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domingo, 2 de abril de 2017

Wonderland (01-04-2017)


Resistencia

El viento sopla fuerte. Se lleva mis manos. La cabeza me la arranca como fruta de un árbol boca abajo. La siguen mis piernas, pero logro mantener la posición. Mis brazos son mariposas que se sienten orugas. La carne de mi torso, un enjambre de abejas que  huye de su propia colmena. Con ráfagas violentas, me extirpa costillas, omóplatos, caderas y columna vertebral, dejando al descubierto mis vísceras, que acaba lanzando a una altura superior a las partes de mi cuerpo que robó con anterioridad. Le resulta imposible llevarse mi corazón, encaramado al suelo, latiendo solo.  Sólo por si vuelves.



El anterior microrrelato ha sido finalista del Wonderland de Ràdio 4. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y el profesorado de la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés.
Resultó ganadora Mei Morán y también fueron finalistas: Rosy Val, Calamanda Nevado, Pablo Núñez, Asier Susaeta y Pilar Alejos. Mi enhorabuena a todos/as.

El enlace para que podáis leer los relatos es... http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/volver-a-los-or%C3%ADgenes-no-siempre-es-satisfactorio.html




domingo, 12 de marzo de 2017

Tornillos sin tuercas

Asenjo representaba el futuro de su empresa. Era creativo, responsable, eficiente, positivo, ágil… Una lista interminable de cualidades para una persona con una capacidad empática muy por encima de la máxima perceptible.

La plantilla estaba formada por once hombres y una sola mujer (Laura), aunque no por mucho tiempo. Un tres de abril, Asenjo despertó con más caderas que el día dos: tenía el pecho desarrollado, no asomaba un solitario vello por sus mejillas y había desaparecido lo que el día anterior sobresalía entre sus piernas. —¡Me he transformado en mujer! —gritó frente al espejo mientras resbalaba por su nariz una gota de sudor precipitándose  al vacío.  En cuanto ésta tocó el suelo, Asenjo ya se había acostumbrado a su nuevo cuerpo y fue a trabajar como siempre.

Cinco horas más tarde de comenzar su jornada, cuando estaba a punto de cerrar un nuevo contrato para su compañía, Asenjo recibió una efusiva carta, firmada por el gerente, con treinta líneas de agradecimiento (idéntica a la de Laura, que buscaba tener su primer hijo). En los dos renglones siguientes, se rompía la igualdad: a Asenjo se le notificaba una bajada de sueldo; a Laura, el despido.





Relato presentado al concurso "Historias por la igualdad", de la Editorial Zenda e Iberdrola.

Mensaje para una náufraga

A las siete, nada más despertarse, escribe una nota para su esposa, la introduce en una botella y la tira al agua -dice que la echa de menos y quiere probar si esta forma de comunicarse con ella le resulta eficaz-.
Mientras se toma un café, lee el periódico, con las tertulias políticas de la tele de fondo. En cuanto desayuna, se viste y se va a trabajar. A mediodía no vuelve a casa -le pilla cerca, pero prefiere comer en el restaurante frente a la oficina-. La jornada de tarde comienza a las cinco y termina a las siete, momento en el que aprovecha para ir a tomarse unas copas al bar de Luis. A las diez, cuando regresa al hogar, encuentra la cama hecha, sus camisas planchadas, la cena lista, la mesa puesta y la botella que por la mañana arrojó a la bañera, con un mensaje para él: “Nunca estuvimos en igualdad de condiciones. Cuando yo trabajaba y tú no, seguí encargándome de las tareas domésticas. Ahora quiero descansar. ¿Se te olvida que me mataste?”.




Relato presentado al concurso "Historias por la igualdad", de la Editorial Zenda e Iberdrola.

domingo, 12 de febrero de 2017

Cuenta 140 - "Alfombras"



Lo vio saltar desde el balcón, como otras veces.
Descubrió que no había cogido la alfombra cuando escuchó los gritos de la calle.




Este microrrelato ha sido el ganador del Cuenta 140 en la semana dedicada a las alfombras (vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte).

El pasado viernes, 10 de febrero, salió publicado en El Cultural de El Mundo.




También tuve la suerte de que fueron finalistas estos tres microrrelatos:


Tras llevar meses bloqueado, fijó la mirada en la alfombra que acababa de comprar, inmóvil bajo sus pies mientras su imaginación volaba.

Los retratos de familia, de seis generaciones, colgaban en el vestíbulo. Todos incluían el mismo tapiz de fondo y la misma firma de pintor.

Quitó la hermosa alfombra del salón. No soportaba que las visitas la miraran más que a ella.

Por si os apetece leer todos los que presenté, aquí os los dejo:

No estaba contento con su trabajo. Fue a la ceremonia de entrega de premios, pero no se atrevió a pisar la alfombra.

Bajó al patio con una alfombra que le habían regalado. La extendió en el suelo. Se sentó. Ni presos ni policías lo vieron volar.

Se conocieron comprando una alfombra. Se casaron. Tras una convivencia difícil, ella fue la primera en volar.

Puso, en la entrada, un felpudo de bienvenida y lo invitó a comer para finiquitar sus disputas. Al limpiarse las suelas, voló por los aires.

Levantó la alfombra con la inscripción “Bienvenidos”, se introdujo en el agujero, recorrió varios metros y apareció al mismo lado del muro.

Cuando heredó la casa, quitó la moqueta del patio. Bajo ésta, a sólo 10 cm, encontró a su madre, según su padre, fugada con un desconocido.

De nuevo, antes de abandonar el banco, le pareció que cambiaban la alfombra de la puerta de salida por otra más vieja.

Su coche era el más grande. Su piso, también… Cuando le propusieron poner una alfombra en su despacho, dijo que debía ser una moqueta.

Por una orden presidencial, mandaron retirar del mercado todos los felpudos con la inscripción “Bienvenidos”.

Nunca se peleaban, pero cuando barrían, a escondidas, echaban la suciedad bajo la alfombra que tenían al otro lado de la cama.

Llevaba un tiempo indeterminado sin limpiar. Cuando levantó la alfombra del salón, comprendió las teorías de Darwin.

Cuando lo nombraron director de empleo, reemplazó los felpudos de bienvenida por otros con la inscripción: “Espero no volverte a ver”.

Hacía tiempo que ya no era un soñador. Cuando se transformó en alfombra, acabó pisoteado en lugar de volar.

Mientras yacía con su amante, notó algo en su espalda. Levantó la alfombra y encontró las gafas que su marido había dado por perdidas.

Pensaba que era el único superviviente del planeta, hasta que vio unas huellas que no eran las suyas sobre el felpudo de entrada a su casa.

http://www.elcultural.com/blogs_comentario/Cuenta_140/25/155787/La_rivalidad

Wonderland (04-02-2017)


IGUALDAD DE OPORTUNIDADES
Manuel, nomédico de profesión porque sus padres no pudieron pagarle la carrera, se levanta temprano para no ir al Centro de Investigación de Enfermedades, no situado en ningún lugar del país. Allí no han descubierto cómo sanar veinte males que no tenían cura. Cuando no termina su jornada, no va a recoger a su nohijo al colegio porque no ha podido formar una familia aún con Sonia, noabogada, su novia desde hace 15 años. Aunque, desde que Manuel ha comenzado a trabajar como camarero a tiempo parcial, ven factible no poder pagar el alquiler del piso donde no vivirán juntos.

Este relato ha sido el ganador del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil, presentadora del programa y los profesores de la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés.
Los finalistas han sido Jesús Garabato, Rafa Olivares, Esperanza Tirado, Josep Mª Arnau, Sergi Cambrils y Josep Mª Conill. Aprovecho para expresarles mis felicitaciones.
Dejo por aquí el enlace por si queréis escuchar el relato leído por mí (lo peor, sin duda...) y los comentarios de Jordi Muñoz, así como leer todos los relatos.

Cuenta 140 - "La tibieza"


Despertó intranquilo. Miró hacia arriba, respiró profundo y, sin decir nada, volvió a cerrar los ojos, indiferente a la estrechez del ataúd.

Abandonaron la reunión sin alcanzar un pacto, aunque, en cada uno de los puntos tratados, se mostraron de acuerdo.


Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a la tibieza. Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.
Los demás que presenté fueron:
  • Me llamó para asegurarme que el puesto sería mío. Tras agradecérselo, abandoné su despacho con la misma sonrisa que mis compañeros.
  • Primero escuchó golpes e insultos. Luego, un portazo, lloros y gritos de la vecina pidiendo socorro.  Entonces, subió el volumen de la tele.
  • Cuando escuchó la noticia del suicidio del fofo gafotas, pensó que su mejor amigo dejaría de ser el líder de la clase.
  • Cada mañana, pasaba por delante del mismo indigente, le echaba unas monedas y recordaba cuando lo llamaba papá.
  • Con ayuda de las cámaras, encontraron un testigo. En el interrogatorio, apareció con unas gafas en lugar de las lentillas que negaba usar.
  • Tras pasar una semana sin recibir ningún parte de disciplina, sus padres le compraron otro móvil.
  • En los momentos posteriores a su extremaunción, el rockero, todavía consciente, dudó si prefería ir al cielo o al infierno.
  • El jefe le aseguró que el puesto era suyo. Tras expresarle su gratitud, abandonó el despacho con la misma sonrisa que los otros empleados.
  • Como no le salía trabajo, quiso continuar con su formación y hacer otra carrera: la misma que acababa de terminar.
  • Llevaba horas debatiéndose entre la vida y la muerte de su víctima.
  • De nuevo, cuando tuvo clara la decisión a tomar, llegó su amigo imaginario para incordiarlo.
  • Aunque pudo haber denunciado lo que le hizo a dos excompañeras, prefirió no inmiscuirse. Tampoco ahora, que le ha dado por ella.
  • Era una mujer maravillosa. La amaba, no hizo nada para recuperarla y, aun así, era feliz. Aunque su anterior mejor amigo, más.
  • En el banco, coincidieron con otros atracadores. Tras cederles el dinero, les pidieron sus pasamontañas en señal de recuerdo.
  • Cuando su pareja, por la que sentía un profundo deseo, le pedía que hicieran el amor, respondía que no le importaba dejarlo si le dolía la cabeza.
  • Otro curso más, salía como delegado el alumno que caía mal a todos. El resultado de las elecciones: un voto a favor y el resto en blanco.
  • Odiaba estar solo. Cada sábado, después de cenar, se sentaba en su sillón y soñaba que alguna desconocida llamaba a su puerta.
  • Estuvo dando vueltas alrededor de la rotonda, abrumado por la indecisión para tomar una salida, hasta que se quedó sin combustible.
  • Cuando le hacían alguna pregunta comprometida, cerraba los ojos e imaginaba que subía con alguien en un ascensor. Luego, hablaba del tiempo.
  • Cada noche, antes de dormir, se alegraba de no haber hecho llorar a nadie. Seguidamente, se entristecía al no encontrar a alguien que se hubiera reído.
  • Sospecharon que planeaba suicidarse cuando vieron, a los pies del puente, unas colchonetas.
  • Como conocía bien a su novio, le dejó una nota escrita con lo que debía decirle cuando se le declarase.

Cuenta 140 - "Servicios de inteligencia"


Estábamos  muy preocupados por él. Tras llevar años vigilándonos, hacía meses que no sentíamos sus escuchas al otro lado de la línea.

Le encantaba su trabajo de espía. A los seguidores del reality que protagonizaba sin saberlo, también.

Desde que ha llegado a la presidencia, los miembros del servicio secreto son fáciles de reconocer: altos, rubios y con ojos claros.


Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada los Servicios secretos. Se lo agradezco a Juan Aparicio Belmonte y a El Cultural.
Los otros que presenté fueron:
  • Odiaba sentirse la víctima. Antes de que el médico le desvelase el resultado de su prueba, le contó lo que había descubierto investigándolo.
  • Harta de su vida como espía, se retiró a un convento de clausura. Allí averiguó que la superiora conocía todo de ella.
  • Mientras la investigaba, pasaba noche y día escuchando sus conversaciones. Cuando quiso conocerla, no supo qué decirle.
  • Aunque todos los vecinos dicen que trabajaba como albañil, desde que ha regresado al pueblo nadie quiere hablar por teléfono.
  • Era un cotilla y me pagaban por ello, aunque odiaba no poder hacer pública la información que manejaba.
  • Aunque les ha dicho a los vecinos que ya se ha jubilado, desde que regresó al pueblo nadie se atreve a hablar por teléfono.
  • Cuando los servicios secretos sacaron a la luz información que le comprometía, lanzó los misiles nucleares.
  • Nadie esperaba que confesase que era espía en un programa de cámara oculta.
  • Ante las preguntas del fiscal, respondió que sus bienes no declarados tributaban en una seguridad social secreta, exclusiva para espías.
  • Dudaba si la reunión secreta tendría lugar en el número 69 o en el 96, hasta que vio en la puerta a los vendedores ambulantes de gabardinas.
  • Al cruzarse con su doble, sacó la pistola y lo mató. Aliviado, informó de que el espía falso había muerto. Luego, se recolocó el bigote.
  • Mientras desenmascaraba al supuesto extorsionador del ministro, dejaba evidencias falsas que lo exculpaban a él.
  • Antes de contratarlo la CIA, pudo cumplir su sueño: trabajar para el CNI, aunque fuera algo temporal y como confidente.
  • El director, en reuniones secretas, se fue citando con sus agentes para asignarles un compañero a investigar. Mientras, él quedaba libre.
  • Ambos espías, de mutuo acuerdo, decidieron batirse en duelo. Llegado el momento, no se presentó ninguno, pero sus dobles sí.
  • Antes de que comenzara la campaña electoral, se reunieron para decidir quién tenía que ser el próximo presidente.
  • Mientras lo llevaba a urgencias, con una herida de bala en la pierna, seguía haciéndose la sueca: ¿no estaba más tranquila la oficina?
  • Decía ser agente de seguros, pero cuando escribías su nombre en Google, aparecía información sobre las misiones que había desempeñado.


domingo, 22 de enero de 2017

Wonderland (14-01-2017)


RECUERDO EN BUCLE
Repentinamente, la sangre esparcida por el suelo se adentra en la cabeza del fallecido, que se yergue como una barrera de acceso a un parking. A trescientos metros por segundo, la bala incrustada en su cerebro regresa al arma que el asesino aún mantiene levantada. El orificio de la frente de la víctima desaparece. Recobra la conciencia. Abre los ojos  y fija su mirada en ese índice anclado al gatillo. Suplica que no dispare otra vez. Insiste... Pero lo hago de nuevo: me resulta imposible huir de esta sucesión de imágenes que mi conciencia reproduce hacia atrás y hacia delante.

Este microrrelato fue finalista del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y los profesores de la Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonés, así como mi enhorabuena a Ernesto Ortega (ganador) y al resto de finalistas.
Dejo el enlace para que podáis leer todos los microrrelatos:

Cuenta 140 - "La lectura"


Al salir de la cárcel, le devolvieron sus pertenencias: un reloj digital, una billetera intacta y un libro, ahora subrayado.

El anterior microrrelato fue uno de los mencionados en el Cuenta 140 en la semana dedicada a la lectura. Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.
De los que podéis leer a continuación, el primero de ellos resultó finalista y los siguientes se corresponden con los otros que presenté.

  1. Cuando encontramos sus libros, descubrimos que el abuelo había hecho todos esos viajes sin levantarse del sofá.
  2. Falleció mientras leía aquel libro: al llegar a la última página, regresaba a la primera una y otra vez.
  3. Cuando descubrieron la obsesión del desaparecido, interrogaron a su autor predilecto, que reconoció haberlo visto por alguno de sus libros.
  4. Aunque estaba ansiosa por descubrir cómo terminaría, al llegar a la penúltima página encontró una nota de su marido y se detuvo.
  5. Nunca llegó a terminar el libro: en la penúltima página encontró una nota que vaticinaba la muerte del lector.
  6. Desde que leyó aquel libro, los protagonistas aguardan tras la puerta de su nueva habitación: blanca y acolchada.
  7. Desconocía que lo que leyese se haría realidad. Al terminar “El ladrón de cadáveres”, desapareció antes de que llegaran los de la funeraria.
  8. El protagonista solía desplazarse hacia la esquina inferior derecha de cada página, esperando a que ella lo acariciase con su índice.
  9. Cuando murió la bibliotecaria y llegó el otoño, el libro que nunca nadie pidió en préstamo fue quedándose, paulatinamente, sin hojas.
  10. Le costaba creer que Jorge Antonio Ezequiel Luis del Álamo García-Ruiz y Sánchez-Hinojosa sólo leyera microrrelatos.
  11. Tras hacerse con la nueva novela de ese autor, volvía a encontrar el final entre la página uno y la veinte.
  12. Cuando murió la bibliotecaria, el libro que nunca nadie pudo llevarse fue quedándose, paulatinamente, sin hojas.
  13. Independientemente de la página por la que abría su libro favorito, encontraba una puerta que nunca estaba cerrada.
  14. Al descubrir la obsesión del desaparecido, interrogaron a su autor predilecto, que reconoció haberlo visto inmerso en todos sus libros.
  15. Cuando encontramos sus libros, descubrimos que todo lo que nos contaba el abuelo lo había hecho sin levantarse del sofá.
  16. Ante las preguntas del fiscal, declaró que lo había asesinado porque estaba escrito en el libro que la víctima leía.
  17. Tras las primeras críticas, hizo lo posible para provocarse una amnesia y leer el libro como si no lo hubiera escrito él mismo.
  18. Sólo teníamos un baño. Papá leía en el váter y no se levantaba hasta que terminaba una historia. Y no le gustaban los microrrelatos.
  19. Aunque dudaba si seguir leyendo, se detuvo en la página 110, cuando llegó al presente de su propia biografía.
  20. Cuando las letras se adentraron en sus ojos, transmutaron en un filme donde él era el director.

Cuenta 140 - "Ciudades contaminadas"


Mientras volvían a contemplar las estrellas tras reducir la contaminación a valores imperceptibles, apareció la enorme bola de fuego.

Tampoco en la ciudad había oxígeno para todos.
Algunas madres dejaron de respirar.

Tras el cambio de gobierno, volvieron a circular todos los coches. Los indicadores del monóxido de carbono ahora marcaban valores normales.

El gobierno promovió la lucha contra la contaminación cuando un estudio demostró que el monóxido de carbono desarrollaba la inteligencia.

Tras entrar aire de la calle, el mago, encerrado en una urna llena de agua, consiguió mantenerse vivo durante más tiempo que el público.

Los anteriores microrrelatos resultaron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a las "ciudades contaminadas". Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.
A continuación, dejo los otros que presenté:

  1. El ruido de la calle traspasaba los cristales de sus ventanas, pero el silencio del interior de la casa era el que hacía daño a sus oídos.
  2. Se mudaron al campo huyendo de la ciudad. A él, a veces, le gusta aspirar el monóxido de carbono que desprende su tractor.
  3. Para disimular, se puso una peluca y salió a dar la rueda de prensa: “Tras probar el agua, puedo aseguraros que no está contaminada”.
  4. Prohibió medir los valores de monóxido de carbono en la ciudad. Su cuñado, presidente de una compañía farmacéutica, así se lo sugirió.
  5. Una vez legalizadas las drogas, los traficantes comenzaron a trapichear con el oxígeno.
  6. Al ver el color del cielo, el niño introdujo una mascarilla de oxígeno en el ataúd de su abuelo.
  7. Antes de abrir la puerta de la calle, tenían que desactivar la alarma de incendios.
  8. En el río que atravesaba la ciudad, los peces flotando habían sido reemplazados por personas.
  9. Cuando la ciudad se hizo inhabitable, se mudaron al campo. Cuando el campo se hizo inhabitable, se mudaron a la playa. Cuando la playa…
  10. Las enfermedades respiratorias aumentaban con la contaminación del aire. Aun así, el alcalde seguía negando que hubiera alguna relación.
  11. En el río que atravesaba la ciudad, ya no había peces flotando, sino personas.
  12. El ruido de la calle era ensordecedor, pero el silencio del interior de la casa era el que hacía daño a sus oídos.
  13. Cuando las sirenas advirtieron el aumento del monóxido de carbono, corrieron a refugiarse en el parque.
  14. Tras un par de meses en la ciudad, su sangre se volvió azulada. Su abogado le recomendó que solicitase un título nobiliario.
  15. Para suicidarse, puso el coche en marcha dentro del garaje y bajó las ventanillas. A las dos horas, desistió: estaba habituado al monóxido.
  16. Desde que la ciudad está tan contaminada, ya no se dan casos de racismo.
  17. Hace meses que el Real Madrid no puede lucir su primera equipación en el Bernabéu. 
  18. Una vez medidos los niveles de monóxido de carbono, la organización del XXIV Maratón decidió reconvertirlo en la I Carrera de la Milla.
  19. Salvó la vida gracias a la premura con la que lo llevaron a urgencias en un coche que ese día no tenía permiso para circular.
  20. Al ver, desde el retrovisor, que abandonaba el humo que cubría la ciudad, se sintió aliviado. Paró en el arcén y encendió un pitillo.
  21. Desde el gobierno, lucharon contra la contaminación cuando un estudio demostró que el monóxido de carbono desarrollaba la inteligencia.
  22. En su último número de escapismo, fue incapaz de huir del aire que entraba de la calle y regresar a la urna llena de agua.
  23. La azotea del rascacielos se convirtió en el lugar más visitado de la ciudad. El humo llegaba justo hasta el último piso.
  24. Tras lo sucedido en el pantano que abastecía a la ciudad, las pistolas de agua dejaron de ser inofensivas.