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lunes, 31 de octubre de 2016

Cuenta 140 - "La verdad oculta"


Había jurado acabar con el asesino de su hija. Cuando averiguó quién era, se voló la tapa de los sesos.

En su lecho de muerte les confesó que, aunque el veneno estaba tardando en hacer efecto, ellos serían sus últimas víctimas.

Estos microrelatos han sido finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a "la verdad oculta" (el primero de ellos, mencionado). Se lo agradezco a Juan Paricio Belmonte y a El Cultural. 
Otros micros que presenté fueron:
  • Al monstruo que algunas noches me visita le huele el aliento como a papá.
  • Su mujer no era celosa, pero odiaba que el bebé de su amiga Delia lo llamara papá.
  • Después de once meses sin aparecer por casa, mamá seguía diciendo que papá estaba de viaje.
  • En el armario, no cabía una camisa más -y le agobiaba esa falta de espacio-. Aun así, todavía no se atrevía a abandonarlo. 
  • Cuando sufrió aquel ataque de amnesia, sus amigos y familiares aprovecharon para decirle que no lo conocían.
  • Le dijo que no se preocupara y pulsó un timbre: apareció un tipo que le tomó medidas  mientras advertía que sólo trabajaba la caoba.
  • Nada más llegar, su marido y sus hijos corrieron para ayudarla con la compra. Cuando terminaron, les preguntó qué habían hecho esta vez.
  • En las noches de luna llena, aquel lobo se transformaba en un hombre.
  • Lo torturaron para intentar que confesara la verdad. Cuando la dijo, no lo creyeron.
  • En su lecho de muerte les confesó que, aunque estuviera tardando en hacer efecto, morirían antes que él.
  • A nadie le sorprendió que lo nombraran Capitán General un día antes de perder la guerra.
  • Cuando el desconocido escritor falleció, el autor más aclamado del momento dejó su última novela sin terminar.
  • Sabían que estaba allí por propia iniciativa, pero se empecinaron en devolver a su náufrago a la civilización.
  • Tras naufragar su barco, su marido e hijos empezaron una búsqueda sin cese. La encontraron en una isla perdida y allí se quedaron con ella.
  • Logró convencerlos de que era lo mejor para todos, aunque tenía claro que no...
  • Aún sin respirar, tuvo la sensación de que ya había vivido ese momento. Luego, comenzó a llorar como el recién nacido que era.
  • El joven aseguraba que era muy optimista, pero cada vez que se enamorada de una chica, le preguntaba si quería ser su futura ex.
  • Su vecino de celda en el corredor de la muerte sí creía en su inocencia, pero no quería confesar.


Wonderland (29-10-2016)


RUPTURA DE LA MONOTONÍA
Andaba baja de ánimos, harta de verse abocada a trabajar, de nuevo, en esas circunstancias.
Con disimulo, huyó de allí poniendo como excusa que necesitaba estirar las piernas. La verdad es que no aguantaba, ni un minuto más, presenciando esas escenas dantescas, repetidas, a lo largo de los siglos, por distintos hombres iguales. Gritos, disparos, granadas, bombas,… alimentaban un viejo delirio. “En una guerra siempre mueren soldados y civiles”, refrendaba exhausta ya de tanto horror. Caminaba cabizbaja, abstraída,  cuando casi sin darse cuenta, se alejó kilómetros del campo de batalla y, guadaña en mano, se cruzó con el alto mando.

Este microrrelato ha sido finalista del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y el profesorado de la Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonés.

viernes, 28 de octubre de 2016

Cuenta 140 - "Desastres culinarios"


La noche previa a su ejecución, recibió la visita del cocinero: quería pedirle disculpas por la cena que le había preparado. 

Al ver que el segundo plato iba por los mismos derroteros, se levantó y provocó un incendio para evitar que hubiera víctimas. 

Estos dos microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a los "desastres culinarios". Se lo agradezco a Juan Aparicio Belmonte y a El Cultural. 
Otros que presenté fueron: 

  • Sonreían mientras degustaban aquella deliciosa carne. Ninguno se preguntaba dónde se había metido su amigo Paco. 
  • Al probar el primer plato, unos cuantos invitados se acercaron a los novios para insinuarles que adelantaran la barra libre. 
  • No paraba de repetir lo maravillosa que había resultado la cena mientras pedía su quinto plato de frutos secos con el gin-tonic. 
  • Aprovechando la tregua de Navidad, ambos bandos intercambiaron comida. Al día siguiente, el silencio del campo de batalla era aterrador. 
  • Nada más abrir la carta, el camarero le sirvió un plato con una Smith & Wesson y le dijo que eligiese cómo prefería morir. 
  • En cuanto hicieron las paces y ella regresó a casa, él volvió a cocinar mal. 
  • Después de aquello, comprendió que no le resultaría fácil que la abandonase: se comió todos los platos nauseabundos que le sirvió. 
  • Sus amigos quedaban fascinados con los platos que cocinaba. Lo llamaban “el rey de los fogones” hasta que cerró el restaurante de al lado. 
  • Durante el convite, con la excusa de que necesitaban fumarse un pitillo, los vieron entrar en el restaurante de comida rápida de al lado. 
  • Aunque las comidas que ofrecíamos eran copiosas y de gran aporte calórico, nuestros clientes adelgazaban en pocas semanas. 
  • Desde que el odiado crítico dijo que, hasta que volvió a su restaurante, desconocía ese sabor sublime, escupe en todos los platos que prepara. 
  • Papá le ha prometido a mamá que cuando termine el coleccionable de recetas que empezó hace diez años, freirá su primer huevo. 
  • Papá insiste en repetir que en el coleccionable de recetas con el que practica, no pone nada de recoger la cocina. 
  • Cuando las cucarachas entraron en la cocina de nuestro restaurante, las ratas ya estaban allí. 
  • Siempre que cocinaba papá, mis hermanas, mi madre y yo aprovechábamos para hacer una reunión de “sólo chicas” en cualquier restaurante. 
  • Aunque por otros motivos, su último libro de recetas tuvo más éxito que los anteriores: se vendió en el estante reservado al humor. 
  • Cuando volví del baño, mi pareja de la cita a ciegas ya no estaba. Sobre los profiteroles, me dejó una nota con un teléfono: de urgencias. 
  • Por un momento, aquello se asemejó a un banquete romano, salvo que ninguno de los invitados tuvo que meterse los dedos para vomitar. 
  • Aquella fuente de ensaladilla era el centro de atención de los invitados con tendencias suicidas.
  • Aunque sabía que no le gustaba así, la noche previa a su ejecución en la silla eléctrica, el cocinero le preparó una hamburguesa poco hecha. 
  • Desde que era el responsable de accionar la silla eléctrica, sólo tomaba carne si estaba cruda. 
  • El cocinero a sueldo planta su “food truck” en aquellas urbes con exceso de población. 
  • El Chef en persona, especialista en trampantojos, le sirvió una suela de zapato con cordones. Luego, aclaró: "Su filete con lingüinis".

viernes, 21 de octubre de 2016

Cuenta 140 - "Correos"


Cada semana, los presos recibían correspondencia. Todos, excepto él: el único que había trabajado como cartero.

Siempre vivirían juntos: contestaba, una a una, a las cartas de amor que recibía su hijo.

Los anteriores micros fueron finalistas del Cuenta 140 de El Cultural de El Mundo en la semana dedicada a Correos. Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.

A continuación, os dejo los demás que escribí:
  • En cuanto entré en la oficina de correos, me pusieron un sello en la frente. Sigo sin recordar cómo llegué al almacén de objetos perdidos.
  • Siempre que tenía que entregar una carta en mano, llamaba al timbre dos veces, por si acaso.
  • Él cortó por wasap y ella, por correo ordinario. Nunca llegó a saberse que lo hicieron de mutuo acuerdo.
  • Aunque seguían viviendo juntos, se comunicaban por correo certificado.
  • El último empleado de correos murió poniendo un matasellos.
  • Todas las mañanas, aguantaba las risitas de la vecina en el ascensor. Desconocía que era la hermana de mi cartero.
  • Desde que nació, recibe a diario una carta con una nueva página de una novela inédita. Hoy, tras 85 años seguidos, no hay nada en el buzón.
  • Mandamos un mensaje exhibiendo nuestros progresos nucleares. Lo recibió una civilización más avanzada que nos respondió por correo postal.
  • En el juicio contra el cartero, el testigo principal expuso: “Yo escuché al fallecido preguntándole si tenía correo electrónico”.
  • El día que debía celebrarse el examen de oposiciones de Correos, hubo un fallo en el envío de los enunciados por su servicio “Express”.
  • El 3 de enero, recibió una postal que un desconocido le enviaba desde Fiyi. Nunca le llegó la carta con el décimo que compró por teléfono.
  • Desde que discutieron con el cartero, todas las cartas que reciben anuncian malas noticias.
  • Aunque sí vivía en esa dirección, nunca le dijo al cartero que él no era Antonio Sánchez Sánchez.
  • Tras cinco meses ininterrumpidos, al fin le llegaba una carta que no era una multa.
  • Desde su país, escribía a ciudadanos desconocidos de España, Francia, Suecia,… Y soñaba con hacer, algún día, el viaje de una de sus cartas.
  • No volví a verla: por alguna extraña razón, el buzón me escupía las cartas que la tenían como destinataria.
  • Recibió una carta de su oftalmólogo con una A ocupando todo el folio. "Sus respuestas válidas del test", decía a pie de página.
  • Recibió una carta de su nieto donde sólo había emoticonos, abreviaturas y faltas de ortografía... Pero le encantó.
  • Se echaba a temblar cada vez que tenía que llevar la correspondencia a aquella señora que abría las cartas con una guadaña
  • A pocos kilómetros de su partida, lo abatieron. Alguien quería que no llegase a tiempo de evitar una nueva guerra.

Wonderland (15-10-2016)


Falsas apariencias
Era una mañana de agosto. Estaba solo -mi mujer se había ido a la playa con los niños-.
Me levanté sobre las 12:30. La cama estaba empapada. Dejando pequeños charcos tras de mí, me dirigí al baño. Nada más entrar, el espejo comenzó a empañarse… -¡Dios! ¡Me estaba evaporando….!-.  Conmocionado, salí al jardín, donde no quedaban sombras.  Allí, fustigado por el sol, acabé de volatilizarme.
Una vez regresaron a casa, mis familiares pensaron que los había abandonado -hipótesis que aún mantienen-. Ninguno se ha dado cuenta de que una nube, que a veces es niebla, los sigue allá donde van.


Este microrrelato resultó finalista del Wonderland de Ràdio 4 de RNE el pasado 15 de octubre. La ganadora fue Paloma Hidalgo y fueron, también, finalistas: Sergi Cambrils, Nicolás Jarque, MªJosé Viz y Jesús Coronado. Vaya mi enhorabuena para tod@s ell@s, así como mi agradecimiento para Rosa Gil y los profesores de la Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonés.

Os dejo el enlace para que podáis leer todos los relatos: http://blog.rtve.es/wonderland/2016/10/recibir-o-dar-noticias-todo-un-arte.html

martes, 11 de octubre de 2016

Cuenta 140 - "El descontrol"



  • Cada vez que intentaba ordenar la casa, su familia sufría una crisis de ansiedad.

  • En su penúltimo intento de suicidio, murieron, accidentalmente, todos sus seres queridos.

Estos dos microrrelatos fueron finalistas del Cuenta140 en la semana dedicada al descontrol. Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte por seleccionarlos.

Los siguientes, que también escribí, no tuvieron esa suerte:

  • Sabía que pasaba algo desde que su mujer no se preocupaba  de si subía el asiento de la tapa del váter. 
  • Una vez más, tras no saber dónde había guardado aquel archivo, perdía algo más que información.
  • Tenía controlada la situación de Australia hasta que su amigo Pepín quitó los alfileres a aquella maldita mariposa.
  • Nadie pudo intuir que aquel encuentro de veteranos Scouts acabaría en orgía.
  • Y cuando el diluvio por fin cesó, se le ocurrió cantar para celebrarlo.
  • Por extrañas circunstancias, sus compatriotas -todos republicanos- se quedaron ciegos. Para recuperar el trono, decidió sacarse un ojo.
  • Era la tercera vez que Superman se acercaba para susurrarme algo al oído y me reventaba el tímpano…
  • Lanzó una pequeña piedra al cielo y, para sorpresa de todos, regresó convertida en un meteorito de treinta metros.
  • Cada vez que pasaba lista en clase, encontraba a un nuevo alumno.
  • Tras el tercer embarazo, su esposa dio a luz una hermosa niña que, al igual que las otras, tenía los ojos de su amigo Javi.
  • Desde que su esposa ingresó en el cuerpo de bomberos, ha crecido, de forma exponencial, el número de incendios no fortuitos.
  • A pesar de que era un excelente controlador aéreo, no fue capaz de esquivar ninguno de los platos que le lanzó a la cabeza su exmujer.
  • Tras las múltiples salidas nocturnas del grupo de amigos, ya nunca volverían a jugar el tradicional partido “solteros contra casados”.
  • Los primeros violines blandieron sus arcos cuando el director insinuó que no tenía claro quién debía ser el concertino.
  • En la oficina, todos intentaban manipularle. Ninguno era consciente de que hacía lo que le venía en gana. Y también con ellos.
  • Llevaba cuatro meses, siete años y un día sin perder el control.
  • Desde su fundación, sólo había habido alumnas. El día que llegó el primer joven, lo acogieron como a una más. Él acabó perdiendo el control.
  • Ignoraba que todo lo que leía se hacía realidad. Hasta que llegó a Kafka…
  • Ella le dijo que sí, aunque le recitara la lista de la compra.
  • Cuando gritó: “¡Nos abordan por la derecha!”, ninguno de los marineros supo a dónde acudir.
  • Ese día, más que nunca, le echaban en cara su impuntualidad: era la tercera vez que llegaba tarde al baño.
  • No pudo aguantar más... Acuciado por el estrés, subió a la azotea e hizo saltar a su jefe.
  • Cuando lo contrataron en la fábrica, el insigne matemático descubrió que el orden de los factores sí alteraba el producto.
  • Segundos antes de su fusilamiento, le lanzaron una pistola... Él mismo se pegó un tiro.

lunes, 3 de octubre de 2016

Cuenta140 - La meritocracia


El día que anunciaron que el nuevo miembro de la Academia se elegiría por votación popular, dijo ante la prensa que le parecía mejor asín.

Este microrrelato ha sido el ganador del Cuenta140 en la semana dedicada a la meritocracia. 
Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.

Los siguientes, resultaron también finalistas:

Aunque conocía todas las respuestas, volvía a dejar el examen en blanco: no quería que le pasara como en los colegios anteriores.

Desde su emisora de radioaficionado, mandaba mensajes al espacio. Cuando llegaron los extraterrestres, se llevaron al vecino de al lado.

El día que se presentó en la oficina sin sus lentillas azules, le sobrevino la duda de si lo habían elegido por su brillante currículum.

Y estos son todos los que presenté:

Era el presidente mejor preparado para dirigir el país pero también otro de los pasajeros que no sabía pilotar el avión.

Tras llevar diez años almorzando en el bar de la esquina, no intuía que su mayor mérito fuera seguir vivo.

Al final, contrataron a otro candidato: hablaba siete idiomas (como él) pero no había olvidado el materno.

Cuando sus amigos de la pandilla se hicieron astronautas, él seguía en la luna.

Todo este tiempo lo había dedicado a formarse. El día que concluyó su octava carrera universitaria, ya estaba en edad de jubilación.

Para intentar que sus hijos lo quisieran más que a su ex, les daba todo lo que le pedían, pero nunca un beso o un abrazo.

Al leer su currículum, la consideraron la candidata ideal. Luego, en la entrevista, vieron que tenía una barriga enorme para estar delgada.

Siempre llevaba una potente linterna consigo: su sombra no era digna de él.

En cuanto el jefe vio su enorme barriga, la despidió. Meses más tarde, le pasaba puntualmente la pensión.

En cuanto terminaba la función, hacía méritos para convertirse en el nuevo hombre bala (perdida) del circo.

Necesitaba ir al baño pero no se atrevía a abandonar la cabina: los azafatos también eran pilotos.

Tras cinco intentos de suicidio, fallecía de muerte natural.

De los cuatro candidatos, seleccionaron al mejor preparado para oír y callar.

Tras un duro proceso, resultó seleccionada. La tarde que debía firmar el contrato, una mariposa desplegó sus alas en el despacho del jefe.

De todos los miembros de la secta, sólo uno hizo méritos para morir sacrificado aquella noche.

Tras un arduo proceso, resultó seleccionada. La tarde que debía firmar el contrato, una mariposa desplegó sus alas en la central de Sidney.

Para conseguir el puesto, dudaba entre empezar a formarse o hacer un curso intensivo sobre hipnosis rápida.

Desempeñaba su trabajo junto al equipo médico que intervenía en una operación: era el único que conocía la terminología quirúrgica completa.

Por más que el dueño encerrase a sus informáticos más brillantes en el garaje, no conseguía que ninguno de ellos reflotara la empresa.  

Siendo mujer, negra y atea, logró presidir un país donde mandaban hombres blancos creyentes.

La nueva presidenta (negra y atea) se estrenaba con un espléndido discurso en un hemiciclo repleto de hombres blancos creyentes.

Finalmente, seleccionaron al informático que no había finalizado sus estudios: fue el único que no puso impedimentos a trabajar en un garaje.

Pensó que al quedarse solo, tras la extraña desaparición de sus compañeros, se convertiría en primer bailarín. Pero entraron sustitutos.

Desde pequeño, soñaba con ser el pregonero del pueblo. Para conseguirlo, fue niño de San Ildefonso.

Entre todas ellas, su doctor eligió a la que consideró mejor preparada para quedarse, indefinidamente, cuando sólo tuviera una personalidad.

Wonderland (01-10-2016)


Recuerdos de celulosa
El lápiz con el que ella, cada mañana, los dibujaba y la libreta (sin hojas) aún permanecen sobre la mesilla de noche. De los corazones con el “Te quiero, mamá” no hay ni rastro.  Antes, la tía Asun los colgaba  en la pared, encima del cabecero de su cama, pero allí sólo quedan los agujeros vacíos de las chinchetas. Quizás mi prima se los llevó cuando se fue, aunque yo creo que la tía los hizo bolas y se los tragó: cada vez que me ve,  me da un abrazo y escucho latidos que parecen papeles que se siguen arrugando.

Este microrrelato ha resultado finalista del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. La ganadora fue Anna Jorba Ricard y pude acompañar en el podio a Gloria Arcos, Miguel Ibáñez y Lola Sanabria. Vaya mi felicitación para ellos y mi agradecimiento para Rosa Gil y los profesores de la Escola d'Escriptura.

http://blog.rtve.es/wonderland/2016/10/el-dolor-de-la-abs%C3%A8ncia.html

Radios Castellón (30-09-2016)


EL NIÑO TIRADOR
Mi madre insiste en que por propia seguridad debo sentarme cuando disparo. Sostiene que es el recurso más a mano del que dispongo para mejorar mi puntería: "Al incrementar tu punto de apoyo, evitarás resbalones imprevistos y que el arma se te escape: será como si lo hicieras a bocajarro", me dice. A ver cómo le explico a mi padre (incapaz de dar dos veces seguidas en la diana) que voy a renunciar a su técnica para seguir la de mi madre… Pero es que ella sí sabe orinar.

El anterior microrrelato fue el ganador del concurso semanal del programa "Hoy por hoy" de la Cadena Ser de Radio Castellón.
Aquí podéis escucharlo narrado por Alberto Suárez:



Wonderland (24-09-2016)


UN RESPIRO (TRAS EL DICTADOR)
Por fin la Señora Jacinta puede abrir las ventanas de su casa. Y Guillermina y Toribio, salir a pasear bajo el agradable sol de media tarde. 
Los niños montan en bici y saltan a la comba sin necesidad de bombona de oxígeno. Y cada hora, repiquetean las campanas de la iglesia para ahuyentar a las nubes de casacas grises.
El pueblo vuelve a ser feliz: la árida transición les ha dado la posibilidad de disfrutar de un nuevo aire. Y de viviendas dignas, libres de filtraciones y humedades.
No fue fácil la vida estos años atrás, hundidos bajo el pantano.

El anterior microrrelato resultó finalista del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y el profesorado de La Escola d'Escriptura.

http://blog.rtve.es/wonderland/2016/09/els-dols-shan-de-passarquan-toca.html

Cuenta 140 - La raza

Tres  días después de completar el exterminio de las otras razas, comenzaron una guerra civil.

El anterior microrrelato resultó ganador en la semana dedicada a la raza.
Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.


Otros microrrelatos que presenté fueron:

La primera vez que se duchó con su padre, se alegró de ser mulato por parte de madre.

“Los humanos somos superiores”, repuso con autosuficiencia al extraterrestre que había recorrido 50 años luz en busca de vida inteligente.

Y cuando su madre lo escuchaba hablar con tanto odio de los negros, se preguntaba qué haría si descubriera a su verdadero padre.

Aquella mañana hizo lo mismo que los demás: se afeitó, se dio una ducha y salió. En la calle, le pegaron un tiro por ser diferente.

El director del hotel avisa: “Ya no se dan situaciones racistas con el equipaje. Los blancos traen las maletas; los negros las transportan”.

El joven blanco se sienta en el único asiento que queda libre: se niega a cedérselo  a la joven negra que pronto tendrá un hijo de él.

En cuanto leyeron la noticia, lo despidieron: incluyó el nombre de los sherpas con los que el alpinista inglés coronó el K2.

Con el anillo que le regalaron, podía cambiar el color de su piel. Lo detuvieron porque pensaron que lo había robado cuando era negro.

El único momento en el que no hablaba de razas era cuando miraba el medallero de su país.

Tras someterse a una operación de retina, el líder del KKK dejó de ver en color. Sorprendido, descubrió que todos los blancos eran grises.

Llamaba “moros” a los musulmanes y “chinos” a los orientales. Natural de Ucrania, se daba a conocer como “el ruso”.

Aunque sabía que lo hacía con buena intención, no toleraba que su apoderado, disléxico, manifestara con orgullo: “Es un torero de azar”.

No tenía para comer. Menos, para comprar un coche. Aun así, ya cerca de la frontera, se interesaba mucho por la comodidad de los maleteros.

Desde que fichó por el equipo de fútbol americano, sólo había dicho una vez: “¿Es que soy negro?” para reclamar que le pasaran la pelota.

El nuevo misionero quiso dejar claro que los ángeles eran blancos y no tenían sexo.
Los nativos se quedaron mucho más tranquilos.

Todos los individuos de La Tierra adquirieron el mismo color verdoso. Terminaron así los problemas raciales. Comenzaron los de salud.
  
El día que su novia le dijo que no estaría con él si fuera gitano, encontró un significado positivo a la expresión: “Quedarse sin blanca”.
  
Tenía sangre africana, china, sueca, saudí y gitana. Todos lo consideraban un tipo de raza. Él se preguntaba cuál.

Desde el campo de concentración donde los había encerrado, sus últimos clones dirigían otros que albergaban a los de fases anteriores. 

En la guardería, los hijos de los racistas sólo quieren jugar con las muñecas negras y orientales.
  
Unos jóvenes pintaron al Cristo Negro de color blanco. Desde entonces, tiene más devotos: lo conocen como el Cristo Negro Albino.

Una vez completado el genocidio de individuos de otras razas, asesinó a los de la suya. Luego, sin saber qué hacer, comenzó a clonarse.

Era la décimo tercera vez que un sherpa coronaba el Everest  antes de que lo hiciera oficialmente aquel inglés.

La víspera del primer día de colegio, se pintó la cara de blanco para pasar desapercibido. Al entrar en el aula, vio que su tutor era negro.

Aún no daba crédito: se acababa de convertir en el décimo quinto afroamericano en ganar un Oscar por interpretar un papel de esclavo.

En un auditorio repleto de gitanos, hablaba contra los prejuicios raciales sin sacar la mano del bolsillo donde guardaba su billetera.
  
Todas las noches, soñaba que era negro. Cuando despertaba, lo era.

El hospital nunca impedía el acceso a ningún individuo de otra raza, sólo que iban directos a la morgue.
  
Tras duras disputas racistas, cuando surcaron el cielo de la aldea un dragón blanco y otro negro, sus habitantes huyeron de ambos por igual.  

Era una tribu singular, formada por blancos y negros que convivían en armonía y montaban cebras.