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domingo, 12 de noviembre de 2017

Cuenta 140 ("La frivolidad")

Lloraba junto a la cama de su esposa moribunda. Cuando ya daba todo por perdido, escuchó el gol que forzaba la prórroga.


Este microrrelato fue el ganador del Cuenta 140 en la semana dedicada a "la frivolidad". Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.





Wonderland (11-11-2017)


En paz

Faltan un par de minutos para amanecer. Vienen a por mí. Me entra la llantina. Me sobrepongo y comienzo a dar los pasos de mi cruel camino. Tropiezo y caigo. Me ayudan a levantarme. No he cumplido ni diecinueve años, pero profeso un terrible pavor por la muerte. Tiemblo. A escasos metros del paredón, me pregunto si ser consecuente con mis ideas merece la pena. Me detengo y vomito. Miro a los soldados. Cuando el jefe del pelotón ordena fuego, estoy tranquilo y sólo pienso en la nueva vida que me espera: ni siquiera apoyo sobre mi hombro el fusil.


El anterior relato fue finalista del Wonderland de Ràdio 4 de RNE ayer, sábado 11 de noviembre de 2017. Ganó Lluis Talavera y fueron también finalistas: José Manuel Dorrego, Rafa Olivares, Juan Carlos Ferrer y Pilar Alejos.  Enhorabuena a todos.

martes, 10 de octubre de 2017

Finalista de la XI Edición de Relatos en Cadena



Otra
La ciudad del amor estaba plagada de mujeres. No me costó encontrar a otra de tu estatura y silueta. Sí que tuviera el color de tus ojos, la forma de tu nariz, tu boca…
Para solucionar el problema del pelo, le eché un tinte rubio y se lo corté a la altura de los hombros, como lo llevabas. Respecto a su voz, intenté suavizarla dándole miel. Aun así, su timbre era tan diferente que le rogué que no hablara. Y mira por donde, me di cuenta de que en silencio era clavada a ti. Sobre todo cuando me mirabas con esa cara de terror.

Este microrrelato resultó finalista de la cuarta semana de la XI Edición de Relatos en Cadena. La frase de inicio era "La ciudad del amor", se recibieron 1125 relatos y ganó Francesc Barberá (el otro finalista fue Enrique Medina).
Aquí tenéis el enlace al concurso: https://escueladeescritores.com/concurso-finalistas-rec-2017/ y en este otro enlace, el audio de La Ventana de La Ser: http://play.cadenaser.com/audio/cadenaser_laventana_20171009_180000_190000/#

viernes, 6 de octubre de 2017

VI Premio de Nanorrelato (Taller de Escritores)



LA MÁQUINA DEL TIEMPO 
Tras inventarla, decidió vivir el presente.

El anterior nanorrelato (no podía superar las 10 palabras, incluido el título) ha sido uno de los 6 finalistas del VI Premio de Nanorrelato, organizado por Taller de Escritores, en el que la ganadora (se ha llevado 600€ de premio. Vaya mi agradecimiento para Taller de Escritores y mi enhorabuena para María Rosa Terraf (no os perdáis su nanorrelato en el enlace del fallo del jurado). 

También resultó seleccionado, en una lista de 70, éste que presenté a concurso:

EL PRISIONERO CONTABLE
Vivía encerrado en una celda de Excel


El número total de nanorrelatos presentados fue: 2741.
Aquí tenéis el fallo del jurado: https://www.tallerdeescritores.com/premio-nanorrelato-2017-fallo



Cuenta 140 ("El nuevo de la clase")

Vino con el director. El terror se leía en su cara. Se sentó en el único sitio libre y, con voz tenue, nos hizo un dictado.

Este microrrelato fue el ganador del Cuenta 140 en la semana dedicada al nuevo de la clase...
Se lo agradezco a Juan Aparicio Belmonte y a El Cultural de El Mundo.


Wonderland (09-09-2017)


Adaptación al sistema
Cuando el dinero no era una preocupación, iban todos los sábados al cine, cenaban fuera y, una vez en casa, se acostaban para no dormir. Ahora, ambos han perdido el trabajo.  Él hace chapuzas arreglando lo que salga. Ella no dice nada. Tienen un piso a punto de embargo, dos niños pequeños –hoy, primer día del fin de semana, con la abuela–. Para rememorar otros tiempos, verán una película en la tele mientras toman algo. Luego, harán el amor.
Él no sabe que ella lleva la carga del nuevo contexto. Ella intentará olvidar que sólo a él le sale gratis.

Este microrrelato resultó ganador del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y el profesorado de la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés.
Fueron finalistas: Pablo Núñez. Pilar Alejos, Anna Jorba, Mikel Aboitz, Manuel Menéndez. Enhorabuena.
Dejo un enlace con todos los microrrelatos:
http://blog.rtve.es/wonderland/2017/09/qu%C3%A9-consecuencias-puede-tener-la-resiliencia.html

miércoles, 4 de octubre de 2017

Ilusión

La vida es un cuadro por pintar,
un esbozo de la naturaleza
que el tiempo transforma en recuerdo.
Pinceladas de fértiles utopías
inundan los caudalosos ríos de la infancia
hasta que mueren en mares escépticos.
El aire se vicia con el hedor de batallas.
Los lienzos se llenan de colores abigarrados
que aniquilan la esperanza de ficción.
La esclavitud del hiperrealismo
gana terreno contra el expresionismo
inherente  a la evolución del hombre.
Pero a intervalos tenues de silencio,
sobreviven momentos reinventados
por pétalos que ayer fueron flor.
Desaparecen los promontorios
de las aguas navegables
y las interminables noches gélidas
vuelan con abrazos sin fecha de caducidad.
Quizá porque evocamos
un beso olvidado de nuestra madre.
Quizá porque los hijos nos transportan,
de nuevo,
a instantes donde todo era un juego
concebido sobre sueños de libertad.  


Segundo poema para #elclubdelospoetasvivos, de ZENDA.

Resistencia

No había dejado de mirarme
tras el cristal glauco
que empañaba mis transparencias.
Buscaba el regreso
de la sorpresa incólume.
A solas.
Luego en mi ausencia.
Sin mí.
Tú llorabas,
desvalijada por el viento altivo…
Yo reía por los rincones
llenos de prestidigitadores,
enajenado por mi resiliencia quimérica.
Luchaba con petirrojos nómadas
contra el asesino del firmamento aterciopelado.
No había escondrijos reservados
para la némesis de mis latidos,
ni miedo nimio para el umbral de mi disnea.
Porque nada importaba más
que llegar vivos a fin de mes.
Y aunque huéspedes intemporales del poder
sembraban guerras capciosas
sobre las grietas de la muchedumbre,
no estaba todo perdido.
Una brisa frugal
comenzaba a mostrar su sueño…
Más allá de la penumbra cincelada
por los dueños del materialismo,
vivía el inventor de los suspiros.
Y a  su lado,
el rey de los altruistas ambulantes.
Aunque tú,
todavía,
no habías dejado de llorar.
Ahora,
por el éxodo de nuestros hijos.

Poema para El Club de los Poetas Vivos (ZENDA) #elclubdelospoetasvivos

miércoles, 23 de agosto de 2017

Helados en diciembre

Tiré a la basura todos mis inviernos. Aunque el tiempo no me acompañaba, me deshice del abrigo, del jersey y de los pantalones largos. Me puse unas bermudas, una camiseta de manga corta de Springsteen y salí a la calle. Comenzaba a nevar. Los termómetros marcaban tres bajo cero, pero no tenía frío. 

Caminaba por la Plaza Mayor, intentando cicatrizar el "olvídame" que me dijo al despedirse cuatro meses antes. Nos encontramos bajo los soportales. Desconocía que estaba casada. Su marido llevaba un plumón, una bufanda y un gorro. Ella, un vestido de bambula de tirantes y, en su mano izquierda, un helado de chocolate.

Me alegró saber que también seguía inmersa en el verano.



Relato para #AmoresDeVerano, concurso de Zendalibros.com

Con mucho trabajo

Me escribió una carta y la introdujo en mi maletín sin que me diera cuenta. Al llegar a la fábrica, la descubrí entre los informes que Gómez me había pasado hacía un mes. Cerré la puerta del despacho y comencé a leer…  Sus primeras palabras eran de disculpa por no ser capaz de hablar conmigo cara a cara. A continuación, me confesaba que había conocido a otro hombre. Un hombre diferente: atento, cariñoso, comunicativo y buen amante –tuve que aflojarme la corbata y sentarme sobre el frío suelo del despacho–. Proseguía añadiendo que no se trataba de un amor de verano,  que había vuelto a ver amanecer no por insomnio, a pasear de la mano de un hombre del que estaba enamorada y no sola, a sentirse escuchada, deseada, única…   Me levanté para subir el aire acondicionado. La sensación de sofoco creció como la espuma de la orilla donde ella mojó sus pies junto al tipo que nombraba en la carta –este último pensamiento fue la gota que colmó el vaso de mis emociones–. Le dije a mi secretaria que me iba, que me encontraba fatal.  No recuerdo cómo conduje hasta casa, pero llegué.  Subí a la habitación.  Me topé con ella –tenía turno de tarde–  e hicimos el amor sin decirnos nada que no comunicasen nuestros besos. Después, sabiendo que los abuelos estaban a punto de llegar para traernos de vuelta a los niños, le prometí que, aunque para mí suponía una enorme decepción, pensaba sobreponerme a ese día. Y que este año me comportaría como su amante, el de las vacaciones que terminaron ayer: mi otro yo.


Relato para #AmoresDeVerano, concurso de Zendalibros.com

La muerte de Padre

Madre y Padre se llevaban mal, yo diría que desde siempre. Cuando a Padre le dio el infarto, Madre pidió que le hicieran una autopsia y nos permitieran estar como testigos. El forense hizo un corte profundo entre sus costillas, introdujo las manos y extrajo su corazón. Lo miró con detenimiento durante unos minutos. Luego, lo abrió por la mitad. De allí salió mi hermano pequeño, vivo, aunque no por mucho tiempo. Eso sí, en esta ocasión, al contrario que cuando el accidente de coche, pudimos despedirnos de él mientras se diluía entre las nubes surgidas del vapor de nuestro llanto.

Más tarde, para mayor sorpresa de todos, salió una mujer. Era Madre, cuando Padre se enamoró de ella aquel verano.




Relato para #AmoresDeVerano, concurso de Zendalibros.com

martes, 15 de agosto de 2017

Robinsones

Falta una hora para amanecer. Después de cinco días a la deriva sobre un tablón de madera,  la pareja de náufragos llega a una playa desierta. En la misma orilla, extenuados, se tienden, se abrazan.  Se quedan dormidos con la espuma de las olas mojando sus piernas. A mediodía, baja la marea. Es domingo. Despiertan completamente secos, rodeados de sombrillas y niños corriendo y salpicando arena. Tampoco es ésta su isla.


Ganador semanal en el concurso "Relatos con banda sonora", de La Ventana (Cadena SER).

http://cadenaser.com/programa/2017/08/14/la_ventana/1502731288_881556.html

domingo, 6 de agosto de 2017

Fundas para un viaje

Siempre he tenido como misión proteger a mi hija... Comencé siendo la funda de sus gafas: cuando eres niño, la vida entra por los ojos y va directa al corazón, y tenía que impedir que le llegase con arañazos o roturas...

Conforme fue creciendo, supe que no podía apartar todas las piedras de su camino, así que me transformé en funda para sus dientes. De esa forma pude ayudarla a masticar sus primeros sinsabores y, luego, a digerirlos...

Con los años, perfeccioné mi técnica... Cuando la veía cansada o nerviosa, me convertía en funda de colchón o sofá, dependiendo de su estado de ánimo... Y desde que se extendió el uso de las redes sociales -y sus peligros- he sido, en algunas ocasiones, la funda de su móvil. 

Ahora, mi hija es una mujer. Yo soy funda de guitarra. Pronto se irá con sus acordes, pero no me quedaré vacía: tengo grabada su música.




Relato presentado a "Esta noche te cuento". Tema: Viajeros y viajantes.

http://estanochetecuento.com/fundas-para-un-viaje-gabriel-perez/

martes, 25 de julio de 2017

Primer amor

Vivo en un pueblo costero en el que todos los hombres somos hijos o primos, pero no maridos. Nuestras madres, desde que nuestros padres -pescadores- se ahogaron aquella madrugada en un mar calmo, decidieron perforarnos los tímpanos y dejarnos sordos. Y mantienen que lo hicieron por nuestro bien… Cuando careces de uno de los cinco sentidos, los otros cuatro se desarrollan de manera sorprendente: somos capaces de leer libros en la oscuridad, de distinguir el olor de nuestras mascotas a un kilómetro de distancia, y de paladear el aire y sentir cómo la brisa marina traspasa nuestra piel hasta hacernos creer que volamos.

Ahora, son las mujeres las que se dedican a la pesca. A nosotros no nos permiten acompañarlas, pero el hambre cambia la opinión de cualquiera… Como los peces escasean, convenzo a mi madre para que me permita poner en práctica mis cualidades como olfateador… Salgo con ellas en el barco. Por precaución, me encierran en la bodega. Huelo un banco de jureles a media milla de nuestra posición. Navegamos hacia él.  Simulo un ataque de pánico y claustrofobia para que me dejen subir a cubierta. Desde la proa, mis hermanas y primas recogen las redes atestadas de peces. A su lado, mi madre y mis tías ríen y aplauden -la tristeza muere entre las palmas de sus manos-. Yo me dirijo a la popa. Comprendo lo que debió sentir Beethoven el día del estreno de su novena sinfonía. Todo el cuerpo me vibra de forma hipnotizadora gracias al canto de la joven que asoma la cabeza desde el agua. La amo. Me ama. Y suplica que me hunda con ella.



#UnMarDeHistorias (Concurso de zendalibros.com)

domingo, 23 de julio de 2017

Fortaleza de arena

Un niño de cuatro años llega a una playa vacía.  Junto a unas redes rotas, encuentra un cubo y empieza a construir un castillo con tres torres -una para su madre, otra para su hermana y otra para él-.  Al terminarlo, observa que le ha quedado muy cerca de la orilla -ha subido la marea- y las olas podrían hacerlo desaparecer como nuestras huellas.  Con sus propias manos, cava un foso y levanta una muralla para protegerlo. Cuando se acerca a su hermana y a su madre con la intención de despertarlas y enseñarles su fortaleza, aparece la guardia civil y recoge los cuerpos de ambas, tendidas boca abajo sobre la arena.
El mar arrasa dos de las torres mientras se llevan al pequeño a un centro de inmigrantes. 



#UnMarDeHistorias (Concurso de zendalibros.com)

Gigante marino

En el mar no existe el tiempo. Puedes ver  al temido buque de Barbanegra en una regata con el USS Enterprise; o a una lancha de desembarco de la Segunda Guerra Mundial fondeada junto a una nave vikinga cerca del acantilado de acero vitrificado.  En la mayoría de las ocasiones, esos mismos barcos libran entre sí duras contiendas sin que, curiosamente, muera nadie. Si algún pirata, marinero o soldado cae herido y toca fondo, hay delfines, sirenas e incluso tiburones que lo salvan del ahogamiento…  A los navegantes anónimos, refugiados que, tal y como aparecen en las noticias, surcan las aguas hacia destinos quiméricos, los rescato yo personalmente.  Y no es que sea Poseidón, aunque también ejerza cierto mando…

El mar me hechiza. Me apasiona.  Me parece un lugar fastuoso, pero me confunde que aseguren que es azul: me dejo bañar por sus olas a diario y sé que es blanco, con la excepción de aquella tarde que me adentré en él vistiendo un pantalón añil que desteñía. En cuanto me vio mamá, me enganchó de las axilas y me sacó de la bañera.



Este relato (que a algunos os sonará porque publiqué, anteriormente, en "Esta Noche te Cuento") fue uno de los relatos seleccionados para el concurso #UnMarDeHistorias (de zendalibros.com). Resultó ganadora Fabiola Yáñez y finalista Ernesto Ortega. Muchas felicidades a ambos.

Dejo el enlace con todos los relatos: https://www.zendalibros.com/seleccion-de-relatos-del-concurso-unmardehistorias/

lunes, 26 de junio de 2017

Quinto microrrelato para Zenda (#historiasconorgullo)

Sorpresas

Ocultaba a todos mi orientación sexual. Mi madre me lanzaba indirectas como que su principal objetivo en la vida era que yo fuese feliz sin importarle lo que me gustase o no. Que sintiese lo que sintiese, yo era su hijo y un orgullo para ella. Entonces, le daba un abrazo y un beso, pero no le decía, explícitamente, que era gay.  No hasta que reuniera el valor para contárselo primero a mi padre.
Cuando por fin me vi preparado para dar el paso, pensé que éste se llevaría un mal rato, incluso que dejaría de hablarme, pero no fue así.  No sólo no se enfadó conmigo, sino que me abrió la puerta para abandonar, después de mí, el armario.

Cuarto relato para Zenda (#historiasconorgullo)

Dos cafés a medias

Nuestra relación era similar a la de una pareja que vive en la distancia y la sobrelleva… Laura estudiaba oposiciones para notaría. Sólo nos veíamos dos veces al mes y  en la cafetería de debajo de su casa.

Desconozco si era por influencia  del ambientador o de la luz tenue, pero nada más entrar en aquel local, se me erizaba el vello desde los pies a la cabeza. Luego, esos labios marcados acariciando la taza para sorber, redoblaban en mi pecho tambores de batucada.  Pero el gesto que me llevaba a perder el control, y subía mi temperatura hasta cifras que no registra ningún termómetro, era el que hacía cuando miraba hacia arriba para estirar el cuello: tenía problemas de cervicales y así intentaba liberar sus vértebras. En ese momento, envidiaba a Drácula. De forma automática, me sobrevenía una erección que no disimulaba ni cruzando las piernas. Laura -mucho más atrevida que yo- se daba cuenta… Sonreía, sacaba unas monedas del bolso y las dejaba sobre la mesa. Con los cafés todavía humeantes, subíamos a su casa para follar. Mientras, mi mente seguía sentada en la cafetería.

Frente a mí, Ana, la hermosa dueña, tomaba un cortado al otro lado de la barra, y no podía apartar mi mirada de ella. Por suerte,  estaba en la misma línea visual que Laura y resultaba imposible que ésta se diera cuenta…

Mi fijación por Ana llegó a ser tal, que me acabé enamorando de ella, aunque nunca fui capaz de decirle nada. Para mí, bastaba con pensar en ella mientras me acostaba con Laura. Para Laura, no: entre semana, después de almorzar, bajaba a tomar un café y se sentaba en la barra.  Ana y ella se hicieron amigas. Ni Laura ni Ana tardaron en decírmelo. Con orgullo.

Tercer microrrelato para Zenda (#historiasconorgullo)

Razones disociativas

En su trastorno de doble personalidad, su otro yo era mujer…  Y se enamoró de ella -también ella de él-. Dormidos, se soñaban juntos, dando paseos por La Rambla antes de que las hojas de los plataneros cayesen sobre sus cabezas. Despertaba solo -o sola, dependiendo del día-. Mientras su cama se expandía hacia ninguna parte, sus personalidades desarrollaron otros yos múltiples similares: mujeres enamoradas de hombres, hombres de mujeres, mujeres de mujeres, hombres de hombres.  Relaciones posibles, únicamente, en los sueños de un enfermo de amores. Amores que no entendían ni de sexos ni de sesos.  Con orgullo y sin orgullo. Locos, como todos.

Segundo microrrelato para Zenda (#historiasconorgullo)

Un rey

Estudiaba en un colegio en el que sólo había chicos. Le apasionaban las flores y una mañana, a primeros de octubre, entró en el aula con un clavel sobresaliendo del bolsillo exterior de su mochila. Se sentó en su sitio, lo sacó con orgullo y lo dejó tendido sobre la parte delantera de su mesa.
Desde ese momento, los demás niños comenzaron a llamarlo “bujarra”.  Él, en lugar de amilanarse, llevó al día siguiente una rosa; al otro, una gardenia; al otro, un tulipán…
Las mofas hacia su persona se estandarizaron. Parecía que las soportaba con estoicidad, haciendo  como si no le afectasen, como si no le importaran.  Pero su mayor deseo era que algún compañero lo defendiera alguna vez  o  que tuviera el valor para regalarle una  de las pequeñas margaritas que crecían en el patio tras las porterías de fútbol.  Lo que jamás soñó fue recibir tantas flores como hoy, ni distribuidas en una corona con la leyenda: “Tus amigos de clase no te olvidan”.           

Primer microrrelato para Zenda (#historiasconorgullo)

El secreto

Al escuchar decir a mis compañeros de clase que los monstruos viven en los armarios, me llené de orgullo y perdí el miedo. Tengo al mejor héroe protector posible: papá. Una vez, mientras jugaba al escondite con mi hermana, vi, oculto tras el sofá, cómo entraba en el salón con su amigo Juan, cerraban la puerta y se besaban durante un rato más largo que cuando lo hace con mamá. 

domingo, 18 de junio de 2017

Tercer relato para el concurso de Zenda Editorial "Palabras al viento"

Soliloquio de compañía

Dijeron que yo no era un árbol caducifolio, pero hubo un verano en el que el viento de levante se llevó todas mis hojas.  Ella dejó de sentarse en el banco en el que yo no daba sombra y me sentí muy triste. Llegó el otoño.  Luego el frío invierno.  Mis ramas se cubrieron de nieve y tuve que aferrarme a las raíces para sobrevivir. Con la venida de la primavera, me salieron hojas nuevas y ella regresó.
Ahora ha pasado otra vez. No me da miedo  quedarme para siempre sin hojas o que ella no vuelva. Lo que me aterra es que ya nadie busque mi sombra.

Segundo relato para el concurso de Zenda Editorial "Palabras al viento"

Escalador incansable

Acaba de alcanzar la cima del K2 sin necesidad de oxígeno. La euforia por coronar su primer ochomil lo lleva a olvidar las dificultades de un ascenso en solitario. Saca el móvil para echar unas fotos. Cuando decide hacerse un selfie, ve a su espalda una puerta erguida, solitaria, perfectamente cerrada. A pesar de las rachas de viento, ni cimbrea. Se gira. Se acerca despacio. No se atreve a abrirla. Le aterra la idea de que tras ella se halle una escalera que conduzca al cielo. No podría resistirse a subirla y hace rato que padece el mal de altura.

Primer relato para el concurso de Zenda Editorial "Palabras al viento"

La bicicleta estática
“A” vive solo. Hace cinco años que no sale a la calle. Su trabajo, programador informático, le permite hacerlo desde casa.
De pequeño, era un niño extrovertido al que le encantaba relacionarse. Ahora, no se ve más que con su amigo “B”, médico de profesión, que lo visita con frecuencia para intentar, sin éxito, llevárselo de cañas.
Pero a “A” no le preocupa ni su existencia monótona ni su soledad (aunque añora su niñez, en la que siempre estuvo acompañado). Tampoco otros aspectos relacionados con su salud, como su pálido color de piel -a pesar de que toma el sol a diario en su pequeña terraza- o su agorafobia acompañada de un miedo atroz al viento. A “A” le preocupan esos quince kilos que ha cogido desde que no pisa la calle. Tanto que, para perderlos, ha comprado una bicicleta estática por Internet.
Acaba de llegarle. Desembala la caja. Al contrario de lo que creía, la bici viene montada -le llama la atención la leyenda de la pegatina del manillar: “ÚNICO EJEMPLAR EN EL MUNDO”-. Sin vestirse con ropa de deporte, se sienta y comienza a darle a los pedales. Al principio, eufórico. Con el tiempo se va desinflando. Sin embargo, no se detiene hasta recorrer 10 km.
Arrastrando los pies, se dirige al baño, se mira en el espejo y se lleva un susto descomunal: ha envejecido varios años (uno por cada kilómetro recorrido, aunque esto aún no lo sabe). Agobiado, llama a su amigo “B”. No responde. Vuelve a intentarlo. Sigue sin dar señales. Con las pocas fuerzas que le quedan, busca el manual de instrucciones de la bici (sólo es una hoja). En él lee, para su asombro, que lo que le ha ocurrido es un efecto adverso contemplado por el fabricante. Una línea más abajo, para su tranquilidad, se aporta la solución para rejuvenecer: pedalear hacia atrás, siempre sentado sobre el sillín.

Entonces, vuelve a subirse. Echa mano de las fuerzas que su ilusión inventa y pedalea. Pedalea y pedalea. Incluso aumenta el ritmo... Y es tal su entusiasmo que no se da cuenta de que ya no le alcanzan los pies a los pedales… Y el sillín no baja más. Ya no baja más…

lunes, 15 de mayo de 2017

Radio Castellón (12-05-2017)

Estrés a sueldo
Un desconocido me dispara en un sueño que se repite cada noche. Despierto en una habitación de hotel con cuatro cosas en la maleta, sudando, tembloroso, perdido entre las sombras de unas ramas que se mecen en el techo. Cuando tomo conciencia de que todo pasó mientras dormía, aparto las sábanas y me levanto, feliz de seguir vivo. Enciendo el móvil, accedo al WhatsApp y miro la foto del tipo que me encargan matar. Hoy, por primera vez, coincide con el de mi pesadilla.

Este microrrelato fue el ganador del concurso que organiza semanalmente la Cadena Ser de Castellón. Desde el siguiente enlace puedes escucharlo narrado por Alberto Suárez, presentador de "Hoy por Hoy".


domingo, 7 de mayo de 2017

Wonderland (06-05-2017)


Amor con pinzas
De la sujeción anclada a la fachada del patio interior, parten cinco cuerdas paralelas (accesibles desde la ventana del lavadero) que alcanzan otra fijación similar.
Ella tiende la colada como si añadiera notas musicales a un pentagrama. Las blusas y las camisas son negras; los pantalones, blancas; las faldas, redondas; los jerséis, corcheas; la ropa interior (excepto las medias, que hacen las veces de sostenidos y los calcetines, de bemoles), semicorcheas.
Él se encarga de recoger la ropa seca. Y canta mientras lo hace. Hoy tararea una melodía con un silencio inesperado al descubrir un calzoncillo que no es suyo.  

Este microrrelato fue el ganador del Wonderland de ayer, 6 de mayo. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y Jordi Muñoz. 
Fueron finalistas: Mª José Viz, Pilar Alejos, Juancho Plaza y Asier Susaeta. Felicidades a todos/as.

Dejo el enlace por si queréis escuchar el audio del programa y leer todos los relatos:

Wonderland (29-04-2017)


Crujidos
Daniel es hijo único y cursa tercero de primaria. Camino del colegio en su Jerte natal, no presta atención al crujido de las hojas bajo sus pies. Le apasiona la lectura y, desde que  comenzó “El Principito”, sueña con hacerse mayor para ser piloto, volar y descubrir nuevos planetas.
Win Bui es analfabeto. Tiene ocho años y es el mayor de cinco hermanos. Trabaja en los sembrados de arroz de Camboya. Vive el día a día sin plantearse qué hará pasado mañana. Si al atravesar el campo escucha un crujido bajo sus pies, sueña con no volar por los aires.

Este microrrelato fue finalista del Wonderland del sábado 29 de abril. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y Jordi Muñoz.

http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/los-peque%C3%B1os-detalles-son-los-que-tienen-el-secreto-de-la-vida.html

sábado, 29 de abril de 2017

Wonderland (22-04-2017)


AVENTURAS
Cada día, despierta una mujer diferente en mi cama… La de hoy se llama Carmen. La de ayer, Victoria. Y la de anteayer, he olvidado su nombre.
Me levanto antes que ellas, les preparo el desayuno y les ofrezco una toalla por si quieren ducharse. Aprovechando que mi oficina está en el centro, se vienen conmigo. Las dejo junto a la calle principal. Al despedirnos, me comentan que les encantaría repetir, pero empiezo a estar cansado de esta vida. Cuando llegue esta tarde a casa, voy a decirle a mi mujer que ya no quiero que me sustituya por otra.

Este microrrelato fue el ganador del Wonderland del 22 de abril. Muy agradecido a Rosa Gil y a Jordi Muñoz. Fueron finalistas un plantel de lujo: Ángel Saiz, Sergi Cambrils, Enrique Mochón, Belén Saenz, Asun Paredes y Juan Caros Ferrer. Mis felicitaciones para ellas y ellos.
Dejo el enlace con los relatos y el audio del programa: http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/una-aventura-loca.html

domingo, 2 de abril de 2017

Wonderland (01-04-2017)


Resistencia

El viento sopla fuerte. Se lleva mis manos. La cabeza me la arranca como fruta de un árbol boca abajo. La siguen mis piernas, pero logro mantener la posición. Mis brazos son mariposas que se sienten orugas. La carne de mi torso, un enjambre de abejas que  huye de su propia colmena. Con ráfagas violentas, me extirpa costillas, omóplatos, caderas y columna vertebral, dejando al descubierto mis vísceras, que acaba lanzando a una altura superior a las partes de mi cuerpo que robó con anterioridad. Le resulta imposible llevarse mi corazón, encaramado al suelo, latiendo solo.  Sólo por si vuelves.



El anterior microrrelato ha sido finalista del Wonderland de Ràdio 4. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil y el profesorado de la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés.
Resultó ganadora Mei Morán y también fueron finalistas: Rosy Val, Calamanda Nevado, Pablo Núñez, Asier Susaeta y Pilar Alejos. Mi enhorabuena a todos/as.

El enlace para que podáis leer los relatos es... http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/volver-a-los-or%C3%ADgenes-no-siempre-es-satisfactorio.html




domingo, 12 de marzo de 2017

Tornillos sin tuercas

Asenjo representaba el futuro de su empresa. Era creativo, responsable, eficiente, positivo, ágil… Una lista interminable de cualidades para una persona con una capacidad empática muy por encima de la máxima perceptible.

La plantilla estaba formada por once hombres y una sola mujer (Laura), aunque no por mucho tiempo. Un tres de abril, Asenjo despertó con más caderas que el día dos: tenía el pecho desarrollado, no asomaba un solitario vello por sus mejillas y había desaparecido lo que el día anterior sobresalía entre sus piernas. —¡Me he transformado en mujer! —gritó frente al espejo mientras resbalaba por su nariz una gota de sudor precipitándose  al vacío.  En cuanto ésta tocó el suelo, Asenjo ya se había acostumbrado a su nuevo cuerpo y fue a trabajar como siempre.

Cinco horas más tarde de comenzar su jornada, cuando estaba a punto de cerrar un nuevo contrato para su compañía, Asenjo recibió una efusiva carta, firmada por el gerente, con treinta líneas de agradecimiento (idéntica a la de Laura, que buscaba tener su primer hijo). En los dos renglones siguientes, se rompía la igualdad: a Asenjo se le notificaba una bajada de sueldo; a Laura, el despido.





Relato presentado al concurso "Historias por la igualdad", de la Editorial Zenda e Iberdrola.

Mensaje para una náufraga

A las siete, nada más despertarse, escribe una nota para su esposa, la introduce en una botella y la tira al agua -dice que la echa de menos y quiere probar si esta forma de comunicarse con ella le resulta eficaz-.
Mientras se toma un café, lee el periódico, con las tertulias políticas de la tele de fondo. En cuanto desayuna, se viste y se va a trabajar. A mediodía no vuelve a casa -le pilla cerca, pero prefiere comer en el restaurante frente a la oficina-. La jornada de tarde comienza a las cinco y termina a las siete, momento en el que aprovecha para ir a tomarse unas copas al bar de Luis. A las diez, cuando regresa al hogar, encuentra la cama hecha, sus camisas planchadas, la cena lista, la mesa puesta y la botella que por la mañana arrojó a la bañera, con un mensaje para él: “Nunca estuvimos en igualdad de condiciones. Cuando yo trabajaba y tú no, seguí encargándome de las tareas domésticas. Ahora quiero descansar. ¿Se te olvida que me mataste?”.




Relato presentado al concurso "Historias por la igualdad", de la Editorial Zenda e Iberdrola.

domingo, 12 de febrero de 2017

Cuenta 140 - "Alfombras"



Lo vio saltar desde el balcón, como otras veces.
Descubrió que no había cogido la alfombra cuando escuchó los gritos de la calle.




Este microrrelato ha sido el ganador del Cuenta 140 en la semana dedicada a las alfombras (vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte).

El pasado viernes, 10 de febrero, salió publicado en El Cultural de El Mundo.




También tuve la suerte de que fueron finalistas estos tres microrrelatos:


Tras llevar meses bloqueado, fijó la mirada en la alfombra que acababa de comprar, inmóvil bajo sus pies mientras su imaginación volaba.

Los retratos de familia, de seis generaciones, colgaban en el vestíbulo. Todos incluían el mismo tapiz de fondo y la misma firma de pintor.

Quitó la hermosa alfombra del salón. No soportaba que las visitas la miraran más que a ella.

Por si os apetece leer todos los que presenté, aquí os los dejo:

No estaba contento con su trabajo. Fue a la ceremonia de entrega de premios, pero no se atrevió a pisar la alfombra.

Bajó al patio con una alfombra que le habían regalado. La extendió en el suelo. Se sentó. Ni presos ni policías lo vieron volar.

Se conocieron comprando una alfombra. Se casaron. Tras una convivencia difícil, ella fue la primera en volar.

Puso, en la entrada, un felpudo de bienvenida y lo invitó a comer para finiquitar sus disputas. Al limpiarse las suelas, voló por los aires.

Levantó la alfombra con la inscripción “Bienvenidos”, se introdujo en el agujero, recorrió varios metros y apareció al mismo lado del muro.

Cuando heredó la casa, quitó la moqueta del patio. Bajo ésta, a sólo 10 cm, encontró a su madre, según su padre, fugada con un desconocido.

De nuevo, antes de abandonar el banco, le pareció que cambiaban la alfombra de la puerta de salida por otra más vieja.

Su coche era el más grande. Su piso, también… Cuando le propusieron poner una alfombra en su despacho, dijo que debía ser una moqueta.

Por una orden presidencial, mandaron retirar del mercado todos los felpudos con la inscripción “Bienvenidos”.

Nunca se peleaban, pero cuando barrían, a escondidas, echaban la suciedad bajo la alfombra que tenían al otro lado de la cama.

Llevaba un tiempo indeterminado sin limpiar. Cuando levantó la alfombra del salón, comprendió las teorías de Darwin.

Cuando lo nombraron director de empleo, reemplazó los felpudos de bienvenida por otros con la inscripción: “Espero no volverte a ver”.

Hacía tiempo que ya no era un soñador. Cuando se transformó en alfombra, acabó pisoteado en lugar de volar.

Mientras yacía con su amante, notó algo en su espalda. Levantó la alfombra y encontró las gafas que su marido había dado por perdidas.

Pensaba que era el único superviviente del planeta, hasta que vio unas huellas que no eran las suyas sobre el felpudo de entrada a su casa.

http://www.elcultural.com/blogs_comentario/Cuenta_140/25/155787/La_rivalidad

Wonderland (04-02-2017)


IGUALDAD DE OPORTUNIDADES
Manuel, nomédico de profesión porque sus padres no pudieron pagarle la carrera, se levanta temprano para no ir al Centro de Investigación de Enfermedades, no situado en ningún lugar del país. Allí no han descubierto cómo sanar veinte males que no tenían cura. Cuando no termina su jornada, no va a recoger a su nohijo al colegio porque no ha podido formar una familia aún con Sonia, noabogada, su novia desde hace 15 años. Aunque, desde que Manuel ha comenzado a trabajar como camarero a tiempo parcial, ven factible no poder pagar el alquiler del piso donde no vivirán juntos.

Este relato ha sido el ganador del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil, presentadora del programa y los profesores de la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés.
Los finalistas han sido Jesús Garabato, Rafa Olivares, Esperanza Tirado, Josep Mª Arnau, Sergi Cambrils y Josep Mª Conill. Aprovecho para expresarles mis felicitaciones.
Dejo por aquí el enlace por si queréis escuchar el relato leído por mí (lo peor, sin duda...) y los comentarios de Jordi Muñoz, así como leer todos los relatos.