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lunes, 29 de febrero de 2016

Cuenta 140 ("Twitter")


Le pidió matrimonio vía Twitter. Todos sus seguidores le dieron al “Me gusta”, excepto su novia.

Resultaban sorprendentes la sensatez y el compromiso que manifestaba en sus tuits para los que lo conocían en persona.

Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a Twitter (última de esta temporada). Mi agradecimiento a El Cultural y a Juan Aparicio Belmonte.

Otros micros con los que concursé fueron:
  1. Hacía una media de cuarenta tuits diarios. Una tarde, cansado, decidió dejarlo. Para despedirse escribió: “Adiós. Me voy a vivir”.
  2. Lo utilizaba a modo de oración. En sus tuits jamás se le olvidó incluir “@Dios”.
  3. De improviso, Twitter dejó de funcionar para siempre. La noticia habría sido “Trending Topic” si alguien hubiera podido tuitearla.
  4. Era un tipo muy agradecido, así lo mostraba en sus tuits. Pero añadía tantas menciones que le faltaban caracteres para escribir su mensaje.
  5. Se emocionó al ver a su nuevo seguidor de Twitter, alguien que, cara a cara, no hacía más que discutir con él: su hijo.
  6. Allí, al menos, se sentía escuchado; lo que no sabía es que nadie leía sus tuits, ni siquiera quienes pulsaban sobre los “Me gusta”.
  7. Lo que no se atrevió a contar a la policía, lo confesó en un tuit que nadie leyó.
  8. Nunca cerraba su sesión de Twitter. Seguía recibiendo mensajes de la que fue el amor de su vida, a pesar de que llevaba dos meses muerta.
  9. Cayendo desde el décimo piso tuvo tiempo para hacerse una foto y tuitearla. Pensaba que así conseguiría los seguidores que la vida le negó.
  10. Resbaló de la azotea. Mientras caía, no dudó en hacerse un selfie que pudo tuitear.Murió pensando que por fin sería “Trending Topic”.
  11. Acababa de coronar el Everest. Aunque físicamente se encontraba perfecto, anímicamente no: carecía de cobertura para tuitear sus selfies.
  12. Entró en prisión sin haber escrito ninguno de los tuits que la inculparon.  Su marido, que le llevaba la cuenta, conocía la verdad.
  13. Tenía más seguidores que Javier Marías -y sin escribir jamás un tuit-. Se limitaba a cambiar, diariamente,  la foto de su perfil.
  14. El diagnóstico se lo dio en términos tuiteros: “Me sobran 139 caracteres para escribir cuántos meses te quedan de vida”. 
  15. A pesar de que llevaba cinco años tuiteando, semanalmente, el mismo mensaje de denuncia, seguía estando de actualidad; y eso le afligía.
  16. Encontró una imagen que resumía a la perfección lo que había pretendido expresar con sus 200 mensajes anteriores.  Pero no quiso tuitearla.
  17. ntentaba ver el lado positivo de su situación. Aún le sobraban 135 caracteres para tuitear a cuántos euros ascendía su deuda.
  18. El mensaje que probaba la existencia de vida más allá de nuestra galaxia, llegó vía Twitter. No incluía ni imágenes ni texto. Sólo música.
  19. Un error de cálculo supuso que se salieran de órbita. Dieron por hecho que faltaban datos en la fórmula recibida vía Twitter.
  20. Agobiado, renunció a su título nobiliario y se hizo plebeyo. Resultaba imposible escribir su nombre completo en un único tuit.
  21. Le propusieron que, para no dar rodeos y concretar, utilizara Twitter. Desde entonces, todos sus mensajes terminan con puntos suspensivos.
  22. 4 horas antes del test, el profesor tuiteó: “abc db cd”. Todos los alumnos creyeron que eran las respuestas, excepto uno más terco.
  23. Concordaron los tuits que cada uno debía enviar.  Pretendían hacer creer que discutían.  Al ver la reacción de sus seguidores, se separaron.
  24. Era un admirado tuitero. Como su compañera de piso, de quien andaba enamorado, odiaba Twitter, llenó las paredes de “pósits” con sus tuits.
  25. El trastornado matemático tuitero lloraba desconsolado: “¡Me faltan dígitos para escribir el número Pi!”.
  26. Cada vez que enviaba un tuit reivindicativo,  una piedra agujereaba su  tejado. Cuando se quedó a la intemperie, una redonda y lisa lo mató.
  27. En el monte, advirtió que los sobrevolaba una paloma azul. Comenzó a predicar con parábolas de menos de 140 caracteres.
  28. Orgullosa, mamá me enseñó el primer tuit de mi hermano pequeño: "Ajo".

jueves, 18 de febrero de 2016

Cuenta 140 ("conferencias")



Imaginaba que era una personalidad, que todos esperaban ansiosos sus palabras. Cuando veía volar el primer avioncito, regresaba a la clase.

El anterior relato es finalista del Cuenta 140 de El Cultural de El Mundo.

A continuación os dejo todos los micros que presenté: 
  1. Bebió un sorbo de agua, abandonó el atril y se sentó entre el público. Él también estaba cansado.
  2. En cuanto volvió a casa, hizo añicos el espejo de su habitación.  No le advirtió que formulaba mal su hipótesis cuando ensayaba frente a él.
  3. Era la única que asentía ante sus afirmaciones. Al terminar la charla se acercó para agradecérselo y vio que llevaba unos auriculares.
  4. El público comenzó a abandonar la sala. Llevaba treinta minutos hablando sobre la improvisación y no había dejado de leer su discurso.
  5. Entre los ponentes: un Rex y un par de Velociraptores. Pensó que se había confundido de pastillas.
  6. A la media hora de conferencia, el auditorio se quedó dormido. Despertaron siendo bebés que aún no habían abandonado el útero de sus madres.
  7. Llevaba a sus espaldas más de treinta conferencias sobre la soledad, todas canceladas por nula asistencia de público.
  8. Habló sobre el tipo de interés, el riesgo fijo, el variable, la deuda y el valor de una acción en una conferencia sobre infidelidades.
  9. Al terminar la charla sobre  justicia social, todos, a excepción del conferenciante, fueron a cenar al comedor benéfico.
  10. Aunque estaban divorciados, mamá seguía yendo a todas las conferencias que daba la nueva mujer de papá.
  11. A los diez minutos argumentando sobre los riesgos de Internet, comenzaron a aparecer fotos de él desnudo. La vídeoconferencia se hizo viral.
  12. El organizador prohibió al ponente que rebasara el tiempo establecido: exacto al álbum de Springsteen que sonaría por sus auriculares.
  13. Se acercó al atril para susurrarle: “A mí ya me has convencido. ¿Te vienes?”.
  14. En cuanto el conferenciante ocupó su lugar, el público se dio la vuelta. De espaldas a éste, se sucedieron los selfies.
  15. Tras terminar su discurso, el escritor se mostró atónito. Todas las preguntas iban dirigidas al futbolista sentado entre el público.
  16. Dos tipos con el coche en marcha lo esperaban en la puerta. (Lo sabía). Por eso no hacía más que alargar el turno de preguntas.
  17. Perdió su fama de reputado astrónomo cuando salió disfrazado de pitufo para hablar sobre la exploración de los cuerpos celestes.
  18. Con ochenta y cinco años seguía impartiendo charlas sobre sueños y metas de los adolescentes a personas de la tercera juventud.
  19. Entró en la sala, agachó la cabeza y se fue a la última fila. Era el único hombre que había asistido a la conferencia anti machismo.
  20. De lunes a sábado, trabajaba de 7:30 a 21:00 horas. Los domingos impartía conferencias sobre la conciliación de la vida familiar.
  21. Entraron en fila india. Tras escucharlo hablar, abandonaron el auditorio en estampida.
  22. Nada más pisar la tarima, el público comenzó a aplaudir enfervorizado. Después de una hora, aún seguían. Se tuvo que ir sin hablar.
  23. Se sentó, miró al público, los contó sin mediar palabra, uno a uno, y se fue. Todos comprendieron el título de la charla: “Somos números”.
  24. Todos esperaban ansiosos el cuestionario de evaluación final. El conferenciante arguyó otra nueva excusa: “Me los he dejado en casa”.
  25. Primero fue el joven con perilla de la quinta fila. Le siguió la rubia de la sexta. Al minuto, todo el público tosía. Y él seguía hablando.

sábado, 13 de febrero de 2016

Wonderland de Ràdio 4 (13 de febrero)


En la palma de la mano
Cuántas veces he soñado este momento. En la distancia corta resplandece más bella, más proclive a no desvanecerse jamás de mi cabeza. Me mira. Sus ojos azabache desafían las leyes que promulgan que el color negro es ausencia de luz. Sonríe. Si miro sus labios, no voy a poder destruir otro proyecto de beso y prefiero que ella marque los tiempos. Tiemblo. Sus dedos me acarician como pétalos de margaritas que nunca deshojé. "Estás a punto de conocer a la mujer de tu vida", dice. Luego, me indica que le pague treinta euros por la lectura de mano y desaparezca.


El microrrelato que acabáis de leer ha sido finalista del Wonderland de Ràdio 4 de esta semana.
Mi más sincero agradecimiento a los profesores de L'Art D'Escriure y a Rosa Gil. Gracias por darnos esta preciosa oportunidad a tantos apasionados por la microliteratura (cada vez somos más los que pensamos aquello de que en estas cosas el tamaño sí que no importa).

Aprovecho para felicitar a Patricia Collado (ganadora) y a Juancho Plaza e Iñaki Goitia, finalistas también. Excelentes relatos los vuestros.




viernes, 12 de febrero de 2016

Relato publicado en enero en "50 palabras"

Rodeos

Todas las tardes sale a la terraza para verla pasar. No sabe que ella se ha dado cuenta. Aún menos que sueña con él. "La mujer de mi vida", piensa, pero no se atreve a bajar. El día que lo hace, ella sube a su casa y no se cruzan.



A veces, participo en "50 Palabras", web en donde todos los relatos publicados tienen que tener, valga la redundancia, cincuenta palabras, ni una más ni una menos. El anterior micro que habéis podido leer salió publicado el pasado 29 de enero.

http://www.cincuentapalabras.com/2016/01/rodeos.html

Cuenta 140 ("mansedumbre")


Todos los vecinos, excepto él, carecían de bondad. Pronto comenzaron a llamarlo el tonto del pueblo.

Juan Aparicio Belmonte, escritor que hace de juez del Cuenta 140, selecciona  veinte relatos finalistas entre los que sale el ganador y, casi siempre, añade a la lista un micro "de regalo". Pues bien, el que habéis podido leer con anterioridad es el que recibe ese calificativo esta semana.
Desconozco si me equivoco pero creo que en estas circunstancias no es finalista.
En cualquier caso, vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio y El Cultural.

A continuación, os dejo otros micros con los que participé en una semana muy prolífica a la par que poco inspiradora para mí. Vamos, que mis microrrelatos no destacaron especialmente por su calidad...
  1. Acabó devorado por las ratas cuando perdió su flauta.
  2. No quería derramar más sangre. Se presentó en el fuerte con la pipa de la paz en su mano. El general yankee la confundió con una cerbatana.
  3. “Este niño era demasiado bueno”, dijeron en voz baja al verlo tendido en el suelo sus acosadores.
  4. El líder de la banda rival le lanzó una silla a la cabeza. Antes de perder el sentido la puso en pie y dijo: “Ven, siéntate. Hablemos”.
  5. Para no pisar a nadie, intentó levitar entre la gente. Ante la imposibilidad de lograrlo, comenzó a andar de puntillas. Otros lo imitaron.
  6. Mientras cenaba, tres hombres encapuchados y armados con rifles irrumpieron en su casa. Con calma, les pidió que se sentaran a la mesa.
  7. Tardó una guerra mundial y tres con países limítrofes en percatarse de que sólo era feliz cuando no invadía naciones.
  8. En cuanto empezaron las trifulcas, su forma de resistir, respondiendo con silencio a  insultos y agresiones, dejó sordos a los violentos.
  9. Su mansedumbre le permitió salir vivo de la plaza. Y no volver a torear.
  10. Cuando sus compañeros de celda comenzaron a pegarse por el último pitillo, encendió la cachimba que guardaba bajo el colchón.
  11. El cuento sufrió un cambio inesperado: El lobo se volvió manso. Acabaron titulándolo “Caperucita y el leñador”.
  12. Con su empatía y benignidad alcanzó el respeto de sus enemigos. Cuando iban a firmar la paz, lo asesinó su mejor amigo.
  13. Le ordenaron que organizase el fusilamiento de los desertores. Condenados y verdugos se fugaron con él.
  14. En su lecho de muerte se dio cuenta de que el cobarde fue él y no los mansos que, estoicamente, aguantaron sus torturas.
  15. Cuando “el Torete” pasaba una semana sin recibir denuncia alguna, se llevaba la felicitación del juez de paz.
  16. Estudiaba, concienzudamente, la fotografía que le entregaban de su próxima víctima. Dejó de matar el día que se hizo un selfie.
  17. Ganó una legión de adeptos promulgando la lucha pacífica. Se convirtió en un nuevo líder al que asesinaron.
  18. Parecía un sparring: Se dejaba perder en todos los combates. No pudo evitar ganar una pelea por retirada de su contrincante.
  19. “A ver, que una cosa no quita a la otra, pero a mí nadie me llama manso”, apuntilló el Maestro de la Logia al periodista disléxico.
  20. De todos los que presenciaron la ejecución del reo en la plaza, no fue el único que se tapó los ojos. También lo hizo el verdugo.
  21. Los soldados de ambos bandos dejaron de disparar. Observaban al espantapájaros que, con los brazos abiertos, apareció entre sus posiciones.
  22. En la sala de espera, aquel tipo no paraba de quejarse. Ella, mientras tanto, pensaba: “Si usted supiera lo que yo he aguantado y callo…”.
  23. El jefe lo citó a su despacho para comunicarle su despido. Le dijo que no se preocupara, que él habría hecho lo mismo.
  24. Los alumnos estaban histéricos por el examen, pero pronto se tranquilizaron. A conciencia, les entregó un enunciado en blanco.
  25. Sabía que era él quien le robaba. En lugar de denunciarlo, todas las noches, al cerrar el restaurante, le metía 50€ más en su cartera.
  26. Segundos antes de ser fusilado, pidió que no le vendaran los ojos. Cuando ordenaron “¡fuego!” todos los soldados dispararon al aire.
  27. Era la quinta vez que intentaban envenenarlo pero él decía que le sentaba mal la comida.
  28. Logró convencerlo de que debía irse, que era lo mejor para ambos. Con aquella conversación disociativa, finiquitó su doble personalidad.
  29. Al fin tenía una audiencia con el Papa. Cuando se entrevistó con él, éste, rompiendo el protocolo, lo nombró su sucesor.

     

Cuenta 140 ("afán de notoriedad")


Se presentó en la reunión con cartones atados a sus brazos simulando ser sus alas. Las carcajadas duraron hasta que lo vieron caer.

Este microrrelato fue finalista del Cuenta 140 de la semana pasada, dedicada al "afán de notoriedad".
Mi agradecimiento a Juan Aparicio Belmonte y a El Cultural.
El ganador fue Ángel Saiz Mora. ¡Enhorabuena Ángel!

Otros relatos que envié con peor suerte fueron:
  1. Era el alumno perfecto. Conocía todas las respuestas del examen pero se negó a contestarlas para que la directora lo llamase a su despacho.
  2. Para que le prestáramos atención, el abuelo se hacía el  muerto en todas las celebraciones familiares.
  3. Asesinó a cada uno de sus compañeros de expedición en diferentes puntos de la escalada. Así, alcanzaría la cima en solitario.
  4. Apareció vestida de novia en la boda de su hermana gemela.
  5. No quisieron poner freno a su afán de procreación. Cada vez que nacía un nuevo hijo se convertían en peores padres.
  6. Suspendieron la ejecución del reo cuando vieron que el verdugo se había guillotinado a sí mismo.
  7. En cuanto llegó a la presidencia del gobierno ordenó que hacinaran en un gueto a todos los morenos con ojos marrones, como él.
  8. Su último deseo antes de morir fusilado fue que le permitieran gritar: "¡Carguen! ¡Apunten! ¡Fuego!".
  9. En la despedida de soltera que celebraron en el campamento nudista, el stripper apareció  desnudo y al ritmo de la música se fue vistiendo.
  10. La mujer barbuda y el hombre elefante tuvieron una  hija. La entregaron en el hospicio por ser una niña del montón.
  11. Había completado una exhibición acrobática inolvidable. Cuando le tocaba aterrizar, quiso estrellar su avión contra un árbol.
  12. Harto de las derrotas sufridas por los constantes fallos del MP38, se presentó al último gran premio conduciendo un coche de autoescuela.
  13. A mitad del concierto, surgió del micro que sujetaba la estrella del pop. En cuanto ésta lo vio, le dijo: “Genio, ¿qué puedo hacer por ti?”.
  14. Desde que lo aclamaban en la calle, no quería poner un pie en su casa.
  15. Decidió encerrarse en su habitación y no salir. Logró que sus padres no dejasen de hablar de él.
  16. Luchó hasta conseguir ser la modelo de la foto incluida por defecto en todos los marcos. Aun así, seguía pasando inadvertida.
  17. Era conocido por su excelente puntería. Le gustaba asistir a fiestas de alta alcurnia y provocar a algún noble para que le tirase el guante.

sábado, 6 de febrero de 2016

Wonderland de Ràdio 4 (6 de febrero)


Haciendo cantera
Aunque están cansadas, saldrán a dar una vuelta. A una le duelen las piernas. A la otra, los brazos. Demasiado tiempo encerradas en ese oscuro antro batiéndose el cobre con hombres que también terminaron extenuados. Pero nada más levantarse de la cama, las guapas gemelas se prometieron que, al terminar, irían a disfrutar de la paga. A su madre, mientras tanto, siguen sin contarle cómo se ganan la vida. Siempre mantuvo que prefería que trabajasen en un club de alterne a que siguieran los pasos de su hermana mayor: Fallecida en accidente laboral recogía, como ellas, carbón en la mina. 

El anterior microrrelato ha resultado finalista del concurso semanal del Wonderland de Ràdio 4 de RNE.
¡Enhorabuena al ganador: Ángel Saiz!
¡Felicidades también para Mª Belén Mateos, Juancho Plaza, Lola Sanabria (por partida doble), Asunción Buendía y Juan Carlos Ferrer!

Mi agradecimiento para los profesores de L'Art D'Escriure y Rosa Gil.


Cuenta 140 ("la senda del perdedor")


  1. Encerrado en el ataúd, analizó todas las situaciones en las que se había sentido perdedor y no le parecieron para tanto.
  2. Puso todo su empeño en intentar liberarse del cuerpo que le marcaba el camino. Cuando lo consiguió, se diluyó entre otras sombras.
Los anteriores relatos resultaron finalistas del Cuenta 140.
Mi agradecimiento a El Cultural y a Juan Aparicio Belmonte.

Otros que envié y que corrieron peor suerte fueron:
  1. Escondió el dinero. Cuando cumpliese los 30 años de condena lo recuperaría. El día de su liberación, el Alzheimer le impidió recordar.
  2. Se sentía ignorado y solo, muy solo. Antes de suicidarse escribió una nota que jamás nadie leyó.
  3. Había coronado los cinco grandes. El día que en su casa se estropeó el ascensor y tuvo que subir por las escaleras le dio un infarto.
  4. Apuró su último cigarro y se transfiguró en humo que nadie quiso respirar.
  5. Supo que no saldría vivo de allí cuando el jefe de redacción le enseñó la esquela con su nombre en la edición impresa del día siguiente.
  6. El día del temporal  cogió un paraguas con  las varillas rotas. Al abrirlo, perdió el único ojo que le quedaba.
  7. Para él, fue el único amor de su vida. Nunca pudo olvidarla. Ya viudos, volvieron a coincidir en el geriátrico y no la reconoció.
  8. Aunque siempre elegía el sendero equivocado, nunca dejó de caminar.
  9. Estudió derecho con la pretensión de convertirse en abogado de causas perdidas, pero acabó en el lado del ganador.
  10. Bebía mucho café, pero no para mantenerse despierto. Creía que podía leer su futuro en el poso que quedaba en el fondo: siempre negro...
  11. Pensaba que pisaba sobre un suelo de mármol. Sin embargo, los demás veían sus huellas hundidas en barro.
  12. Huye de su pasado. Camina por el arcén haciendo autostop sin rumbo fijo.
  13. Rompió la bola de cristal que usaba para ver el hado de sus clientes. Esta vez, concedería el préstamo a esa anciana a la que llamaba madre.
  14. Afligido, le preguntaba por qué no era así sólo las noches de luna llena. Su madre, con caperuza roja, se negaba a responder.
  15. Daba mucha importancia a lo que pensaran de él. En su momento de mayor éxito, recibió varias críticas y comenzó una andadura de fracasos.
  16. La sexta vez que intentó fugarse, se hizo pasar por muerto. Cuando intuyó que el coche fúnebre estaba fuera,  le dio un infarto y falleció.
  17. Estudió lo que decidió su padre, se casó con quien quiso su madre y fue el mejor amigo del amante de su mujer.
  18. Acostumbrado a tanta derrota, la  vez que consiguió la victoria inventó que había hecho trampas para que lo descalificaran.
  19. Pasó sus mejores años viviendo bajo el puente, alejada de la mansión que aún habitaba su marido.
  20. Lo condenaron por soñar. De una tajada sesgaron su cuello y su cabeza voló por encima de las de los demás.
  21. El día que perdió en el colegio el estuche con los colores, empezó su periplo en blanco y negro.
  22. Sus padres lo presentaron a todos los concursos de televisión. De mayor, para olvidar su frustración, hizo lo mismo con sus hijos.
  23. Los alumnos de 2º A jugaban un partido contra los de 2º B mientras sus padres, desde la grada, insultaban al árbitro: un crío de 2º C.
  24. Supo que estaba haciendo algo mal cuando su hijo, un crío de 5 años, le dijo: “Papá, de mayor no quiero ser como tú”.
  25. El día que se cumplió su deseo, recordó todos aquellos que quedaron en el olvido.
  26. Su mayor deseo en la vida era hacer reír, pero no supo cómo hasta que descubrió que su llanto despertaba en los demás el efecto contrario.
  27. Tendido sobre la arena y con la espada de su adversario en su cuello, recordó las veces que el César le señaló el pulgar hacia abajo.
  28. Cara a cara, frente a su hijo, no dudó en suplicarle que no siguiera su mismo camino.