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martes, 25 de julio de 2017

Primer amor

Vivo en un pueblo costero en el que todos los hombres somos hijos o primos, pero no maridos. Nuestras madres, desde que nuestros padres -pescadores- se ahogaron aquella madrugada en un mar calmo, decidieron perforarnos los tímpanos y dejarnos sordos. Y mantienen que lo hicieron por nuestro bien… Cuando careces de uno de los cinco sentidos, los otros cuatro se desarrollan de manera sorprendente: somos capaces de leer libros en la oscuridad, de distinguir el olor de nuestras mascotas a un kilómetro de distancia, y de paladear el aire y sentir cómo la brisa marina traspasa nuestra piel hasta hacernos creer que volamos.

Ahora, son las mujeres las que se dedican a la pesca. A nosotros no nos permiten acompañarlas, pero el hambre cambia la opinión de cualquiera… Como los peces escasean, convenzo a mi madre para que me permita poner en práctica mis cualidades como olfateador… Salgo con ellas en el barco. Por precaución, me encierran en la bodega. Huelo un banco de jureles a media milla de nuestra posición. Navegamos hacia él.  Simulo un ataque de pánico y claustrofobia para que me dejen subir a cubierta. Desde la proa, mis hermanas y primas recogen las redes atestadas de peces. A su lado, mi madre y mis tías ríen y aplauden -la tristeza muere entre las palmas de sus manos-. Yo me dirijo a la popa. Comprendo lo que debió sentir Beethoven el día del estreno de su novena sinfonía. Todo el cuerpo me vibra de forma hipnotizadora gracias al canto de la joven que asoma la cabeza desde el agua. La amo. Me ama. Y suplica que me hunda con ella.



#UnMarDeHistorias (Concurso de zendalibros.com)

domingo, 23 de julio de 2017

Fortaleza de arena

Un niño de cuatro años llega a una playa vacía.  Junto a unas redes rotas, encuentra un cubo y empieza a construir un castillo con tres torres -una para su madre, otra para su hermana y otra para él-.  Al terminarlo, observa que le ha quedado muy cerca de la orilla -ha subido la marea- y las olas podrían hacerlo desaparecer como nuestras huellas.  Con sus propias manos, cava un foso y levanta una muralla para protegerlo. Cuando se acerca a su hermana y a su madre con la intención de despertarlas y enseñarles su fortaleza, aparece la guardia civil y recoge los cuerpos de ambas, tendidas boca abajo sobre la arena.
El mar arrasa dos de las torres mientras se llevan al pequeño a un centro de inmigrantes. 



#UnMarDeHistorias (Concurso de zendalibros.com)

Gigante marino

En el mar no existe el tiempo. Puedes ver  al temido buque de Barbanegra en una regata con el USS Enterprise; o a una lancha de desembarco de la Segunda Guerra Mundial fondeada junto a una nave vikinga cerca del acantilado de acero vitrificado.  En la mayoría de las ocasiones, esos mismos barcos libran entre sí duras contiendas sin que, curiosamente, muera nadie. Si algún pirata, marinero o soldado cae herido y toca fondo, hay delfines, sirenas e incluso tiburones que lo salvan del ahogamiento…  A los navegantes anónimos, refugiados que, tal y como aparecen en las noticias, surcan las aguas hacia destinos quiméricos, los rescato yo personalmente.  Y no es que sea Poseidón, aunque también ejerza cierto mando…

El mar me hechiza. Me apasiona.  Me parece un lugar fastuoso, pero me confunde que aseguren que es azul: me dejo bañar por sus olas a diario y sé que es blanco, con la excepción de aquella tarde que me adentré en él vistiendo un pantalón añil que desteñía. En cuanto me vio mamá, me enganchó de las axilas y me sacó de la bañera.



#UnMarDeHistorias (Concurso de zendalibros.com)

lunes, 26 de junio de 2017

Quinto microrrelato para Zenda (#historiasconorgullo)

Sorpresas

Ocultaba a todos mi orientación sexual. Mi madre me lanzaba indirectas como que su principal objetivo en la vida era que yo fuese feliz sin importarle lo que me gustase o no. Que sintiese lo que sintiese, yo era su hijo y un orgullo para ella. Entonces, le daba un abrazo y un beso, pero no le decía, explícitamente, que era gay.  No hasta que reuniera el valor para contárselo primero a mi padre.
Cuando por fin me vi preparado para dar el paso, pensé que éste se llevaría un mal rato, incluso que dejaría de hablarme, pero no fue así.  No sólo no se enfadó conmigo, sino que me abrió la puerta para abandonar, después de mí, el armario.

Cuarto relato para Zenda (#historiasconorgullo)

Dos cafés a medias

Nuestra relación era similar a la de una pareja que vive en la distancia y la sobrelleva… Laura estudiaba oposiciones para notaría. Sólo nos veíamos dos veces al mes y  en la cafetería de debajo de su casa.

Desconozco si era por influencia  del ambientador o de la luz tenue, pero nada más entrar en aquel local, se me erizaba el vello desde los pies a la cabeza. Luego, esos labios marcados acariciando la taza para sorber, redoblaban en mi pecho tambores de batucada.  Pero el gesto que me llevaba a perder el control, y subía mi temperatura hasta cifras que no registra ningún termómetro, era el que hacía cuando miraba hacia arriba para estirar el cuello: tenía problemas de cervicales y así intentaba liberar sus vértebras. En ese momento, envidiaba a Drácula. De forma automática, me sobrevenía una erección que no disimulaba ni cruzando las piernas. Laura -mucho más atrevida que yo- se daba cuenta… Sonreía, sacaba unas monedas del bolso y las dejaba sobre la mesa. Con los cafés todavía humeantes, subíamos a su casa para follar. Mientras, mi mente seguía sentada en la cafetería.

Frente a mí, Ana, la hermosa dueña, tomaba un cortado al otro lado de la barra, y no podía apartar mi mirada de ella. Por suerte,  estaba en la misma línea visual que Laura y resultaba imposible que ésta se diera cuenta…

Mi fijación por Ana llegó a ser tal, que me acabé enamorando de ella, aunque nunca fui capaz de decirle nada. Para mí, bastaba con pensar en ella mientras me acostaba con Laura. Para Laura, no: entre semana, después de almorzar, bajaba a tomar un café y se sentaba en la barra.  Ana y ella se hicieron amigas. Ni Laura ni Ana tardaron en decírmelo. Con orgullo.

Tercer microrrelato para Zenda (#historiasconorgullo)

Razones disociativas

En su trastorno de doble personalidad, su otro yo era mujer…  Y se enamoró de ella -también ella de él-. Dormidos, se soñaban juntos, dando paseos por La Rambla antes de que las hojas de los plataneros cayesen sobre sus cabezas. Despertaba solo -o sola, dependiendo del día-. Mientras su cama se expandía hacia ninguna parte, sus personalidades desarrollaron otros yos múltiples similares: mujeres enamoradas de hombres, hombres de mujeres, mujeres de mujeres, hombres de hombres.  Relaciones posibles, únicamente, en los sueños de un enfermo de amores. Amores que no entendían ni de sexos ni de sesos.  Con orgullo y sin orgullo. Locos, como todos.

Segundo microrrelato para Zenda (#historiasconorgullo)

Un rey

Estudiaba en un colegio en el que sólo había chicos. Le apasionaban las flores y una mañana, a primeros de octubre, entró en el aula con un clavel sobresaliendo del bolsillo exterior de su mochila. Se sentó en su sitio, lo sacó con orgullo y lo dejó tendido sobre la parte delantera de su mesa.
Desde ese momento, los demás niños comenzaron a llamarlo “bujarra”.  Él, en lugar de amilanarse, llevó al día siguiente una rosa; al otro, una gardenia; al otro, un tulipán…
Las mofas hacia su persona se estandarizaron. Parecía que las soportaba con estoicidad, haciendo  como si no le afectasen, como si no le importaran.  Pero su mayor deseo era que algún compañero lo defendiera alguna vez  o  que tuviera el valor para regalarle una  de las pequeñas margaritas que crecían en el patio tras las porterías de fútbol.  Lo que jamás soñó fue recibir tantas flores como hoy, ni distribuidas en una corona con la leyenda: “Tus amigos de clase no te olvidan”.           

Primer microrrelato para Zenda (#historiasconorgullo)

El secreto

Al escuchar decir a mis compañeros de clase que los monstruos viven en los armarios, me llené de orgullo y perdí el miedo. Tengo al mejor héroe protector posible: papá. Una vez, mientras jugaba al escondite con mi hermana, vi, oculto tras el sofá, cómo entraba en el salón con su amigo Juan, cerraban la puerta y se besaban durante un rato más largo que cuando lo hace con mamá. 

domingo, 18 de junio de 2017

Tercer relato para el concurso de Zenda Editorial "Palabras al viento"

Soliloquio de compañía

Dijeron que yo no era un árbol caducifolio, pero hubo un verano en el que el viento de levante se llevó todas mis hojas.  Ella dejó de sentarse en el banco en el que yo no daba sombra y me sentí muy triste. Llegó el otoño.  Luego el frío invierno.  Mis ramas se cubrieron de nieve y tuve que aferrarme a las raíces para sobrevivir. Con la venida de la primavera, me salieron hojas nuevas y ella regresó.
Ahora ha pasado otra vez. No me da miedo  quedarme para siempre sin hojas o que ella no vuelva. Lo que me aterra es que ya nadie busque mi sombra.

Segundo relato para el concurso de Zenda Editorial "Palabras al viento"

Escalador incansable

Acaba de alcanzar la cima del K2 sin necesidad de oxígeno. La euforia por coronar su primer ochomil lo lleva a olvidar las dificultades de un ascenso en solitario. Saca el móvil para echar unas fotos. Cuando decide hacerse un selfie, ve a su espalda una puerta erguida, solitaria, perfectamente cerrada. A pesar de las rachas de viento, ni cimbrea. Se gira. Se acerca despacio. No se atreve a abrirla. Le aterra la idea de que tras ella se halle una escalera que conduzca al cielo. No podría resistirse a subirla y hace rato que padece el mal de altura.

Primer relato para el concurso de Zenda Editorial "Palabras al viento"

La bicicleta estática
“A” vive solo. Hace cinco años que no sale a la calle. Su trabajo, programador informático, le permite hacerlo desde casa.
De pequeño, era un niño extrovertido al que le encantaba relacionarse. Ahora, no se ve más que con su amigo “B”, médico de profesión, que lo visita con frecuencia para intentar, sin éxito, llevárselo de cañas.
Pero a “A” no le preocupa ni su existencia monótona ni su soledad (aunque añora su niñez, en la que siempre estuvo acompañado). Tampoco otros aspectos relacionados con su salud, como su pálido color de piel -a pesar de que toma el sol a diario en su pequeña terraza- o su agorafobia acompañada de un miedo atroz al viento. A “A” le preocupan esos quince kilos que ha cogido desde que no pisa la calle. Tanto que, para perderlos, ha comprado una bicicleta estática por Internet.
Acaba de llegarle. Desembala la caja. Al contrario de lo que creía, la bici viene montada -le llama la atención la leyenda de la pegatina del manillar: “ÚNICO EJEMPLAR EN EL MUNDO”-. Sin vestirse con ropa de deporte, se sienta y comienza a darle a los pedales. Al principio, eufórico. Con el tiempo se va desinflando. Sin embargo, no se detiene hasta recorrer 10 km.
Arrastrando los pies, se dirige al baño, se mira en el espejo y se lleva un susto descomunal: ha envejecido varios años (uno por cada kilómetro recorrido, aunque esto aún no lo sabe). Agobiado, llama a su amigo “B”. No responde. Vuelve a intentarlo. Sigue sin dar señales. Con las pocas fuerzas que le quedan, busca el manual de instrucciones de la bici (sólo es una hoja). En él lee, para su asombro, que lo que le ha ocurrido es un efecto adverso contemplado por el fabricante. Una línea más abajo, para su tranquilidad, se aporta la solución para rejuvenecer: pedalear hacia atrás, siempre sentado sobre el sillín.

Entonces, vuelve a subirse. Echa mano de las fuerzas que su ilusión inventa y pedalea. Pedalea y pedalea. Incluso aumenta el ritmo... Y es tal su entusiasmo que no se da cuenta de que ya no le alcanzan los pies a los pedales… Y el sillín no baja más. Ya no baja más…

lunes, 15 de mayo de 2017

Radio Castellón (12-05-2017)

Estrés a sueldo
Un desconocido me dispara en un sueño que se repite cada noche. Despierto en una habitación de hotel con cuatro cosas en la maleta, sudando, tembloroso, perdido entre las sombras de unas ramas que se mecen en el techo. Cuando tomo conciencia de que todo pasó mientras dormía, aparto las sábanas y me levanto, feliz de seguir vivo. Enciendo el móvil, accedo al WhatsApp y miro la foto del tipo que me encargan matar. Hoy, por primera vez, coincide con el de mi pesadilla.

Este microrrelato fue el ganador del concurso que organiza semanalmente la Cadena Ser de Castellón. Desde el siguiente enlace puedes escucharlo narrado por Alberto Suárez, presentador de "Hoy por Hoy".


domingo, 7 de mayo de 2017

Wonderland (06-05-2017)


Amor con pinzas
De la sujeción anclada a la fachada del patio interior, parten cinco cuerdas paralelas (accesibles desde la ventana del lavadero) que alcanzan otra fijación similar.
Ella tiende la colada como si añadiera notas musicales a un pentagrama. Las blusas y las camisas son negras; los pantalones, blancas; las faldas, redondas; los jerséis, corcheas; la ropa interior (excepto las medias, que hacen las veces de sostenidos y los calcetines, de bemoles), semicorcheas.
Él se encarga de recoger la ropa seca. Y canta mientras lo hace. Hoy tararea una melodía con un silencio inesperado al descubrir un calzoncillo que no es suyo.  

Este microrrelato fue el ganador del Wonderland de ayer, 6 de mayo. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y Jordi Muñoz. 
Fueron finalistas: Mª José Viz, Pilar Alejos, Juancho Plaza y Asier Susaeta. Felicidades a todos/as.

Dejo el enlace por si queréis escuchar el audio del programa y leer todos los relatos:

Wonderland (29-04-2017)


Crujidos
Daniel es hijo único y cursa tercero de primaria. Camino del colegio en su Jerte natal, no presta atención al crujido de las hojas bajo sus pies. Le apasiona la lectura y, desde que  comenzó “El Principito”, sueña con hacerse mayor para ser piloto, volar y descubrir nuevos planetas.
Win Bui es analfabeto. Tiene ocho años y es el mayor de cinco hermanos. Trabaja en los sembrados de arroz de Camboya. Vive el día a día sin plantearse qué hará pasado mañana. Si al atravesar el campo escucha un crujido bajo sus pies, sueña con no volar por los aires.

Este microrrelato fue finalista del Wonderland del sábado 29 de abril. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y Jordi Muñoz.

http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/los-peque%C3%B1os-detalles-son-los-que-tienen-el-secreto-de-la-vida.html

sábado, 29 de abril de 2017

Wonderland (22-04-2017)


AVENTURAS
Cada día, despierta una mujer diferente en mi cama… La de hoy se llama Carmen. La de ayer, Victoria. Y la de anteayer, he olvidado su nombre.
Me levanto antes que ellas, les preparo el desayuno y les ofrezco una toalla por si quieren ducharse. Aprovechando que mi oficina está en el centro, se vienen conmigo. Las dejo junto a la calle principal. Al despedirnos, me comentan que les encantaría repetir, pero empiezo a estar cansado de esta vida. Cuando llegue esta tarde a casa, voy a decirle a mi mujer que ya no quiero que me sustituya por otra.

Este microrrelato fue el ganador del Wonderland del 22 de abril. Muy agradecido a Rosa Gil y a Jordi Muñoz. Fueron finalistas un plantel de lujo: Ángel Saiz, Sergi Cambrils, Enrique Mochón, Belén Saenz, Asun Paredes y Juan Caros Ferrer. Mis felicitaciones para ellas y ellos.
Dejo el enlace con los relatos y el audio del programa: http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/una-aventura-loca.html

domingo, 2 de abril de 2017

Wonderland (01-04-2017)


Resistencia

El viento sopla fuerte. Se lleva mis manos. La cabeza me la arranca como fruta de un árbol boca abajo. La siguen mis piernas, pero logro mantener la posición. Mis brazos son mariposas que se sienten orugas. La carne de mi torso, un enjambre de abejas que  huye de su propia colmena. Con ráfagas violentas, me extirpa costillas, omóplatos, caderas y columna vertebral, dejando al descubierto mis vísceras, que acaba lanzando a una altura superior a las partes de mi cuerpo que robó con anterioridad. Le resulta imposible llevarse mi corazón, encaramado al suelo, latiendo solo.  Sólo por si vuelves.



El anterior microrrelato ha sido finalista del Wonderland de Ràdio 4. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y el profesorado de la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés.
Resultó ganadora Mei Morán y también fueron finalistas: Rosy Val, Calamanda Nevado, Pablo Núñez, Asier Susaeta y Pilar Alejos. Mi enhorabuena a todos/as.

El enlace para que podáis leer los relatos es... http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/volver-a-los-or%C3%ADgenes-no-siempre-es-satisfactorio.html




domingo, 12 de marzo de 2017

Tornillos sin tuercas

Asenjo representaba el futuro de su empresa. Era creativo, responsable, eficiente, positivo, ágil… Una lista interminable de cualidades para una persona con una capacidad empática muy por encima de la máxima perceptible.

La plantilla estaba formada por once hombres y una sola mujer (Laura), aunque no por mucho tiempo. Un tres de abril, Asenjo despertó con más caderas que el día dos: tenía el pecho desarrollado, no asomaba un solitario vello por sus mejillas y había desaparecido lo que el día anterior sobresalía entre sus piernas. —¡Me he transformado en mujer! —gritó frente al espejo mientras resbalaba por su nariz una gota de sudor precipitándose  al vacío.  En cuanto ésta tocó el suelo, Asenjo ya se había acostumbrado a su nuevo cuerpo y fue a trabajar como siempre.

Cinco horas más tarde de comenzar su jornada, cuando estaba a punto de cerrar un nuevo contrato para su compañía, Asenjo recibió una efusiva carta, firmada por el gerente, con treinta líneas de agradecimiento (idéntica a la de Laura, que buscaba tener su primer hijo). En los dos renglones siguientes, se rompía la igualdad: a Asenjo se le notificaba una bajada de sueldo; a Laura, el despido.





Relato presentado al concurso "Historias por la igualdad", de la Editorial Zenda e Iberdrola.

Mensaje para una náufraga

A las siete, nada más despertarse, escribe una nota para su esposa, la introduce en una botella y la tira al agua -dice que la echa de menos y quiere probar si esta forma de comunicarse con ella le resulta eficaz-.
Mientras se toma un café, lee el periódico, con las tertulias políticas de la tele de fondo. En cuanto desayuna, se viste y se va a trabajar. A mediodía no vuelve a casa -le pilla cerca, pero prefiere comer en el restaurante frente a la oficina-. La jornada de tarde comienza a las cinco y termina a las siete, momento en el que aprovecha para ir a tomarse unas copas al bar de Luis. A las diez, cuando regresa al hogar, encuentra la cama hecha, sus camisas planchadas, la cena lista, la mesa puesta y la botella que por la mañana arrojó a la bañera, con un mensaje para él: “Nunca estuvimos en igualdad de condiciones. Cuando yo trabajaba y tú no, seguí encargándome de las tareas domésticas. Ahora quiero descansar. ¿Se te olvida que me mataste?”.




Relato presentado al concurso "Historias por la igualdad", de la Editorial Zenda e Iberdrola.

domingo, 12 de febrero de 2017

Cuenta 140 - "Alfombras"



Lo vio saltar desde el balcón, como otras veces.
Descubrió que no había cogido la alfombra cuando escuchó los gritos de la calle.




Este microrrelato ha sido el ganador del Cuenta 140 en la semana dedicada a las alfombras (vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte).

El pasado viernes, 10 de febrero, salió publicado en El Cultural de El Mundo.




También tuve la suerte de que fueron finalistas estos tres microrrelatos:


Tras llevar meses bloqueado, fijó la mirada en la alfombra que acababa de comprar, inmóvil bajo sus pies mientras su imaginación volaba.

Los retratos de familia, de seis generaciones, colgaban en el vestíbulo. Todos incluían el mismo tapiz de fondo y la misma firma de pintor.

Quitó la hermosa alfombra del salón. No soportaba que las visitas la miraran más que a ella.

Por si os apetece leer todos los que presenté, aquí os los dejo:

No estaba contento con su trabajo. Fue a la ceremonia de entrega de premios, pero no se atrevió a pisar la alfombra.

Bajó al patio con una alfombra que le habían regalado. La extendió en el suelo. Se sentó. Ni presos ni policías lo vieron volar.

Se conocieron comprando una alfombra. Se casaron. Tras una convivencia difícil, ella fue la primera en volar.

Puso, en la entrada, un felpudo de bienvenida y lo invitó a comer para finiquitar sus disputas. Al limpiarse las suelas, voló por los aires.

Levantó la alfombra con la inscripción “Bienvenidos”, se introdujo en el agujero, recorrió varios metros y apareció al mismo lado del muro.

Cuando heredó la casa, quitó la moqueta del patio. Bajo ésta, a sólo 10 cm, encontró a su madre, según su padre, fugada con un desconocido.

De nuevo, antes de abandonar el banco, le pareció que cambiaban la alfombra de la puerta de salida por otra más vieja.

Su coche era el más grande. Su piso, también… Cuando le propusieron poner una alfombra en su despacho, dijo que debía ser una moqueta.

Por una orden presidencial, mandaron retirar del mercado todos los felpudos con la inscripción “Bienvenidos”.

Nunca se peleaban, pero cuando barrían, a escondidas, echaban la suciedad bajo la alfombra que tenían al otro lado de la cama.

Llevaba un tiempo indeterminado sin limpiar. Cuando levantó la alfombra del salón, comprendió las teorías de Darwin.

Cuando lo nombraron director de empleo, reemplazó los felpudos de bienvenida por otros con la inscripción: “Espero no volverte a ver”.

Hacía tiempo que ya no era un soñador. Cuando se transformó en alfombra, acabó pisoteado en lugar de volar.

Mientras yacía con su amante, notó algo en su espalda. Levantó la alfombra y encontró las gafas que su marido había dado por perdidas.

Pensaba que era el único superviviente del planeta, hasta que vio unas huellas que no eran las suyas sobre el felpudo de entrada a su casa.

http://www.elcultural.com/blogs_comentario/Cuenta_140/25/155787/La_rivalidad

Wonderland (04-02-2017)


IGUALDAD DE OPORTUNIDADES
Manuel, nomédico de profesión porque sus padres no pudieron pagarle la carrera, se levanta temprano para no ir al Centro de Investigación de Enfermedades, no situado en ningún lugar del país. Allí no han descubierto cómo sanar veinte males que no tenían cura. Cuando no termina su jornada, no va a recoger a su nohijo al colegio porque no ha podido formar una familia aún con Sonia, noabogada, su novia desde hace 15 años. Aunque, desde que Manuel ha comenzado a trabajar como camarero a tiempo parcial, ven factible no poder pagar el alquiler del piso donde no vivirán juntos.

Este relato ha sido el ganador del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil, presentadora del programa y los profesores de la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés.
Los finalistas han sido Jesús Garabato, Rafa Olivares, Esperanza Tirado, Josep Mª Arnau, Sergi Cambrils y Josep Mª Conill. Aprovecho para expresarles mis felicitaciones.
Dejo por aquí el enlace por si queréis escuchar el relato leído por mí (lo peor, sin duda...) y los comentarios de Jordi Muñoz, así como leer todos los relatos.

Cuenta 140 - "La tibieza"


Despertó intranquilo. Miró hacia arriba, respiró profundo y, sin decir nada, volvió a cerrar los ojos, indiferente a la estrechez del ataúd.

Abandonaron la reunión sin alcanzar un pacto, aunque, en cada uno de los puntos tratados, se mostraron de acuerdo.


Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a la tibieza. Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.
Los demás que presenté fueron:
  • Me llamó para asegurarme que el puesto sería mío. Tras agradecérselo, abandoné su despacho con la misma sonrisa que mis compañeros.
  • Primero escuchó golpes e insultos. Luego, un portazo, lloros y gritos de la vecina pidiendo socorro.  Entonces, subió el volumen de la tele.
  • Cuando escuchó la noticia del suicidio del fofo gafotas, pensó que su mejor amigo dejaría de ser el líder de la clase.
  • Cada mañana, pasaba por delante del mismo indigente, le echaba unas monedas y recordaba cuando lo llamaba papá.
  • Con ayuda de las cámaras, encontraron un testigo. En el interrogatorio, apareció con unas gafas en lugar de las lentillas que negaba usar.
  • Tras pasar una semana sin recibir ningún parte de disciplina, sus padres le compraron otro móvil.
  • En los momentos posteriores a su extremaunción, el rockero, todavía consciente, dudó si prefería ir al cielo o al infierno.
  • El jefe le aseguró que el puesto era suyo. Tras expresarle su gratitud, abandonó el despacho con la misma sonrisa que los otros empleados.
  • Como no le salía trabajo, quiso continuar con su formación y hacer otra carrera: la misma que acababa de terminar.
  • Llevaba horas debatiéndose entre la vida y la muerte de su víctima.
  • De nuevo, cuando tuvo clara la decisión a tomar, llegó su amigo imaginario para incordiarlo.
  • Aunque pudo haber denunciado lo que le hizo a dos excompañeras, prefirió no inmiscuirse. Tampoco ahora, que le ha dado por ella.
  • Era una mujer maravillosa. La amaba, no hizo nada para recuperarla y, aun así, era feliz. Aunque su anterior mejor amigo, más.
  • En el banco, coincidieron con otros atracadores. Tras cederles el dinero, les pidieron sus pasamontañas en señal de recuerdo.
  • Cuando su pareja, por la que sentía un profundo deseo, le pedía que hicieran el amor, respondía que no le importaba dejarlo si le dolía la cabeza.
  • Otro curso más, salía como delegado el alumno que caía mal a todos. El resultado de las elecciones: un voto a favor y el resto en blanco.
  • Odiaba estar solo. Cada sábado, después de cenar, se sentaba en su sillón y soñaba que alguna desconocida llamaba a su puerta.
  • Estuvo dando vueltas alrededor de la rotonda, abrumado por la indecisión para tomar una salida, hasta que se quedó sin combustible.
  • Cuando le hacían alguna pregunta comprometida, cerraba los ojos e imaginaba que subía con alguien en un ascensor. Luego, hablaba del tiempo.
  • Cada noche, antes de dormir, se alegraba de no haber hecho llorar a nadie. Seguidamente, se entristecía al no encontrar a alguien que se hubiera reído.
  • Sospecharon que planeaba suicidarse cuando vieron, a los pies del puente, unas colchonetas.
  • Como conocía bien a su novio, le dejó una nota escrita con lo que debía decirle cuando se le declarase.

Cuenta 140 - "Servicios de inteligencia"


Estábamos  muy preocupados por él. Tras llevar años vigilándonos, hacía meses que no sentíamos sus escuchas al otro lado de la línea.

Le encantaba su trabajo de espía. A los seguidores del reality que protagonizaba sin saberlo, también.

Desde que ha llegado a la presidencia, los miembros del servicio secreto son fáciles de reconocer: altos, rubios y con ojos claros.


Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada los Servicios secretos. Se lo agradezco a Juan Aparicio Belmonte y a El Cultural.
Los otros que presenté fueron:
  • Odiaba sentirse la víctima. Antes de que el médico le desvelase el resultado de su prueba, le contó lo que había descubierto investigándolo.
  • Harta de su vida como espía, se retiró a un convento de clausura. Allí averiguó que la superiora conocía todo de ella.
  • Mientras la investigaba, pasaba noche y día escuchando sus conversaciones. Cuando quiso conocerla, no supo qué decirle.
  • Aunque todos los vecinos dicen que trabajaba como albañil, desde que ha regresado al pueblo nadie quiere hablar por teléfono.
  • Era un cotilla y me pagaban por ello, aunque odiaba no poder hacer pública la información que manejaba.
  • Aunque les ha dicho a los vecinos que ya se ha jubilado, desde que regresó al pueblo nadie se atreve a hablar por teléfono.
  • Cuando los servicios secretos sacaron a la luz información que le comprometía, lanzó los misiles nucleares.
  • Nadie esperaba que confesase que era espía en un programa de cámara oculta.
  • Ante las preguntas del fiscal, respondió que sus bienes no declarados tributaban en una seguridad social secreta, exclusiva para espías.
  • Dudaba si la reunión secreta tendría lugar en el número 69 o en el 96, hasta que vio en la puerta a los vendedores ambulantes de gabardinas.
  • Al cruzarse con su doble, sacó la pistola y lo mató. Aliviado, informó de que el espía falso había muerto. Luego, se recolocó el bigote.
  • Mientras desenmascaraba al supuesto extorsionador del ministro, dejaba evidencias falsas que lo exculpaban a él.
  • Antes de contratarlo la CIA, pudo cumplir su sueño: trabajar para el CNI, aunque fuera algo temporal y como confidente.
  • El director, en reuniones secretas, se fue citando con sus agentes para asignarles un compañero a investigar. Mientras, él quedaba libre.
  • Ambos espías, de mutuo acuerdo, decidieron batirse en duelo. Llegado el momento, no se presentó ninguno, pero sus dobles sí.
  • Antes de que comenzara la campaña electoral, se reunieron para decidir quién tenía que ser el próximo presidente.
  • Mientras lo llevaba a urgencias, con una herida de bala en la pierna, seguía haciéndose la sueca: ¿no estaba más tranquila la oficina?
  • Decía ser agente de seguros, pero cuando escribías su nombre en Google, aparecía información sobre las misiones que había desempeñado.


domingo, 22 de enero de 2017

Wonderland (14-01-2017)


RECUERDO EN BUCLE
Repentinamente, la sangre esparcida por el suelo se adentra en la cabeza del fallecido, que se yergue como una barrera de acceso a un parking. A trescientos metros por segundo, la bala incrustada en su cerebro regresa al arma que el asesino aún mantiene levantada. El orificio de la frente de la víctima desaparece. Recobra la conciencia. Abre los ojos  y fija su mirada en ese índice anclado al gatillo. Suplica que no dispare otra vez. Insiste... Pero lo hago de nuevo: me resulta imposible huir de esta sucesión de imágenes que mi conciencia reproduce hacia atrás y hacia delante.

Este microrrelato fue finalista del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y los profesores de la Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonés, así como mi enhorabuena a Ernesto Ortega (ganador) y al resto de finalistas.
Dejo el enlace para que podáis leer todos los microrrelatos:

Cuenta 140 - "La lectura"


Al salir de la cárcel, le devolvieron sus pertenencias: un reloj digital, una billetera intacta y un libro, ahora subrayado.

El anterior microrrelato fue uno de los mencionados en el Cuenta 140 en la semana dedicada a la lectura. Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.
De los que podéis leer a continuación, el primero de ellos resultó finalista y los siguientes se corresponden con los otros que presenté.

  1. Cuando encontramos sus libros, descubrimos que el abuelo había hecho todos esos viajes sin levantarse del sofá.
  2. Falleció mientras leía aquel libro: al llegar a la última página, regresaba a la primera una y otra vez.
  3. Cuando descubrieron la obsesión del desaparecido, interrogaron a su autor predilecto, que reconoció haberlo visto por alguno de sus libros.
  4. Aunque estaba ansiosa por descubrir cómo terminaría, al llegar a la penúltima página encontró una nota de su marido y se detuvo.
  5. Nunca llegó a terminar el libro: en la penúltima página encontró una nota que vaticinaba la muerte del lector.
  6. Desde que leyó aquel libro, los protagonistas aguardan tras la puerta de su nueva habitación: blanca y acolchada.
  7. Desconocía que lo que leyese se haría realidad. Al terminar “El ladrón de cadáveres”, desapareció antes de que llegaran los de la funeraria.
  8. El protagonista solía desplazarse hacia la esquina inferior derecha de cada página, esperando a que ella lo acariciase con su índice.
  9. Cuando murió la bibliotecaria y llegó el otoño, el libro que nunca nadie pidió en préstamo fue quedándose, paulatinamente, sin hojas.
  10. Le costaba creer que Jorge Antonio Ezequiel Luis del Álamo García-Ruiz y Sánchez-Hinojosa sólo leyera microrrelatos.
  11. Tras hacerse con la nueva novela de ese autor, volvía a encontrar el final entre la página uno y la veinte.
  12. Cuando murió la bibliotecaria, el libro que nunca nadie pudo llevarse fue quedándose, paulatinamente, sin hojas.
  13. Independientemente de la página por la que abría su libro favorito, encontraba una puerta que nunca estaba cerrada.
  14. Al descubrir la obsesión del desaparecido, interrogaron a su autor predilecto, que reconoció haberlo visto inmerso en todos sus libros.
  15. Cuando encontramos sus libros, descubrimos que todo lo que nos contaba el abuelo lo había hecho sin levantarse del sofá.
  16. Ante las preguntas del fiscal, declaró que lo había asesinado porque estaba escrito en el libro que la víctima leía.
  17. Tras las primeras críticas, hizo lo posible para provocarse una amnesia y leer el libro como si no lo hubiera escrito él mismo.
  18. Sólo teníamos un baño. Papá leía en el váter y no se levantaba hasta que terminaba una historia. Y no le gustaban los microrrelatos.
  19. Aunque dudaba si seguir leyendo, se detuvo en la página 110, cuando llegó al presente de su propia biografía.
  20. Cuando las letras se adentraron en sus ojos, transmutaron en un filme donde él era el director.

Cuenta 140 - "Ciudades contaminadas"


Mientras volvían a contemplar las estrellas tras reducir la contaminación a valores imperceptibles, apareció la enorme bola de fuego.

Tampoco en la ciudad había oxígeno para todos.
Algunas madres dejaron de respirar.

Tras el cambio de gobierno, volvieron a circular todos los coches. Los indicadores del monóxido de carbono ahora marcaban valores normales.

El gobierno promovió la lucha contra la contaminación cuando un estudio demostró que el monóxido de carbono desarrollaba la inteligencia.

Tras entrar aire de la calle, el mago, encerrado en una urna llena de agua, consiguió mantenerse vivo durante más tiempo que el público.

Los anteriores microrrelatos resultaron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a las "ciudades contaminadas". Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.
A continuación, dejo los otros que presenté:

  1. El ruido de la calle traspasaba los cristales de sus ventanas, pero el silencio del interior de la casa era el que hacía daño a sus oídos.
  2. Se mudaron al campo huyendo de la ciudad. A él, a veces, le gusta aspirar el monóxido de carbono que desprende su tractor.
  3. Para disimular, se puso una peluca y salió a dar la rueda de prensa: “Tras probar el agua, puedo aseguraros que no está contaminada”.
  4. Prohibió medir los valores de monóxido de carbono en la ciudad. Su cuñado, presidente de una compañía farmacéutica, así se lo sugirió.
  5. Una vez legalizadas las drogas, los traficantes comenzaron a trapichear con el oxígeno.
  6. Al ver el color del cielo, el niño introdujo una mascarilla de oxígeno en el ataúd de su abuelo.
  7. Antes de abrir la puerta de la calle, tenían que desactivar la alarma de incendios.
  8. En el río que atravesaba la ciudad, los peces flotando habían sido reemplazados por personas.
  9. Cuando la ciudad se hizo inhabitable, se mudaron al campo. Cuando el campo se hizo inhabitable, se mudaron a la playa. Cuando la playa…
  10. Las enfermedades respiratorias aumentaban con la contaminación del aire. Aun así, el alcalde seguía negando que hubiera alguna relación.
  11. En el río que atravesaba la ciudad, ya no había peces flotando, sino personas.
  12. El ruido de la calle era ensordecedor, pero el silencio del interior de la casa era el que hacía daño a sus oídos.
  13. Cuando las sirenas advirtieron el aumento del monóxido de carbono, corrieron a refugiarse en el parque.
  14. Tras un par de meses en la ciudad, su sangre se volvió azulada. Su abogado le recomendó que solicitase un título nobiliario.
  15. Para suicidarse, puso el coche en marcha dentro del garaje y bajó las ventanillas. A las dos horas, desistió: estaba habituado al monóxido.
  16. Desde que la ciudad está tan contaminada, ya no se dan casos de racismo.
  17. Hace meses que el Real Madrid no puede lucir su primera equipación en el Bernabéu. 
  18. Una vez medidos los niveles de monóxido de carbono, la organización del XXIV Maratón decidió reconvertirlo en la I Carrera de la Milla.
  19. Salvó la vida gracias a la premura con la que lo llevaron a urgencias en un coche que ese día no tenía permiso para circular.
  20. Al ver, desde el retrovisor, que abandonaba el humo que cubría la ciudad, se sintió aliviado. Paró en el arcén y encendió un pitillo.
  21. Desde el gobierno, lucharon contra la contaminación cuando un estudio demostró que el monóxido de carbono desarrollaba la inteligencia.
  22. En su último número de escapismo, fue incapaz de huir del aire que entraba de la calle y regresar a la urna llena de agua.
  23. La azotea del rascacielos se convirtió en el lugar más visitado de la ciudad. El humo llegaba justo hasta el último piso.
  24. Tras lo sucedido en el pantano que abastecía a la ciudad, las pistolas de agua dejaron de ser inofensivas.

Cuenta 140 - "Disgustos de banqueros" (Diciembre de 2016)


En cuanto el mendigo entró en la oficina, lo invitaron, amablemente, a abandonarla. No vieron el décimo que portaba en la mano.

Este relato fue uno de los mencionados en la semana dedicada al "disgusto de los banqueros" del Cuenta 140. Vaya mi agradeciento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.
Los siguientes, resultaron finalistas:


Iba con la pretensión de oponerse a vender preferentes. Cuando irrumpió en la oficina, encontró su mesa de trabajo ocupada. 

Hasta que vio su contenido, pensaba que era el único que conocía la combinación de la caja fuerte.

Aquí os dejo, también, los otros que presenté:

  1. Tras convertirse en directivo, hizo lo posible para que lo cesaran. Sabía que había indemnizaciones millonarias. Desconocía que en pesetas.
  2. Tras convertirse en directivo, hizo lo posible para que lo despidieran: sabía lo de las indemnizaciones millonarias.
  3. Esa mañana, le pareció que Antúnez saludaba con más efusividad a su vicepresidente.
  4. Invirtió todos sus ahorros en los fondos de inversión que le aconsejó su vicepresidente.
  5. Desde que lo nombraron Presidente del FMI, sus amigos y familiares han vuelto al trueque.
  6. Desde que lo nombraron presidente del banco, el precio de las vajillas ha caído a mínimos históricos.
  7. Ninguno de los empleados de la sucursal podía ir a la cena de empresa. En el restaurante al que fue con su esposa, se encontró con ellos.
  8. Por abrir una cuenta, regalaban un pendrive. En un descuido, entregaron el del director a un cliente que era policía.
  9. Organizó una cena en la sucursal. Mientras los demás tomaban copas, él salió para tirar la basura. Primero cogió unas bolsas que no olían.
  10. Iba con la pretensión de negarse a vender más preferentes. Cuando llegó al parking, encontró ocupada su plaza de aparcamiento.
  11. Entró furioso.  Buscaba al director del banco. Salió tranquilo, con un nuevo fondo de inversión contratado.
  12. Mientras esperaba a que volviese el empleado con la copia del contrato a firmar, el de la mesa de al lado le hacía señas para que se fuera.
  13. Cometió la imprudencia de guardar el dinero bajo el colchón de la cama: su esposa tenía un amante; y era banquero.
  14. Cometió la imprudencia de guardar el dinero bajo el colchón de la cama: el amante de su esposa sabía que era banquero.
  15. Se comportaba con normalidad, hasta que escuchaba un chasquido de dedos y se dirigía, como un autómata, a la sucursal del banco.
  16. Agarró una bolsa de monedas y viajó al pasado: quería adelantar el final del trueque.
  17. Entró a cara descubierta para atracar la sucursal. El cajero llevaba puesto un pasamontañas.
  18. Por haberse negado a vender fondos de inversión de alto riesgo, lo nombraron desempleado del mes.
  19. Su padre y su abuelo fueron banqueros. Su bisabuelo y su tatarabuelo, también. El único ascendiente que no lo fue, inventó el dinero.
  20. Se comportaba con normalidad, hasta que alguien dejaba caer unas monedas para que se dirigiera, encolerizado, a la sucursal del banco.
  21. Entró a cara descubierta para atracar la sucursal. El cajero llevaba puesto un pasamontañas.
  22. Entró a cara descubierta para sacar mil euros. El cajero, con un pasamontañas, le obligó a ingresar dos mil.
  23. Se tiró por el acantilado. Cayó sobre los cuerpos muertos de aquellos a los que estafó.
  24. Se tiró por el acantilado. Cayó sobre los cuerpos muertos de aquellos a los que vendió fondos de inversión.
  25. Al director del banco le gustaba entregar las vajillas con un plato hecho añicos: no toleraba que nadie rompiera uno antes que él.
  26. Presentó su dimisión en el trabajo y le pidió a su mujer el divorcio. Luego, intentó cancelar su cuenta bancaria.