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lunes, 26 de diciembre de 2016

Microrrelatos Negros de la Bóbila




Odiaba su frialdad en la cama. Perdió los nervios y lo mató otra vez.


Este microrrelato ha sido el ganador de el Concurso de Microrrelatos Negros de la Bóbila 2016. Muy contento por ello. Vaya mi agradecimiento para el jurado.

También presenté estos cuatro más:

Siempre había soñado con su mano, pero acompañada del resto del cuerpo.

Tras el último reconocimiento médico, descubrió que el asesino al que llevaba toda la vida buscando era su otro yo.

Aunque intentó olvidar lo que hizo, las circunstancias lo llevaron a tener siempre presente el asesinato de su hermano siamés.

Nunca hizo lo que quería. Incluso allí arriba, en el acantilado, se dejó llevar por la fuerza de gravedad.


Para ampliar información, puedes acceder al enlace del "Bloc de la Bóbila", al de "La Vanguardia" y al de "El Far.cat" que se muestran a continuación:



http://elfar.cat/not/17461/el-concurs-de-microrelats-negres-de-l-hospitalet-ja-te-guanyadors/




Cuenta 140 - "Autopistas vacías" y "Evasión de impuestos"



  1. El primer coche que vio en más de dos horas fue una ambulancia. La había llamado alguien que sabía lo que iba a pasarle.
  2. No pasaba ningún coche y necesitaba cometer otro asesinato. El conductor que lo recogió, también.
  3. Tras llevar horas sin ver pasar a nadie, apareció un coche fúnebre que se detuvo para recogerlo. Desconocía que transportaba un ataúd vacío.
  4. Echaba de menos a su mujer y a su hijo. Le pareció verlos al final del túnel.
  5. Tras fallecer el padre, ahora era a los hijos a los que les tocaba, cada año, la lotería.

Los cuatro primeros microrrelatos resultaron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a las "Autopistas vacías" y el quinto, en la que tenía como tema:"Evasión de impuestos". Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.

A continuación, os dejo los demás microrrelatos que presenté:

"Atopistas vacías"
  • Miles de coches en caravana en la autopista. Se cumplían más de cincuenta años desde que sus ocupantes los abandonaron. 
  • En plena noche, montó una tienda de campaña en el carril central. Allí vivió hasta que murió de cáncer.
  • Cuando estaba a punto de desfallecer, encontró un poste SOS tras la maleza. 
  • Cada mañana, los habitantes del pueblo cercano a la primera salida despertaban pensando que había entrado un coche en la autopista.
  • Los hermanos mayores contaban a los pequeños que cada coche que entraba en aquella autopista era engullido por el asfalto.
  • Durante varios minutos, caminó por la línea discontinua, ajeno al peligro que le esperaba al fondo del socavón que parecía un simple charco.
  • Durante horas, circuló por el carril derecho, ajeno al peligro que le esperaba al fondo del socavón que parecía un simple charco.
  • Mientras las infracciones por exceso de velocidad seguían aumentando, los radares de aquella autopista se estropeaban por falta de uso.
  • Para llegar al aeropuerto sin aviones, construyeron una autopista sin coches.
  • Quitaron el peaje y cambiaron el destino para convertirla en una autopista transitada. Ahora, en lugar de al cielo, conduce al infierno.
  • Solía sentarse en el arcén para disfrutar del silencio.
  • Antes de oscurecer, el sol daba por la parte trasera del coche. No había nadie en la autopista y era tarde para adelantar a su sombra.
  • El ruido de la nevera de su casa lo despertaba cada noche. El silencio de la que llevó al campo y la soledad de la vía le produjeron sueño
  • En carreteras secundarias, solía escribir su nombre sobre el asfalto. En aquella autopista, pudo dibujar una réplica del Guernica.
  • Fue el único en alcanzar el último kilómetro de la autopista con final abrupto.
  • Cuando deseaba analizar su situación personal, conducía por la autopista. Esa tarde, por primera vez, no fue ésta la que le pareció vacía.
  • Aseguraba que no tenía nada personal contra él aunque fueran los únicos coches circulando y lo embistiera, cada mañana, por detrás.
  • Era el quinto coche que veía abandonado en el arcén. El autoestopista que lo acompañaba sabía dónde se encontraban sus ocupantes.
  • Entró en una solitaria estación de servicio. Cuando se acercó al mostrador, aparecieron sus familiares para cantarle el cumpleaños feliz.   
  • Aunque no le gustaba ir sola por la autopista, cada vez que se acercaba a una salida, recordaba lo que había dejado atrás y seguía.
  • En cuanto entró en esa autopista, su secuestrador paró en el arcén, abrió el maletero, le destapó la boca y le devolvió el móvil.   
  • Mientras conducía por la autopista, se sintió más solo que nunca: ni siquiera escuchaba las voces que solían hablarle.
  • No podía ni imaginarse, cuando se detuvo para recogerlo, que en unos años Ewan McGregor sería él y Edward Norton el autoestopista. 
  • Cuando trató de tomar una salida, el volante no le respondió. Al siguiente intento se dio cuenta de que formaba parte de un videojuego.
  • Cuando desde el helicóptero le ordenaron que se detuviera, pensó que le quitarían el carnet. Luego aclararon que buscaban a desaparecidos.
  • El guardia civil, desesperado, antes de finalizar su turno en la autopista se multó a sí mismo.
  • Tembló al divisar, en plena autopista, un buque y un avión de 1945. A los pocos segundos, estaba inmerso en el Triángulo de las Bermudas.
"Evasión de impuestos"

  • Creyó en su inocencia hasta que se lo encontró en aquel avión a Zúrich.
  • Todas las semanas, quedaban para jugar al pádel. Cuando coincidían en el avión a Berna, hacían como si no se conocieran.
  • Contaba los días que le quedaban para salir de la cárcel. Su socio, de vacaciones en Belice desde que lo delató, también. 
  • En cuanto tomo posesión del cargo, hizo todo lo posible para que pagaran sus impuestos entre los demás.
  • Antes de abandonar la prisión, le entregaron las pertenencias: un reloj, un móvil y una llave. No dijo que eran de su compañero de celda.
  • Devolvió hasta el último céntimo del dinero evadido a Panamá. Del de Suiza, Aruba, Isla de Man, Seychelles y San Marino, nunca se supo nada. 
  • Después de evadir 50 millones de euros, le pillaron que no declaró tres botellas de whisky en la frontera.
  • Cada vez que ganaba una competición, mientras sus compatriotas lloraban emocionados, los banqueros suizos reían.
  • Cuando se enfrentaron a Islas Caimán, tanto su afición como la contraria estaba con ellos.
  • Cristiano Ronaldo se enfadó porque Fisco no le pasaba la pelota.
  • Murió sin que Hacienda supiera que tenía 30 millones de euros en un paraíso fiscal. Su familia oficial, tampoco.
  • Pensaba que sus hijos desconocían que blanqueaba dinero, hasta que descubrió que escondieron los billetes del Monopoly.
  • Mientras cumplía condena por blanqueo de dinero, su familia recibía constantes regalos de anónimos.
  • Había planeado ir de viaje de novios a las Seychelles, hasta que ella le confesó que era Inspectora de Hacienda.
  • Cuando destaparon sus problemas de fraude fiscal, ya volaba desde un sexto piso.
  • Todo iba genial hasta que ella le confesó que era Inspectora de Hacienda.
  • Lo acusaron de enriquecerse cobrando comisiones ilegales. Tras ganar el juicio, compró una casa para el fiscal.
  • Cuando pusieron un tributo por respirar, algunos hiperventilaban a escondidas.
  • Cada dos años, viajaba a Belice para ingresar grandes sumas de dinero. Para pasar desapercibido, la fecha coincidía con Mundial o Eurocopa.
  • Cada vez que salía al extranjero, sus socios levantaban otra cortina de humo.
  • Llevaba lo del fraude fiscal con suma discreción, hasta que le pidió al fontanero que no le cobrara el IVA.
  • Mientras su compañero de celda, condenado por defraudar 30 millones, recibía un permiso para salir, a él, por robar un jamón, se lo negaban.
  • Para el reconocido constructor, el valor del ladrillo estaba debajo.
  • Tras ver a la policía, metió el dinero dentro del ataúd de su difunto padre. Se desmayó. Cuando volvió en sí, ya lo habían incinerado. 

lunes, 19 de diciembre de 2016

Wonderland (17-12-2016)




De un día para otro
Desde pequeño, eres incapaz de dormirte hasta que no voy a arroparte. No hagas caso de aquellos que piensan que ya deberías haber abandonado esa dependencia materna -mucho menos te avergüences-. Para mí sigue siendo una necesidad despedirte con un beso hasta mañana; y, cuando el sueño te vence, admirar tu faz desierta de pesadillas -esos instantes conforman las mejores fotografías de mi vida-.
Hoy, a pesar de que es verano, la noche es fresca y se respira humedad. Si no quieres pillar otra pulmonía, deberías taparte hasta el pecho. La enfermera que te ha cubierto también la cara exagera.


Este microrrelato ha sido finalista del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y el profesorado de la Escuela de Escritura del Ateneu Barcelonés. 

El ganador ha sido Iñaki Goitia y han sido también finalistas: Rafael Olivares, Pablo Núñez, Yolanda Nava y Luis San José. Enhorabuena a todos/as.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Cuenta 140 - "Riña de gatos"

  • Desde que les regalaron un par de gatos, son estos los que se pelean. Sus dueños, mientras, se dedican suaves ronroneos.
  • Cuando vi cómo mi gato intentaba luchar contra su imagen reflejada en el espejo, comprendí que mi mayor enemigo era yo mismo. 
  • Tras perder la contienda contra el gato siamés, despertó dentro de un pequeño ataúd. Intentando salir de éste, moriría seis veces más. 
  • Un intercambio de miradas felinas bastó para que ambos se decidieran a acabar con sus respectivos matrimonios. 
  • La reunión para evitar la guerra estaba siendo fructífera hasta que ambos líderes escucharon maullar a sus gatos en la habitación contigua. 
  • Recogió a los gatos, con arañazos tras haberse herido mutuamente, y los llevó a urgencias. No vio al vagabundo que agonizaba junto a ellos. 
Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a la "Riña de gatos" (el primero de ellos, fue uno de los mencionados). Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural. 
Estos son los otros que presenté:

  • Cuando burlando al vigilante, mi gato se coló en el museo, el que aparecía retratado en aquel cuadro hiperrealista desapareció. 
  • Alardeaba de que su gato, al contrario que el de su vecino, al que asesinó por negarle el saludo en el ascensor, era pacífico. 
  • No admitía que ningún otro gato le hiciera la competencia: murió aplastado mientras su dueño intentaba cambiar una rueda. 
  • En sueños, escuchaba maullar a un par de gatos. Por la mañana, nada más despertar, su pareja remarcaba la noche que habían dado los gemelos. 
  • Mientras los dos gatos pugnaban por el cuenco con la leche, un tercero, que había propiciado la pelea, se la bebía. 
  • Una mañana se transformó en mujer. Desde entonces, no se pelean, pero ha desarrollado una increíble alergia a los gatos.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Cuenta 140 - "Despistes"


  1. Le tenía tal envidia que no podía quitárselo de la cabeza. Cuando le preguntaron a quién recomendaría para un ascenso, dijo su nombre.
  2. Perdió la foto del tipo que debía asesinar. Abrumado por la duda, se pegó un tiro en la sien.
  3. Paseaba por la campiña, admirando el color del cielo al atardecer. Cuando llegó al borde del acantilado, siguió andando.

Los anteriores microrrelatos resultaron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a los "despistes".
Se lo agradezco a Juan Aparicio Belmonte y a El Cultural.
Los otros micros que presenté fueron:
  1. Nada más meterse en la cama susurró: “Por fin tu madre nos deja solos…”.  A la mañana siguiente, la suegra no le dijo nada a la hija.
  2. Hasta que pasaron dos días, no le llamó la atención la rigidez con la que su marido sujetaba el mando de la tele.
  3. Cuando vio a aquel tipo muerto en el suelo, sintió un escalofrío. Luego, recordó que él mismo lo había asesinado.
  4. Desplegaron un enorme operativo para atraparlo en el número 89 mientras dormía, plácidamente, en el 68 de la misma calle.
  5. Estableció un sistema de despidos para aquellos que no entregasen los informes antes de la fecha estipulada… El único que se pasó fue él.
  6. Cada jornada, trabajaba horas extras. Sin embargo, antes de finalizar su contrato, lo despidieron: argumentaron que no fichaba las salidas.
  7. Siempre estaba como flotando en el aire, hasta que olvidó ponerse el paracaídas.
  8. Cuando había logrado superar su depresión y ya no pensaba en suicidarse, la estufa le provocó un sueño dulce del que nunca despertó.
  9. La carta en la que, sin nombrarlo, describía su incompetencia, se la entregó al jefe. A él le dio la invitación para la boda de la hija.
  10. Desde el otro extremo de la pista, un compañero -con el brazo levantado- gritó: “¡Solo! ¡Solo!”. Raudo, tiró y encestó en su propia canasta.
  11. Fue la última vez: para celebrar que cumplía tres años con su amante, le regaló un anillo de aniversario a su esposa.
  12. Lo hacía tan bien que nadie se atrevía a decirle que su actuación era en el bar de al lado.
  13. El Jefe encolerizó cuando vio que había entrado gente que no cumplía con el perfil: San Pedro se había vuelto a dejar las llaves puestas.
  14. Mientras uno de los duelistas estaba ya preparado para disparar, el otro seguía contando pasos.
  15. Despertó con dos enormes alas anexas a su espalda, aun así, seguía caminando para dirigirse a cualquier sitio.
  16. Mientras aquel cuerpo permanecía tumbado en el suelo, lo miraba perplejo, como si ya no fuera el suyo.
  17. Intentó inculparlo de las fechorías del hombre enmascarado. No se dio cuenta de que aún llevaba puesta su careta.
  18. El contrato con los americanos le permitiría tener solvencia para el resto de su vida. El día de la firma, uso el seudónimo del Cuenta 140.
  19. Aunque intentaba disimular que era una cucaracha metamorfoseada en hombre, siempre hablaba de su envidia a Gregor Samsa.
  20. Sentado en la silla, tomaba nota. Mientras, tendido en el diván, le contaba sus problemas el psiquiatra.
  21. Como le acababan de cortar el gas, aplazó su intento de suicidio. Segundos más tarde, la ciudad entera, excepto su casa, había desaparecido.
  22. La llamaron para que recogiera a su hijo -la había vuelto a liar en el colegio-. Una vez allí, aturdida, se llevaba a esa niña de todo diez.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Cuenta 140 ("Muros" y "Propiedad intelectual")


  1. No le gustó que en su última novela muriese asesinado el falso escritor.
  2. Después de quince años trabajando como escritor, su patrimonio se limitaba a un papel y a un bolígrafo.
  3. Se presentó en la oficina de patentes con un extraño artilugio. El tipo que le precedía en la cola llevaba otro igual.
  4. Cuando descerrajaron la caja fuerte, sólo encontraron su bolígrafo.
  5. Pasó años encerrado, trabajando en sus nuevas creaciones. Cuando volvió a salir a la calle, descubrió que todas estaban ya inventadas.
Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140  en la semana dedicada a la "Propiedad intelectual". Vaya mi agradecimiento para Juan paricio Belmonte y El Cultural.
Los otros micros que presenté fueron los siguientes:
  • Cuando se convirtió en la primera persona que resucitaba tras una criogenización, ya no podía vivir de los beneficios de sus best sellers.
  • A pesar de que ya no se vendían libros, fundaba su editorial número veinte (las diecinueve anteriores habían tenido que cerrar).
  • La novela que escribió llegó a las grandes superficies antes de que él mismo la entregase a una editorial.
  • Aquel escritor maldito se convirtió en el más rentable del momento a los setenta años y un día de su muerte.
  • Un siglo después de la Gran Guerra,  llegaba una nueva obra literaria en forma de pintura rupestre.
  • Aunque sólo había vendido veinte ejemplares de ese libro, en el Facebook iba ya por cien mil “Me gusta”.
  • Con parte del dinero que se embolsaron, consiguieron retrasar la fecha de defunción de su abuelo escritor.
  • El día que presentó su novela, sus familiares tampoco pudieron ir.
  • Fascinado, veía cómo el público coreaba sus poemas a la par que él. Hasta que entró una tercera persona que no era ni su esposa ni su madre.
  • Le encantaba presumir de que podía vivir de sus libros entre sus compañeros indigentes.
  • A pesar de todo, se sentía afortunado: aún era el propietario de la estilográfica que su abuelo utilizó para escribir.
  • Mi abuela, armada de valor, confesó que era la verdadera autora de las obras de mi abuelo.  Se cumplían 69 años y 11 meses de su muerte.
  • Cuando logró el reconocimiento que buscaba como escritor, lo abandonaron las musas.
  • Cada una de las historias que contó a su psiquiatra acabaron siendo best sellers.
  • Disfrutaba de un reconocido prestigio cuando decidió destruir su obra. Pasó a la historia como el mayor pirómano de todos los tiempos.
  • En su museo  había una sala en la que no se le ocurría qué  exponer. La última vez que  entró para verla decidió no volver a salir de allí.
  • No inventó la máquina del tiempo, pero ahora es el autor de Hamlet, de Don Quijote, del Señor de los Anillos y hasta de la Biblia.
  • Le repetían que no podía patentar los terremotos. Mientras insistía en que si no se le dejaban tomaría represalias, hubo uno de 7,6.
  • El que veía cuando se miraba al espejo no era el dueño de su imagen.
  • El hambre y la desdicha agudizaron su talento y la paciencia del editor que difundió su obra en cuanto murió.
  • Pasó años encerrado, trabajando en sus nuevas creaciones. Cuando volvió a salir a la calle, descubrió que su mundo aún no estaba inventado.
  • Los dos poetas se batieron en duelo. Contaron sus diez pasos, dispararon sus versos. Murió un tipo del público en una rima descarriada.
  • Las últimas canciones que compuso sonaron previamente en los labios de un mendigo que murió.
  • Por fin conseguía publicar su libro de relatos. Le había tocado la lotería. Era veintidós de diciembre.
  • Al terminar de leer aquel relato, tuvo un déjà vu, como si ya lo hubiera escrito antes él.
  • Incluso con el tercer hijo, apareció aquel tipo reclamándole los derechos de autor.
  • La víctima sostenía entre sus brazos una novela inédita, firmada ese mismo día por el propio autor, setenta años después de su muerte.
  • En el Museo de Arte Moderno, se exponía una nevera combi con cientos de notas pegadas en su puerta. El destinatario estaba en el congelador. 
  • Murió asesinado por un imitador del personaje que no se atrevió a incluir en su última novela.
http://www.elcultural.com/blogs_comentario/Cuenta_140/25/152025/Propiedad_intelectual#comentar

Por otra parte, en la semana dedicada a los "Muros", fue finalista el siguiente relato:
  1. El extraterrestre adoptaba cada día una nueva forma humana. Sólo cuando se transformó en un hombre rubio y con ojos azules lo dejaron salir.
Los otros que mandé a concurso fueron los siguientes:
  • Tras haber construido un muro infranqueable, su peor enemigo volvía a estar junto a él.
  • Sin pretenderlo, construyeron su propio muro. Ella en el sofá del salón. Él, en el de la salita. Ambos, sentados frente a la tele.
  • Dedicó su vida a derribar cada uno de los muros que él mismo había construido.
  • Cuando levantaron el muro para protegerse de los del otro lado, comenzaron con las luchas internas.
  • Decidieron levantar un muro en la playa y seguir caminos opuestos bordeando la isla, hasta que volvieron a encontrarse.
  • Era la cuarta vez que tenían que subir el muro del psiquiátrico para proteger a los locos de los cuerdos.
  • Cuando estalló la epidemia intentaron huir al otro lado, pero el muro que habían construido era realmente infranqueable.
  • El muro que erigió en su memoria ya nunca le permitió olvidar.
  • Después de recorrer años luz para conocernos, murieron intentando rescatar a un grupo de inmigrantes en el Mediterráneo.
  • Odiaba la oscuridad hasta que viví al otro lado de un muro en el que siempre había luz.
  • Lo enterraron vivo y subieron el muro del cementerio.
  • Chocaba mucho con su hijo: quería que saltara todos los muros que él mismo no fue capaz.
  • Tras recorrer años luz para conocer las bondades de los hombres, murieron intentando rescatar a un grupo de inmigrantes en el Mediterráneo.
  • Podía llegar al mismo sitio por un camino asequible, pero se empeñaba en saltar el muro.
  • Para encerrarlos, construyeron un gueto amurallado, pero no observaron que tenían alas.
  • Todos porfiaban en que no había ningún muro, pero aquel hombre no se atrevía a pasar de allí.




IV Concurso de Relatos Breves 'Tono Escobedo'


Sueño naranja
Sus facciones aún no estaban formadas: sólo asomaban por su cara una nariz desdibujada y una boca con marcados labios rojos. Carecía de dedos en los pies y en sus pequeñas manos. Sin embargo, su cerebro imperceptible funcionaba ya al 100%. Y estaba preocupado: había escuchado que otros como él se quedaron encerrados en un lugar frío y estático del que nunca consiguieron salir; aunque no se vino abajo. Cuando adquirió los vistosos tonos naranja de su suave piel frágil, soñó con haber sido engendrado en un estudio de animación y no en un folio traspapelado.

El anterior microrrelato fue el ganador de la categoría 'Naranja' del IV Concurso de Relatos Breves 'Tono Escobedo' y pasará a formar parte del libro ‘Los 7 colores del Arcoíris’, editado por defotoLibros. Vaya mi agradecimiento para el jurado y los organizadores de este concurso.