sus camisas planchadas, la cena lista, la mesa puesta y la botella que por la mañana arrojó a la bañera, con un mensaje para él: “Nunca estuvimos en igualdad de condiciones. Cuando yo trabajaba y tú no, seguí encargándome de las tareas domésticas. Ahora quiero descansar. ¿Se te olvida que me mataste?”.




Relato presentado al concurso "Historias por la igualdad", de la Editorial Zenda e Iberdrola.