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domingo, 12 de febrero de 2017

Cuenta 140 - "Alfombras"



Lo vio saltar desde el balcón, como otras veces.
Descubrió que no había cogido la alfombra cuando escuchó los gritos de la calle.




Este microrrelato ha sido el ganador del Cuenta 140 en la semana dedicada a las alfombras (vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte).

El pasado viernes, 10 de febrero, salió publicado en El Cultural de El Mundo.




También tuve la suerte de que fueron finalistas estos tres microrrelatos:


Tras llevar meses bloqueado, fijó la mirada en la alfombra que acababa de comprar, inmóvil bajo sus pies mientras su imaginación volaba.

Los retratos de familia, de seis generaciones, colgaban en el vestíbulo. Todos incluían el mismo tapiz de fondo y la misma firma de pintor.

Quitó la hermosa alfombra del salón. No soportaba que las visitas la miraran más que a ella.

Por si os apetece leer todos los que presenté, aquí os los dejo:

No estaba contento con su trabajo. Fue a la ceremonia de entrega de premios, pero no se atrevió a pisar la alfombra.

Bajó al patio con una alfombra que le habían regalado. La extendió en el suelo. Se sentó. Ni presos ni policías lo vieron volar.

Se conocieron comprando una alfombra. Se casaron. Tras una convivencia difícil, ella fue la primera en volar.

Puso, en la entrada, un felpudo de bienvenida y lo invitó a comer para finiquitar sus disputas. Al limpiarse las suelas, voló por los aires.

Levantó la alfombra con la inscripción “Bienvenidos”, se introdujo en el agujero, recorrió varios metros y apareció al mismo lado del muro.

Cuando heredó la casa, quitó la moqueta del patio. Bajo ésta, a sólo 10 cm, encontró a su madre, según su padre, fugada con un desconocido.

De nuevo, antes de abandonar el banco, le pareció que cambiaban la alfombra de la puerta de salida por otra más vieja.

Su coche era el más grande. Su piso, también… Cuando le propusieron poner una alfombra en su despacho, dijo que debía ser una moqueta.

Por una orden presidencial, mandaron retirar del mercado todos los felpudos con la inscripción “Bienvenidos”.

Nunca se peleaban, pero cuando barrían, a escondidas, echaban la suciedad bajo la alfombra que tenían al otro lado de la cama.

Llevaba un tiempo indeterminado sin limpiar. Cuando levantó la alfombra del salón, comprendió las teorías de Darwin.

Cuando lo nombraron director de empleo, reemplazó los felpudos de bienvenida por otros con la inscripción: “Espero no volverte a ver”.

Hacía tiempo que ya no era un soñador. Cuando se transformó en alfombra, acabó pisoteado en lugar de volar.

Mientras yacía con su amante, notó algo en su espalda. Levantó la alfombra y encontró las gafas que su marido había dado por perdidas.

Pensaba que era el único superviviente del planeta, hasta que vio unas huellas que no eran las suyas sobre el felpudo de entrada a su casa.

http://www.elcultural.com/blogs_comentario/Cuenta_140/25/155787/La_rivalidad

Wonderland (04-02-2017)


IGUALDAD DE OPORTUNIDADES
Manuel, nomédico de profesión porque sus padres no pudieron pagarle la carrera, se levanta temprano para no ir al Centro de Investigación de Enfermedades, no situado en ningún lugar del país. Allí no han descubierto cómo sanar veinte males que no tenían cura. Cuando no termina su jornada, no va a recoger a su nohijo al colegio porque no ha podido formar una familia aún con Sonia, noabogada, su novia desde hace 15 años. Aunque, desde que Manuel ha comenzado a trabajar como camarero a tiempo parcial, ven factible no poder pagar el alquiler del piso donde no vivirán juntos.

Este relato ha sido el ganador del Wonderland de Ràdio 4 de RNE. Vaya mi agradecimiento para Rosa Gil, presentadora del programa y los profesores de la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés.
Los finalistas han sido Jesús Garabato, Rafa Olivares, Esperanza Tirado, Josep Mª Arnau, Sergi Cambrils y Josep Mª Conill. Aprovecho para expresarles mis felicitaciones.
Dejo por aquí el enlace por si queréis escuchar el relato leído por mí (lo peor, sin duda...) y los comentarios de Jordi Muñoz, así como leer todos los relatos.

Cuenta 140 - "La tibieza"


Despertó intranquilo. Miró hacia arriba, respiró profundo y, sin decir nada, volvió a cerrar los ojos, indiferente a la estrechez del ataúd.

Abandonaron la reunión sin alcanzar un pacto, aunque, en cada uno de los puntos tratados, se mostraron de acuerdo.


Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a la tibieza. Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.
Los demás que presenté fueron:
  • Me llamó para asegurarme que el puesto sería mío. Tras agradecérselo, abandoné su despacho con la misma sonrisa que mis compañeros.
  • Primero escuchó golpes e insultos. Luego, un portazo, lloros y gritos de la vecina pidiendo socorro.  Entonces, subió el volumen de la tele.
  • Cuando escuchó la noticia del suicidio del fofo gafotas, pensó que su mejor amigo dejaría de ser el líder de la clase.
  • Cada mañana, pasaba por delante del mismo indigente, le echaba unas monedas y recordaba cuando lo llamaba papá.
  • Con ayuda de las cámaras, encontraron un testigo. En el interrogatorio, apareció con unas gafas en lugar de las lentillas que negaba usar.
  • Tras pasar una semana sin recibir ningún parte de disciplina, sus padres le compraron otro móvil.
  • En los momentos posteriores a su extremaunción, el rockero, todavía consciente, dudó si prefería ir al cielo o al infierno.
  • El jefe le aseguró que el puesto era suyo. Tras expresarle su gratitud, abandonó el despacho con la misma sonrisa que los otros empleados.
  • Como no le salía trabajo, quiso continuar con su formación y hacer otra carrera: la misma que acababa de terminar.
  • Llevaba horas debatiéndose entre la vida y la muerte de su víctima.
  • De nuevo, cuando tuvo clara la decisión a tomar, llegó su amigo imaginario para incordiarlo.
  • Aunque pudo haber denunciado lo que le hizo a dos excompañeras, prefirió no inmiscuirse. Tampoco ahora, que le ha dado por ella.
  • Era una mujer maravillosa. La amaba, no hizo nada para recuperarla y, aun así, era feliz. Aunque su anterior mejor amigo, más.
  • En el banco, coincidieron con otros atracadores. Tras cederles el dinero, les pidieron sus pasamontañas en señal de recuerdo.
  • Cuando su pareja, por la que sentía un profundo deseo, le pedía que hicieran el amor, respondía que no le importaba dejarlo si le dolía la cabeza.
  • Otro curso más, salía como delegado el alumno que caía mal a todos. El resultado de las elecciones: un voto a favor y el resto en blanco.
  • Odiaba estar solo. Cada sábado, después de cenar, se sentaba en su sillón y soñaba que alguna desconocida llamaba a su puerta.
  • Estuvo dando vueltas alrededor de la rotonda, abrumado por la indecisión para tomar una salida, hasta que se quedó sin combustible.
  • Cuando le hacían alguna pregunta comprometida, cerraba los ojos e imaginaba que subía con alguien en un ascensor. Luego, hablaba del tiempo.
  • Cada noche, antes de dormir, se alegraba de no haber hecho llorar a nadie. Seguidamente, se entristecía al no encontrar a alguien que se hubiera reído.
  • Sospecharon que planeaba suicidarse cuando vieron, a los pies del puente, unas colchonetas.
  • Como conocía bien a su novio, le dejó una nota escrita con lo que debía decirle cuando se le declarase.

Cuenta 140 - "Servicios de inteligencia"


Estábamos  muy preocupados por él. Tras llevar años vigilándonos, hacía meses que no sentíamos sus escuchas al otro lado de la línea.

Le encantaba su trabajo de espía. A los seguidores del reality que protagonizaba sin saberlo, también.

Desde que ha llegado a la presidencia, los miembros del servicio secreto son fáciles de reconocer: altos, rubios y con ojos claros.


Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada los Servicios secretos. Se lo agradezco a Juan Aparicio Belmonte y a El Cultural.
Los otros que presenté fueron:
  • Odiaba sentirse la víctima. Antes de que el médico le desvelase el resultado de su prueba, le contó lo que había descubierto investigándolo.
  • Harta de su vida como espía, se retiró a un convento de clausura. Allí averiguó que la superiora conocía todo de ella.
  • Mientras la investigaba, pasaba noche y día escuchando sus conversaciones. Cuando quiso conocerla, no supo qué decirle.
  • Aunque todos los vecinos dicen que trabajaba como albañil, desde que ha regresado al pueblo nadie quiere hablar por teléfono.
  • Era un cotilla y me pagaban por ello, aunque odiaba no poder hacer pública la información que manejaba.
  • Aunque les ha dicho a los vecinos que ya se ha jubilado, desde que regresó al pueblo nadie se atreve a hablar por teléfono.
  • Cuando los servicios secretos sacaron a la luz información que le comprometía, lanzó los misiles nucleares.
  • Nadie esperaba que confesase que era espía en un programa de cámara oculta.
  • Ante las preguntas del fiscal, respondió que sus bienes no declarados tributaban en una seguridad social secreta, exclusiva para espías.
  • Dudaba si la reunión secreta tendría lugar en el número 69 o en el 96, hasta que vio en la puerta a los vendedores ambulantes de gabardinas.
  • Al cruzarse con su doble, sacó la pistola y lo mató. Aliviado, informó de que el espía falso había muerto. Luego, se recolocó el bigote.
  • Mientras desenmascaraba al supuesto extorsionador del ministro, dejaba evidencias falsas que lo exculpaban a él.
  • Antes de contratarlo la CIA, pudo cumplir su sueño: trabajar para el CNI, aunque fuera algo temporal y como confidente.
  • El director, en reuniones secretas, se fue citando con sus agentes para asignarles un compañero a investigar. Mientras, él quedaba libre.
  • Ambos espías, de mutuo acuerdo, decidieron batirse en duelo. Llegado el momento, no se presentó ninguno, pero sus dobles sí.
  • Antes de que comenzara la campaña electoral, se reunieron para decidir quién tenía que ser el próximo presidente.
  • Mientras lo llevaba a urgencias, con una herida de bala en la pierna, seguía haciéndose la sueca: ¿no estaba más tranquila la oficina?
  • Decía ser agente de seguros, pero cuando escribías su nombre en Google, aparecía información sobre las misiones que había desempeñado.